El Insomne

 

...Le ladrarán a mi sombra los perritos vagabundos,
con mi modesto equipaje llegaré del más allá
y arrodillado en mi Río de la Plata lindo y sucio,
me amasaré otro incansable corazón de barro y sal
y vendrán tres lustrabotas, tres payasos y tres brujos,
mis inmortales compinches gritándome!fuerza ché!
Nacé, nacé, dale vida, metéle hermano que es duro
pero muy bueno el oficio de morir y renacer.

 

Respecto a eso, los sueños y las personas me lo dicen por igual: “este no es tu sitio”. Lo que no saben los muy ilusos es que no se trata de un sitio esta cuestión, sino de un estado. La vigilia y el sueño no son sino estados, pero ¿qué sentido tiene distinguirlos si se vive en el insomnio?

 

Para unos y otros no soy sino el ejemplo limítrofe, para los que están al otro lado de mis párpados soy aquél somnoliento, el dependiente de la cafeina, quien les responde lento y casi siempre tras un replanteamiento. Aunque no siempre es así, también tengo amigos que saben comprender mi situación, incluso quienes envidian mi condición, aunque, claro, estos son los menos.

 

Para los de mis párpados hacia dentro, soy el extraño visitante, el que abusa de la lucidez en aquél mundillo fortuito, provisional e irrepetible que es un sueño. Varios tienen un marcadísimo aprecio por mí ahí dentro. Sueño que varios de los reales me aprecian por lo que realmente soy, ahí dentro: sin mi atención menguada por la somnolencia, muchos de los que usualmente me evaden, tienen conversaciones interesantes conmigo, gestos de auténtica camaradería… y aún más.

 

Justo la otra noche, platicaba con Rogelio de varias cosas, muchas de las cuales no recuerdo ahora, pero reíamos. Hablamos del alza de precios, de la última película de Jim Carrey, de una lluvia púrpura y de los recientes ataques de gatos a la oficina. Por supuesto, no podía faltar que hablásemos de los ojos ébano de Edith. Como si la hubiéramos invocado, en ese momento llegó ella, y con un gesto inexpresable con palabras –así son los sueños— me regaló un par de globos rojos, acto seguido: desapareció tras la puerta de su cubículo. Odio cuando eso pasa, me siento presa fácil de cualquier psicoanalista barato, pero así son mis sueños. No yo.

 

Desperté con una sonrisa boba y de ahí a correr al trabajo. Casi siempre llegar tarde por no usar despertador pero ¿y si me despertaba antes de la obviedad de Edith? ¡Hay cosas que uno simplemente no se puede perder! ¿Qué tal que perderse es encontrarse? y encontrarse así seguro es mejor que perderse en una montaña. Salude a ambos muy efusivamente. Aunque ellos no daban al por qué tanta atención de mi parte, no presté importancia. Dar aclaraciones podría ser fatal. En el fondo ellos sabrían, o al menos sospecharían de mi actitud

 

Comprenderás que en este punto, lo que me preguntaste hace un momento carece –al menos para mí— de sentido: “luchar por un sueño” o “ser realista” no me dice nada realmente. Ni son los extremos que me dices, ni son dos posibilidades de reordenar una vida. La disyuntiva está sólo en tu cabeza. El sueño es lo más al alcance que tenemos, y en lo cuál –hermano mío— ahora entenderás que soy privilegiado. Y en cuanto a la realidad ¿quién escapa de ella? ¿Quién vive a su  margen o escapa de su cauce? Bueno, bueno, no pongas esa cara, seguro que sí hay contradicción: hay veces que cuando duermo, no puedo esperar a despertar; y veces en que estando en vigilia lo que deseo es dormir, dormir como piedra.

 

Espera, es curioso que justo ahora experimente esta indecisión, amigo ¿tú estás dentro o fuera?

5 Comentarios

  1. Námaste Heptákis dice:

    Me gustó, me gustó bastante. Parece que estar insomne es un tercer modo de estar, respecto a esos contrarios, que no está entre ellos.

    Me gusta

  2. Maigo dice:

    Pensando en el insomne como un tercer modo de estar entre los dos estados más conocidos, dormir y vigilia, me encanta cómo planteas la pregunta por el modo en que un ser en ese estado puede reconocer lo que es sueño de lo que no; ¿cómo saber sí la vida es sueño, y ese sueño se termina con el despertar que siguiendo tal analogía representaría la muerte?. Me gustó.

    Me gusta

  3. Námaste Heptákis dice:

    Es Segismundo, Maigo, es Segismundo.

    Me gusta

  4. maigoalidad dice:

    Y como tal se encuentra entre el yo y el mundo que lo rodea.

    Me gusta

  5. Námaste Heptákis dice:

    Nos entendemos.

    Me gusta

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s