Archivo de Autores para Thimocrates

15
Jul
09

¡¡¡Vámonos de la escuelita!!!

Disculpen la forma de este trabajo pero debido a varios fallos con mi PC no tiene las revisiones que me hubiera gustado hacer, cuando este mensaje deje de estar significará que ya lo he editado a mi gusto. Por su comprensión gracias de antemano.

¡¡¡Vámonos de la Escuelita!!!

Pues ahora vivimos ignorando

la sabiduría de este apotegma:

 el hombre es el ser que necesita

una idea de sí mismo para existir.

A este ser problemático hay que educarlo.

Y no lo recomiendo la política, sino la filosofía.

Eduardo Nicol, Crisis de la educación y la filosofía.

 

El presente blog se ha convertido es una miscelánea que satisface el apetito intelectual con golosinas de distintos sabores. La moda actual en la filosofía[1] es hablar de la educación (moda que tiene más de dos mil años, algunos tendemos a olvidar dicho hecho).  Guerreros de los libros y las letras, han tenido un papel relevante en hacer pública su preocupación por este tema de carácter medular en toda sociedad.

Defender la filosofía es defender la educación buenita. Defender las buenas costumbres y las buenas maneras de actuar. Los coloquios que se hicieron para defenderse la RIEMS nos mostraron los genuinos intereses y sobre todo el buen gusto de la comunidad filosófica. Esto tiene significado porque mostró un hecho que se vive de manera muy matizada, estos coloquios gozaron de cierto interés por los medios masivos de comunicación, este “interés” hizo que el matiz se perdiera y lo que se veía como con minúsculas pasó a leerse en mayúsculas.

En resumen hubo cámaras de televisión e hizo que las almas de los “filósofos” fuesen más evidentes. De inicio digo que si yo no estuviera tan relacionado con este gremio y sólo hubiera visto lo que mostró el canal 40, hubiese apoyado la desaparición de las materias de “filosofía” a nivel de bachillerato, sino que también hubiera exigido que desapareciera toda la matrícula curricular de filosofía[2] y si se puede la vocación también. Explico el porqué de esta afirmación. Como inauguración unos jóvenes presentaron una galería de fotos y pinturas (desde mi perspectiva muchas de esas foto y pinturas estaban feas) que mostraban al mundo sin filosofía, estos jóvenes hicieron gala del conocimiento que tenían de la importancia del evento y por ello hablaron de cosas que no tenían nada que ver, como la desaparición de la carrera de filosofía en la FESA.

Un segundo aspecto que se dio fue la presentación de una idea muy novedosa, se hizo una representación de la actividad artística que más desacredita al arte moderno como lo son los performance. Dicho performance era poner letreros de cartón como lo ponen la gente que busca empleo en el centro de la Ciudad de México. Fue un espectáculo horrible que el que estos… entes daban. Uno parecía parte del elenco de la película “El bello durmiente” de Tin Tan, pero en versión más mugrosa y olorosa. Debajo de él tenía cartón con la leyenda del filósofo Aristótes, que mencionaba que era amigo de Platón pero lo era más de la verdad, al respecto me hubiera gustado saber qué pensaba Aristóteles de esta sentencia. Si estos son los frutos de la Facultad de Estudios Superiores Acatlán en la carrera de Filosofía es momento de preparar la elaboración del té de cicuta de manera masiva. Existe el argumento a manera de disculpa adolescentoide que culpará los medio capitalistas y las tretas que ponen los perversos medios de difusión que tienen como finalidad desacreditar a tan noble gente. Yo estuve presente y pues los medios fueron clementes. Estos tipos aparte de ser gente muy desagradable, por su olor, por su actitud, son gente que difícilmente entra clases y si no entran no es porque sean víctimas de la sociedad, sino porque prefieren la holgazanería que el estudio. La clemencia de los medios fue mostrarlos como víctimas de la RIEMS y no mostrarlos como delincuentes en potencia o acto, disculpar actos bochornosos en vez de censurarlos.

LAS CÁMARAS HICIERON QUE LAS CELIBRIDADES ACADÉMICAS SE LUCIERAN Y PROMOCIONARAN, QUE LOS INCONFORMES SE QUEJARAN Y QUE EL MAL GUSTO ABUNDARA EN UN EVENTO QUE SÓLO LOGRÓ QUE SE PERDIERAN CLASES. OTROS LOGRARON APARECER EN LA TELEVISIÓN SIN IMPORTAR LOS BUENOS MODALES.

Tampoco faltó aquél que aprovechó el momento para despotricar en contra de todos y criticar lo poco que se aprende leyendo a Leo Strauss. Tal vez los más ignorados fueron los que cuestionaron la congruencia de los coloquios, aquellos que señalaron que todo lo que se decía bien a favor de la filosofía podía defender a la sofística. Contrario a la opinión generalizada del gremio de los “profesionales de la filosofía” que afirma que la distinción entre filosofía y sofística es clara, en el coloquio se cuestionó que se pueda distinguir tan fácilmente al filósofo del sofista pues ambos ya habitan en la academia y visten trajes de académicos.

