El árbol
Las historias se dan en un mismo árbol. Sólo hay que arrancar la que esté madura, dejar intacta la que todavía está verde y esperar que las demás caigan por su propio peso. El problema no es llevarse alguna historia antes de tiempo, sino encontrar el árbol. Se esconde de los que creen que las historias son suyas, de aquellos que anidan en su corazón el deseo de sembrar su propio árbol para sí. Malvados e ingenuos por igual son descartados por él.
Siglos de pie, viendo pasar el destino de los hombres. Cansado de mirar sin juzgar a los que pasan frente a él. Tan cansado, esperando el final que parece nunca llegar. Mírenlo, la tristeza se escapa a través de sus frutos, las historias que alimentarán nuestra alma. Y comemos con el ánimo embriagado por el sabor, sintiendo que cada bocado saciará nuestro deseo para siempre…
¿Quién lo habrá plantado? ¿Hasta dónde se extienden sus raíces? ¿Qué tan viejo es? ¿Qué hay en sus frutos que parecen mantener al mundo?
Acaso los dioses le hayan dado el don de compartir sus frutos para alimentar a los hombres. Sea que haya sido designio divino o que en medio del azar se haya instalado en ese lugar para ver pasar las centurias sin que el tiempo lo alcance, al final siempre queremos retornar a él. Sus hojas han caído incontables estaciones pero ahí está, imponente en el horizonte de nuestros deseos. Poco podemos saber de él, mientras su boca siga extinta y su única respuesta a nuestras preguntas sea el cadencioso mecerse de sus ramas.
Su origen es un misterio. Preguntarse algo más por un origen que escapa a la comprensión de los hombres es jugar al adivino, al nigromante. El hecho es la visión que se presenta ante quienes los ven, no de dónde ha venido sino que ahí está y lo que pueden conseguir de él aquellos elegidos para probar su grato fruto. Solo el presente, solitario como los que se acercan al árbol, importa. No hay más vacilación que trepar a la copa y dejar una parte de sí en ese intento.
Sus frutos son el alimento para el alma de los melancólicos, los afligidos, los insomnes y todos aquellos que han perdido el camino. Las historias se funden con la búsqueda de ese algo que los invite a sonreír, a cambiar, a esperar el mañana. Bendita naturaleza, les da lo que necesitan si saben escuchar. Oír con el gusto. Pues por la boca entra lo que les dará el bienestar, así como lo que les puede matar, el secreto está en afinar el oído y el paladar…
es muy inspirador y profundo la verdad me gusto mucho
Pues de lo que te he leido me parece que es tu mejor cuento(este en especial me parece grandioso), ojalá algún día puedas visitar el árbol del Tule, es muy hermoso.