 Los defensores de la filosofía no pueden permanecer en mucho tiempo en un salón de clases su necesidad los lleva a idear la buena búsqueda de espacios para expresarse, organizando coloquios, conferencia, cosas que los mantenga como activistas políticos. Dicho sea de paso la carrera de filosofía atraviesa una crisis pues algunos alumnos de han mantenido su preferencia por la holgazanería en lugar del trabajo. Han plagiado sus trabajos escolares, este problema se magnificado cuando con la misma dignidad que salen a defender la filosofía, con esa misma entereza moral bajan un trabajo de Heidegger o del Timeo para aprobar una materia. O muestran avances de tesis que no son suyos y sí de una doctora en filosofía que reside en Colombia[3].

No todo en los coloquios fue una pérdida de tiempo, presencié gente que tenía un auténtico interés por tratar de entender la situación, que sí leyeron el documento expedido por la SEP, jóvenes que estudiaron y siguen reflexionando de la cabida de la filosofía en esta sociedad sin caer en la necedad de predicar que los filósofos escriben cosas como South Park o Los Simpsons. El problema de fondo creo que estaba en la creencia que el organizar mítines iba salvar a la filosofía y no la actividad que la mantiene siendo lo que es, es decir el estudio, si la vida académica fueran sólo conferencia y coloquios, tal vez tendría más alumnos pero eso sí, menos estudiantes, tal vez el dilema sería el del filósofo rey planteado hace unos días por Platón de elegir entre la actividad política y la filosofía.

La mejor manera que tienen los estudiantes de defender su actividad no es dando escenitas moviendo los “bochos” de CU sino estudiando, eso es lo propio de los estudiantes, dejar de ser “revoltoso” y ser justos[4]. Por ello es pertinente recordar que las escuelas también mal educan pero buena parte de esto se debe al poco compromiso que el individuo posee con el estudio mismo. Lo más prudente que escuché irónicamente fue en este coloquio y fue que la honestidad intelectual es esencial dejamos la hipocresía no digamos que la filosofía es útil y salvará la vida de los jóvenes del mundo.[5]

 


[1] Este hecho se debe a que no le han dedicado el tiempo adecuado para reflexionar entorno a la muerte Michael Jackson.

[2] Al respecto la Faculta de Estudios Superiores Acatlán podría decir lo mismo que la canción de Michael Jackson:

 She’s just a girl who claims that I am the one

But the kid is not my son

[3] Decir esto me va costar una serie de discos que me interesaba recuperar.

[4] Al respecto regresen el ¡Auditorio Justo Sierra!

[5] Vean los cavernícolas  http://www.youtube.com/watch?v=HoHLdxZHsbs&hl=es si se parece a las marchas o mítines del CGH es pura coincidencia. Cfr.: http://www.youtube.com/watch?v=hGNItXGyVco  a partir de los tres minutos del video.

26
Jun
09

Mi Código Postal

Mexicanos, al grito de Guerra

El acero, aprestad y el bridón,

y retiemble en sus centros la tierra.

Al sonoro rugir del cañón.

Mi código postal

 

Ser originario de alguna región nos determina de maneras muy diversas, una de ellas son el tipo de insultos, motes, etc., que uno recibe por haber nacido en algún lugar. La gente que reside en el Distrito Federal y que viaja a provincia entenderá a que me refiero (también la gente que viene del interior de la república a la capital).  Ser “chilango” en muchos lugares es tema de escándalo. Muchas veces se trata mal a la gente por el simple hecho de nacer en algún lugar determinado. Esto representa un problema para las personas que somos no sólo somos del Distrito Federal, sino que también nacimos en una de las zonas que tiene fama más desdichada y poco virtuosa que Iztapalapa.

Cuando entré a la universidad eran los tiempos donde la hermenéutica era la moda y el diálogo era la única respuesta a toda pregunta, en presentación de un libro que versaba sobre  “diálogo y  hermenéutica” una prestigiada profesional de la filosofía aseveró que la gente oriunda de Iztapalapa era violenta y criminal, esto como nota al pie que hizo por un cuestionamiento hacia la universalidad del diálogo. El punto era que no se puede dialogar con todos, “gente como la Iztapalapa tiene un habla desarticulada y violenta” el ejemplo de un impedimento para el diálogo, es lo que significa Iztapalapa. Si bien me sentí ofendido y tuve el impulso de golpear a tan venerable mujer, una falsa moderación me lo impidió.

Iztapalapa (hablo de Iztapalapa como lo podría hacer de muchas y distintas zonas), hoy en día, padece una crisis política, educativa y de seguridad entre muchas cosas. Si uno busca información acerca de muchas cosas malas, encontrará que esta noble delegación ocupa los más altos índices de, secuestros, secuestros exprés, robo a coches, robo a mano armada, robo casa-habitación, y un gran etc.[1] Normalmente se expresa que es la pobreza de esta zona lo que hace que sus habitantes padezcan estos hechos. En épocas de campaña electoral se mientan las mismas frases, las mismas explicaciones, si no hay seguridad en Iztapalapa es porque no hay empleo, si hay inseguridad es que hay pobreza. Pobre igual a delincuencia. La pobreza obliga a los pobrecitos ciudadanos a robar, a vender drogas, cuando salga del país el gobierno espurio esto terminará, todos tendremos nuestra seguridad asegurada y ya no habrá gente pobre. Defender a la gente lo justifica todo,  por tanto es justo pronunciar entre gritos y regocijos “Iztapalapa está en estado de guerra” Clara Brugada lo hizo en distintos mítines. Si bien es cierto que esto es un credo muy fuerte entre muchos políticos mexicanos, pocos son lo que notan que los lujos que trae consigo la vida bellaca, una vida honrada y trabajadora no los podrá conseguir ni en cantidad ni con la rapidez que lo consiguen las actividades ilícitas (no con esto quiero decir que es mejor vida de la delincuencia que la vida honrada, sino que es una cuestión ética).

Ciertamente la vida con pocos recursos es difícil, faltar a la es cuela por falta de recursos, es una realidad que muchos padecen y no por ello fundan su “narcotienda”. Las instituciones educativas deben ser algo más que escuela para pandilleros[2]. La pregunta está abierta para todos ¿qué se puede hacer en momentos donde la “política” divide y crea conflictos en vez de resolverlos? Realmente no lo sé, ni siquiera estoy seguro que el problema sea así en el lugar donde yo vivo.

 


[1] Según algunos estudios estiman que la mes en esta delegación suceden 4151 delitos denunciados al bimestre

[2] Cfr. Escuela Secundaria Técnica Número 91 “Manuel Cerrillo Valdivia”. Es sabido que los jóvenes de la esta secundaria son asediados y extorsionados por delincuentes, esto ha sido así durante 10 años y las cosas no han cambiado. Este hecho sucede en muchas escuelas.

07
Jun
09

Relato Cursi de la vida Universitaria

La vía universitaria

Advertencia:

El título específica la naturaleza del presente escrito, por tanto todos aquellos que aborrezcan este tipo de historias es un buen momento para detenerse y encontrar otra mejor ocupación que la lectura de las desventuras de la vida universitaria, así como las alegrías que representa ésta.

Many times I’ve been alone and many times I’ve cried

Anyway you’ll never know the many ways I’ve tried, but

Still they lead me back to the long and winding road

You left me standing here a long, long time ago

The Beatles

 

Relato Cursi:

Mi origen es el de una familia en la cual todos mis hermanos han completado una educación universitaria, hecho contrario a la experiencia de mis padres, quienes no gozaron de esa “dicha”. La razón por la cual mis padres y los padres de muchos confían en la universidad es porque creen que es en las universidades donde los hombres buenos se hacen mejores, lo malos se hacen no tan malos, y un gran etcétera que ampara a los deseos de los padres de familia. No pretendo nada más que decir algo.

Uno acude devotamente a las universidades esperando egresar siendo mejor hombre. Yo inicié esa fase en un lugar muy lejano en distancia, tiempo y principios. Mi primera clase seria fue con un maestro que nos dijo que esos ímpetus rebeldes y pedantes los dejáramos afuera del salón de clases, que si queríamos acabar esto debíamos de cambiar. En su momento me pareció algo muy violento e incluso ofensivo, pues muchos habíamos llegado así, en ese momento y de esa forma  precisamente por nuestros ímpetus rebeldes desmedidos hacia la vida en general. Creo que a lo que se refería aquél maestro era a que uno no pude darse el lujo de pasar por la universidad sin cambiar si quiera algo de nuestro interior. Lo cierto es que cambié, pero no devine en un  ser más prudente, ni en un hombre más inteligente, o fuerte, pero cambié.

Durante cuatro años que son mi actualidad, se supone que me formé, que tomé una “actitud crítica” y que por tanto voy a mejorar el país con mi báculo sagrado y mi espada sin filo. No es que minimice estos objetivos, propios del egresar de una carrera si no pues recordemos el juramento que uno hace al obtener el título de licenciado, sino que este compromiso no es algo que se enseñe, por muy buen maestro que se sea no se puede alterar la naturaleza del alma humana. Pero insisto algo cambió en mí.

En los últimos momentos del último semestre de la carrera y en los últimos momentos de los últimos trabajos académicos uno se pregunta, sobre el sentido que va tener su vida después de acabarlos, se busca ansiosamente la respuesta, tal respuesta no existe en la exigencias propias del momento, si existe, no es inmediata dicha respuesta.

Tampoco es el caso de que no aprendí nada, lo que  me dejan estos últimos momentos es el deseo por seguir estudiando, con esto no quiero decir que  el ideal de la vida de todo estudiante sea especializarse y ser doctor, contar con diplomados y demás honores. Me refiero a seguir esforzándose por saber, tomar el gusto por tener ese trabajo, sé bien que eso no es algo que muchos puedan llamar algo enseñable, no obstante fue en la universidad que lo aprendí, espero que algún día pueda influir de la misma manera. Creo que fue en la FES Acatlán donde conocí a mis amigos y hallé mi lugar.

19
May
09

¡Vamos a la Escuelita!

¡Vamos a la escuelita!

 

 

La escuela es para los estudiantes. Lo propio de los estudiantes es estudiar. Las escuelas tienen como fin ser un espacio para el estudio. No obstante (aviso al lector desde este punto lo único que va encontrar son opiniones) vemos que las instalaciones académicas pocas veces se usan para dicho fin. Odio pensarlo, pero cada vez me parece más cierto la universidad está secuestrada, por grupos de personas ajenas a las propias instalaciones. Ellos no estudian, ni laboran, son pseudo- estudiantestrabajadores y ¡sepa dios qué más! Me refiero directamente a una serie de personas que se hacen llamar defensores de la educación gratuita, fortuita y demás azares que pudiesen encontrarse en el ceno académico.

Todos saben de quiénes hablo, es el tipo al cual le compramos dulces en la FESA (Facultad de Estudios Superiores Acatlán), el que vende discos, la que vende frituras y demás chácharas que pudiésemos pensar. Ellos han tomado auditorios, salones, espacios comunes y demás cosas de la universidad sin ser parte (por lo menos no gloriosamente) de la universidad. Ellos argumentan que lo hacen por sabiduría y ante el primer cuestionamiento no dudan en señalarte como un ignorante. Su sabiduría los hace incuestionables, con toda la arbitrariedad que eso signifique.

Hace algunas fechas alguien tuvo el valor de enfrentarlos, les cuestionó no sólo su manera de actuar, sino la presunción de ver la escuela como suya, únicamente suya, tan suya para hacer patente que sólo su publicidad es digna de permanecer en las paredes, ellos son lo únicos que pueden rayar la paredes como manifestación “política”, esto último fue lo que despertó en el alma un movimiento violento en este joven (el niño de cobre por llamarlo de alguna manera) hizo lo que pocos o casi nadie, los enfrentó, y lo único que ganó fue, primero verse rodeado por la seño del puesto de chicharrones, que para la buena suerte de los presentes era abogada experta en los litigios entre chicharrones y los chetos, pugna legendaria e importantísima, tanto que se puede dirimir bajo una sombrilla pasando las horas, y los días sin hacer nada.

 Esa mujer habló, con voz conciliatoria y censora (dos cosas que no pensé que estuviese juntos alguna vez, en una misma persona, en un mismo tiempo) de que lo que hacían era legal, y no sólo legal sino heroico, nos decía que lo que pasaba es que nosotros no entendíamos las causas de su actuar, nos dijo citando a no sé quién: el hombre teme aquello que le es lejano culturalmente, por ello responde violentamente a lo que le es lejano.[1] Así lo es, nosotros somos los violentos, los incultos. Pero la pregunta fue simple y sostenida sin tanto artilugio retórico, ni gran cosa argumentativa, ¿ustedes quiénes son? ¿Quién los nombró como la conciencia estudiantil?, No hubo respuesta alguna. Nos fuimos el niño de cobre y yo con esa pregunta y mil dolores causados por el coraje que causa ver a la universidad secuestrada.

La cuestión es que ni estudian, sólo es un grupo reaccionario, ellos convierten los salones en bodegas de dulces. Si es cierto que lo que hacen es legal, nada nos impide para señalar algo que es evidente, su hacer daña a la universidad (por ende es injusto, puede que sea legal pero justo nunca), porque lo propio de las escuelas es producir estudiantes, alumnos en su defecto, pero ellos ni son lo uno, y a lo más que pueden aspirar es a lo segundo. Las generaciones pasan y las mismas plagas (pestes, o epidemias como gusten llamarles) se mantienen, con el mismo discurso, sólo ellos y nadie más sabe, por ello dialogar es una pérdida de tiempo, lo único bueno es la revolución aunque la única que conozcan sea una estación del metro(o del metrobús según sea su grado de ignorancia).

Ellos mañana tomarán el estandarte de algo que no hacen en las aulas: defender a la institucionalidad de la filosofía, sin siquiera respetar institución alguna, las instituciones sólo importan en la medida que pueden ser desacreditadas. Se alabará a la filosofía como un buen epíteto de las causas nobles, no censuro esto, lo que me parece grave es que piensen que la filosofía necesita una apología hoy y sólo hoy, cuando hay hombres que dieron su vida, dan su vida, y la seguirán dando para defenderla en el seno propio de la filosofía, en el diálogo, cosa que Platón nos enseñó hace ya algunos ayeres. La filosofía ha sobrevivido en la manera en que ha hallado amistosamente dialogantes, es momento de dialogar.

 


[1] Cfr. La seño de los chicharrones a un costado de la Biblioteca y frente la explanada, referencias próximas frente a ella un puesto de papas y uno de DvD’s.
01
May
09

Hablemos Pestes

¿Es acaso efecto de tu sabiduría el modo

en que renueva cada año sus plumas el gavilán,

extendiendo sus alas  hacia al medio día?

¿Es por tu orden que se remonta el águila

y coloca su nido en lugares elevados?

Libro de Job

Hablemos Pestes

La calma, hoy en día no abunda, donde quiera que sea no hay más miedo que a lo humano, el contacto humano es lo más peligroso, lo más viral y más infeccioso que existe en la actualidad. Para nadie es ajena la situación humana, mucho menos la situación del país, hay una epidemia (antes, cuando existía un mayor temor a ser impíos se les llamaba pestes). La ciudad parece enferma y tal vez eso el verdadero sentido de la epidemia los faros que alumbran la noche y que dan signo de vida están cerrados, con el lema incuestionable de que la salud es lo más importante.

Esto son hechos, esto escrito dista siquiera de ser un análisis reflexivo, es más un sentir, con todo lo que ello implica. En estos momentos hablar de las epidemias es una moda, y siempre se habla de dos maneras principales, las catastrofistas y las invulnerables. Un amigo mío me decía que: “Todo esto es una payasada, no pasa nada, no estamos en el medievo, para morirnos de una pinche gripe”. Eso es cierto no estamos en el medievo y la gente muere a causa un insignificante gripa, tal vez más frágil sea la vida humana. Me gustaría escuchar una historia del medievo, me gustaría que tata Nestor ecuestre gerenio, iniciará una vez más un relato sobre cómo los hombres y las mil plagas azotaban a los pilios y cómo los hombres más fuertes resistían con valentía, pero morían de todas formas.

Pero ya no son más los tiempos de tata Nestor y los pilios, ahora ya tenemos ciencia y tecnología, y si uno mira la televisión se encontrará dos tipos de programas, principalmente, los primeros versan sobre el estado de las epidemia y todo lo relacionado con ella, lo segundo versa sobre la genialidad de la ciencia y la manera en que ha ayudado a progresar al hombre. Las consideraciones que enmarcan a la época medieval como una época oscurantista oscilan, principalmente, sobre estos dos aspectos: en la falta de una ciencia firme y la “hegemonía” de la fe sobre el método científico o la razón, eso dice cualquier manual de escuela.

La cuestión es que ni la misma ciencia sabe, a ciencia cierta, los alcances de esta epidemia, pandemia o peste, sólo basta un pequeño cambio, una pequeña mutación en el virus para decirlos en términos “científicos” que la naturaleza provea y así esto se agravará nuestra condición. Claro que hay quienes niegan este panorama, pues  confían en la gracia de la ciencia para evitar esta situación, la pregunta es siempre válida ¿qué tanta injerencia tiene el actuar humano ante las fuerzas de la naturaleza? Claro que no es para tirarnos al drama y llorar por nuestra situación, pues ni somos los primeros a los cuales les cae una peste, el padecer la fuerza de la naturaleza es propio del ser humano, no hay manera de evitarlo, y eso se debe a que nunca hemos tenido herramienta para dominar dichas fuerzas, pero siempre hemos creído lo contrario. Creo que sí podemos hacer algo en estos momentos crisispandémicos y es conocernos a nosotros mismos, tratar de saber cuáles son los límites de una buena acción y de una imprudente.

13
Abr
09

La Agonía del Deporte

Advertencia:

Hoy me plazco de advertir de dos cosas, primero esto no es un tratado sobre el deporte, si así lo parece es debido a que erré en la elaboración del presente escrito. Sólo es algo que mi ánimo me dictó.

Por otra parte y no menos importante, quiero denunciar que el nombre de la sección no tiene nada que ver con mi persona, fue una ocurrencia de los censores del blog. No soy un eunuco.

La agonía del deporte

No me acostumbro a perder
pero juego por placer
y es el juego el que me da la vida.

Miguel Bose, Manos vacías

En la actualidad se mira el deporte como un espectáculo irrelevante, el nuevo opio del pueblo, es tan fuerte esta perspectiva que se asevera que los grandes eventos deportivos son la niebla que cubre movimientos lóbregos y atemorizantes por parte de nuestros políticos. Y cómo no creerlo cuando en México se aprovecha cualquier espacio para plasmarlo (algunos usan la palabra ensuciarlo) de propaganda política. El sábado pasado se jugó el clásico regio, entre miles de artimañas políticas, desde mujeres hermosas que te incitaban… a votar por tal o cual candidato, el típico paquete de torta y refresco por un voto hasta la playera con las sonrisas más falsas posibles.

Todo esto es entorno que rodea al deporte, ya no es más una actividad donde se encuentre alguna excelencia humana o por lo menos no se acepta abiertamente. Cuando pasa algo trágico, en el contexto del deporte, no sé algo como la selección mexicana de fútbol pierda contra nuestro vecino del norte es algo que padecemos en el ánimo. Podremos decir que eso era lo esperado, pero eso no le quita que nos pese, que nos duela, aunque nos repitamos es sólo un juego. El ser un juego no le quita seriedad, la seriedad siempre nos nombra algo que está oculto u olvidado por algunos.

Me parece que si el hombre sufre y padece los espectáculos se debe a una simple razón, a que tiene corazón, a que tiene pasiones y la mayoría de los deportes lo despierta, si no es tan insulso como lo es golf. El estado actual del los juegos profesionales, o “deportes de alto rendimiento” como los medios masivos de comunicación los tildan, sin saberlo nombran algo que es evidente el deporte moderno no tiene corazón, al igual que el hombre moderno. La premisa básica es: se juega hasta que se arriesga la vida, el problema es que siempre está en riesgo la vida del hombre ya sea en un campo de fútbol o rugby y demás deportes varoniles. Las época de oro otorga ejemplos de ello Franz Beckenbauer jugando con el hombro lastimado, jugadores que valoran la gloria del honor como más importante que la vida misma, ¿eso cada cuándo se ve?

Ese tipo de proezas son extrañas y tal vez siempre los han sido, la etimología de la palabra atleta lo nombra ἀθλητής que viene del verbo ἀθλέω que en un primer sentido significa padecer, adolecer sufrir grandes fatigas, el origen no habla de hombrecitos que tienen miedo de arriesgar el físico porque les va doler. Los deportes, al igual que los hombres son violentos por naturaleza, violencia no significa el sacrificio de la excelencia humana, no es tiranía ni despotismo, o por lo menos no toda ella lo es. Sólo basta mirar un gol de Zidane, de Maradona, de Hugo, o mirar Jordan retando  los límites del hombre al saltar hacia lo más alto.

26
Mar
09

Not Found

El intento se acabó. En mantenimiento permanente.

09
Mar
09

La Época de la Filosofía IV

Del porqué no sé qué es Filosofía

Advertencia:

Todo aquél que sepa qué es la filosofía y/o sea ya filósofo se le insta abstenerse de leerlo, pues sólo encontrará reflexiones circulares e intrascendentes. En caso de sí sea Filósofo es pertinente avisarle que se cuide de la cicuta, pues lo pueden condenar como a  Sócrates, pero seguramente usted ya sabe eso. En caso de que no sea Filósofo y/o no sepa qué es la filosofía se aplica todo lo anterior.

Rushing through 30 years, getting older every day
By two, drawing pictures of innocent times
Can you add.. colour.. inside these lines?!

I want you to lead me
Take me some where
Don’t want to live in a dream one more day

I want you to lead me
Take me some where
Don’t want to live in a dream one more day

Sure, if we change our perspective
I’m certain, I would change today
I’m certain, it will change our ways
Will things fall into place?

Come Clarity- In Flames

Para Elisa

(Eviten tararear la tonada de piano de la canción con el mismo nombre, a  Elisa no le gustaba)

Del porqué no sé qué es Filosofía

Decir la verdad es una cuestión que me parece pertinente al iniciar a escribir un escrito que pretende examinar una cuestión, ¿Qué soy? El lector podrá encontrar el presente escrito demasiado simple y con poca profundidad, yo (extrañaba usar este pronombre personal, tan castigado en los ensayos académicos) sólo puedo argumentar que aquello que pretendo enunciar tiene en sí mismo la mayor cantidad de valor (valentía) que he tenido en toda mi vida, sé bien que esto puede ser insuficiente para el amado lector, sin embargo, y es la última partícula adversativa que uso a este respecto, quiero decir que estas cosas son preguntas que me acompañarán toda mi vida, estos problemas son de carácter vital.

Tampoco debo dejar de escapar la oportunidad para dejar en claro una cosa: una respuesta clara no tengo para lo que pretendo decir, sólo quiero expresar que es algo que nace de mi alma y ese algo es conocerme a mí mismo, mi mayor pretensión es poder decir algo con la mayor claridad posible, y mi vida está en ello. Sé bien que en ocasiones anteriores mis letras han carecida de tan importante materia: Claridad. Por ello me disculpo, Perdón.

La ausencia de claridad es un gran obstáculo para hablar de los temas que pretendo hablar, el hombre, la vida, la belleza, la verdad, etc., todas estas cosas claman por la claridad. La filosofía no es ajena a está cuestión, ella nace siendo autocrítica, no puede vivir sin cuestionarse día a día y noche con noche qué es ella, de la misma manera el filósofo no puede vivir sin preguntarse por su naturaleza. Sé bien que la manera de preguntarse de la filosofía no es de la misma manera en la cual se le pregunta a alguien ¿Cómo estás? Diría un gran maestro, Me estás viendo, cómo estoy. Es una pregunta que intenta develar algo más profundo. No pretendo decir que la filosofía ve más allá de lo evidente, para eso está la espada del Augurio, tan poco que la definen conceptos como la nada o el ser (me parece que esto es un autoengaño en el cual caemos muchas persona, no me parece que haya una instancia en la cual alguien hable fuera del ser). Es algo más.

Puedo enumerar muchas cosas que parecerían serles propias al la filosofía, como disciplina, humanismo, vocación, amor, etc., pero todas y cada una son insuficientes para darle una definición, de esas que nos gusta memorizar y repetir, lo que puedo decir con una gran certeza y con el corazón el la mano (como la portada del disco Come Clarity de In Flames) es que ella me salvo mi vida, fue el fármaco de una vida enferma, sin deseo de futuro, reitero la imagen del fármaco, pues sé bien que me dirán que puede convertirse en una droga, o un veneno, pero mí sentir me dicta que ella me hizo ver las cosas de la misma manera que las ve un enfermo al curarse (¡bendita salud!). No quiero evitar el cuestionamiento que nace de dicha afirmación, sí modificó mi manera de vivir y de ver, de un mirar enfermo a uno con salud,  creo que a eso se le llama un cambio para bien. Sin embargo la salud no es la felicidad[1], mis nuevas fuerzas me obligan, gustosamente, a buscar un sentido de la vida. Pocos realmente le encuentran sentido a esta actividad y tal vez es por eso que pocos se rehúsan a usar el nombre de filosofía como epíteto perfecto para todo.

La pregunta que siempre tengo es acerca de ¿cuáles son las mejores vías para alcanzar mi meta? Me parece que el la misma palabra nos lo dice en su origen, la palabra dista de ser oriental, o egipcia, la palabra es griega porque su origen está ahí, y en  esto no me refiero únicamente a su sentido semántico, ni a las grafías que la componen sino que ellos plantearon esta pregunta desde hace más de 2500 años y que tampoco es un rasgo étnico, la filosofía no es griega, ni mexicana, ni de otra nacionalidad, los griegos nos heredaron una vocación que permanece a través del cambio de los tiempos, una preocupación unitaria y humana. Sin embargo esto no basta para decir qué es la filosofía, esto sólo es la búsqueda. (al final no dije nada nuevo).


[1] Mi buen amigo Epicuro no entendió esto del todo (en caso de que sea acertada mi manera de interpretar a Epicuro), ciertamente sólo se puede ser feliz en tanto se es saludable, pero eso no es el fin de la vida humana sólo es el inicio.

ía

20
Feb
09

III De Épocas y Contextos.

Continuando con un relato:

“En mi edad temprana, o dicho de mejor manera, en mi niñez temprana, amanecía con una pregunta constante, ¿sería yo el mismo si fuera “gringo”? ¿Qué tanto cambiaría? Este cuestionamiento por cosas tan simples como el hecho de ver a los niños güeritos de los comerciales, pensaba que si yo fuese así saldría en un comercial. Qué distante contexto fue aquél apenas tenía nueve años y ya nos habían enseñado algo sobre genética, donde nos enseñaban todas las probabilidades de la herencia genética, esto me jodía,  no sólo podía haber sido un accidente de la gran ruleta de la herencia genética, sino que aparte no fui planeado y digo esto porque mis padres no querían que yo fuese lo que fui, querían una niña… Por eso me preguntaba  a constantemente ¿qué sería de mí si fuera niña? Y todo esto me lo preguntaba sin filosofía alguna, sin poesía alguna, bueno sólo la de la televisión (ayudaron algunos capítulos de Viajeros en el tiempo<<Quantum leap>>).

La cuestión es que durante mucho tiempo creí que aquello era estaba por encima de todo contexto podría ser yo mismo japonés sin cambiar un ápice de lo que soy “mi espíritu es mi esencia” pregonaba en la adolescencia, dolorosa adolescencia. Pero fui notando, conforme fui creciendo que eso no podía ser, que el simple hecho que mi mami y mi papi no estén me cambiaba, que el vivir en una colonia peligrosa me modificaba, por lo menos que pensaba sobre la gente. Si mis padres no fueron aquellos educadores ni por accidente  hubiese tomado un libro, si mis hermanos fuesen más viciosos hubiera terminado de etiquetador en la aduana. Como lo hice algún tiempo donde mi única claridad era mi novia Elisa. Conforme fui creciendo me aterroricé empecé a ver, en mi paranoia, que todo tenía mayor influencia en mi vida que mis propias decisiones, si daba limosna, si me confesaba, si iba misa, si decía groserías, si las deja de decir, o si las escuchaba, finalmente me volví supersticioso. Leía mi horóscopo y los comparaba con lo que veía en los “Caballeros del Zodiaco”.

Pero más tarde, en mi mundo de locura, ante todo lo que intervienen para que algo sea, ¿Hay algo que sea sin importar dónde esté uno, o qué coma? Es evidente que no lo plateaba tan claramente en ese tiempo, lo pensaba en términos como: “¿Por qué tengo que aprender álgebra como todo el mundo?” o en términos poco amables “¿a mi que me interesa aprenderme unas fórmulas que unos árabes inventaron? Esos tipos usan turbante, ¿cómo les puede uno creer algo?. Y es ahí cuando al mundo le dejan de importar los contextos y las épocas las ecuaciones de segundo grado las tenían que aprender hacer tanto los gringos de los comerciales como “yo mismo” si hubiese sido niñita,  tal vez la única negación a ese hecho, pensaba yo en esos ayeres, era si mi padres no se hubieran conocido, pero eso ya es de Volver al futuro. Para mi desgracia mi mejor amiga, en esa época, había entrado a la universidad a estudiar “Filosofía y Letras” (para mí esa era una sola carrera). Y se quejaba que los maestros le decían: Es que tal cosas dijo fulano y que tal otra cosa dijo sultano, y ella decía: “¡¡¡Maldita sea!!! No me dicen el contexto en el que fue dicho tal argumento, ¿cómo puedo saber si eso lo dijeron porque los hayan obligado sus padres o debido a que en su época todos pensaban igual?”. Yo callaba sólo quería besarla…

Pero mi suerte, mi perra suerte (¡¡¡Lástima que no era un perro del  mal!!!) me envió[1] a estudiar filosofía (ya sin las letras). Mi primer cuestionamiento serio fue saber si yo podía ser feliz leyendo lo que se leía, hablando lo que se habla, si yo me podía ver ahí donde todo parecía temporalmente distante. Hoy esa pregunta no tiene respuesta certera. La primera sorpresa fue que mi amiga “filósofa” me dejó de hablar justo cuando pensé que al compartir el mismo “contexto” y el mismo “marco contextual” nos íbamos a acercar más (y por acercamiento deseaba que fuera el de nuestra corporeidad) pero no fue así ella abandonó la cerrar para integrarse a las numerosas filas de los historiadores, me dijo: “Si sabes lo que te conviene vas a salir buscar los contextos”, yo insisto, sólo quería buscar sus labios, pero ni modo, los contextos me daban igual.

Ya en esta época me doy cuenta de algo, ese algo es que se puede relativizar de una manera muy seria, decir que Aristóteles era menso porque no tenía internet, o que Platón no conoció la Psicología Neurolingüística  si no, el interés por la virtud hubiese sido nula, lo propio de esta época es el éxito, no la virtud. Pero si existe algo que en el hombre que sea igual que los números, o la permanencia de las cosas a pesar del tiempo, pues los hombres siguen amando, se siguen preguntando por los límites de sus fuerzas, se cuestionan sobre el bien  y el mal. Ojalá que todavía les interesé sr filósofos”. Continuará…

 

 

 

 


[1] Debo aclarar que esto se debió a mis magnificas calificaciones en la época de la Preparatoria que sólo me preparó para desvelarme y esconder botellas en mi mochila. Mi amiga al ser una niña buena, ingresó a la carrera un año antes su nombre es An…nelo seguir manteniendo este nombre en el misterio.

04
Feb
09

La época de la filosofía II

II Mi vida y la filosofía

Sin saber nada decidí andar por un camino que se presentaba completamente oscura para mí, y tal vez no era por el camino mismo sino mi vida se encontraba en hastío que me enfermaba, no creía en nada, pensaba que esa era la mejor de no construir nada, sin expectativas y por el gran azar que nuestras situaciones vitales me encontré aceptado para cursar la licenciatura en la UNAM, tal vez esto no se presentó de la mejor de manera ni en el mejor momento, sabía menos de lo que sé ahora que ya es mucho.

Yo mismo no sabía que era “eso”, algunos la llamaban la carrera “Filosofíayletras”, algunos otros sólo filosofía, por otra parte, en mí casa a mí me llamarón flojo por elegir esa carrera, la cuestión era una clara: ¿Qué iba hacer yo en este mundo para vivir? ¿En qué sentido la filosofía me puede ayudar a vivir? Para ellos la respuesta era clara: NADA, tan clara como la nada lo puede ser. Debo ser honesto, yo mismo sentía lo mismo, pero había algo que me llamaba, no sé qué y tal vez no lo sepa nunca, pero aún así me mantuve, sin claridad alguna más que la filosofía representaba un bien por sí misma, en ese tiempo sólo era una especie de intuición no sé si hoy se mantenga así.

No sé cómo fue, pero el involucrarme con las teorías e ideas de Platón y Aristóteles fue el primer gran fármaco que logró disipar mi negación total y empecé a creer que el mundo podría ser un lugar vivible, y no sólo eso si no que se podía aspirar a la vida virtuosa (total soñar no cuesta nada). A pesar que durante gran parte de la carrera se hablaba acerca de que los filósofos (cuando me refiero a los filósofos me refiero principalmente a tres personas, a los primeros tres que conocí como tal: Platón, Aristóteles y Sócrates) son seres para la muerte, algunos asimilaban esto como que los filósofos son como una especie de zombi o muertos vivientes, con una habilidad metafísica para chuparte el cerebro, yo en mi sentir y en mi pensar no veía eso, creía que no es que se desprecie la vida sino que se aprecia la vida buena sobre la mala. Se habla mucho sobre la serenidad de Sócrates ante la muerte, eso si aceptamos la imagen tradicional del filósofo ante el cicuteo destino. Yo siempre pensé que la serenidad socrática no la otorga la muerte, sino la convicción de conocerse a sí mismo, de saber que la vida que se vivió fue digna, y que se vivió de la mejor manera para Sócrates la mejor forma de vida era la filosófica y por eso su discurso final (si le creemos a Platón) nos entrega un hermoso discurso con todas las cualidades que Sócrates siempre tuvo aquél que navegó aún si el viento mismo deja de soplar. Con todo el trabajo que eso significa, pero muere feliz no por su muerte si no por su vida.

Todo esto anidaba una serie de emociones, pues de algo estaba cierto, yo no sé si soy un filósofo, pero sé que es bueno para mi preguntármelo todos los días, en el sentido que empezaré a conocer cosas que desconocía de mí, en es sentido es grato sin embargo, hubo, hay y habrá días donde será difícil tener alguna respuesta. Todo este pequeño relato quiere señalar algo, antes de iniciar el estudio de la filosofía (no sé si el estudio de la licenciatura o de la filosofía, para algunos es pertinente la separación, yo creo que no debe haber tal, pero existe dicha separación, entre la academia y la disciplina filosófica) no sabía que rumbo tomaría mi vida, no me importaba, y si el mundo ardía con su propio fuego era algo que no me causaba sensación alguna, pero de lo que me percato de esos días es que esa postura niega la vida, ese es el verdadero ser para la muerte (para el fenómeno biológico que es la muerte, así lo entendía en aquellos días) si ese pensar abunda simple y sencillamente no hay posibilidad de nada más que del no saber…




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