CENTROS

ANTONIO CORIA.
La esfera es perfecta, debe ser perfecta para no ser destruida. La fuerza de ésta radica en la forma propia de su construcción, del mismo modo que un huevo, el cual si es tomado por los extremos, tanto superior como inferior y se le aprieta, la presión que se le ejerce a éste es distribuida por todo su cuerpo, aunque la esfera puede ser presionada por cualquier punto y su extremo, tomando estos como la parte superior o inferior. Será más fácil destruir un cubo que una esfera (siendo estos dos cuerpos del mismo material) debido a que en el cubo solamente se opone a la presión –pensando que se apriete por la parte superior e inferior como en el ejemplo del huevo- por dos de sus caras, no digo que la esfera sea irrompible, sino que cuesta más trabajo penetrar en ella. No pasa lo mismo desde adentro, pues ésta puede ser destruida con mayor facilidad, debido que la resistencia a la presión que se ejerce se sitúa en un solo punto, esto permite que sea menos complicado salir de la esfera que entrar en ella.
Qué pasaría si el hombre se encuentra dentro de una esfera que permite ver la realidad, pero no del modo que ésta es, sino cambiando los matices. Supongamos que ésta primeramente tiene el tamaño justo para no afectar el espacio vital del humano; es transparente, pero tiene un color que tiñe las cosas de él, por lo que éste puede ver a través de ella. Aunque ve las cosas como son en forma, el matiz que la esfera ejerce sobre ellas las hace distintas, y si cada esfera tuviera un color propio, esto elimina la posibilidad de ver exactamente lo mismo entre dos esferas o más; demos por hecho la capacidad de compenetrarse con otras esferas, lo que haría que estas, ya sea por decisión o por algún factor ajeno, al unirse mostraran la realidad de un mismo color, con ello los habitantes de las esferas podrían ver el mismo matiz en las cosas que se muestran ante ellos –no digo que lo que puedan ver sea el color real de las cosas, solamente se muestra ante sus ojos un color que es el mismo y por lo cual se ve lo que ve el otro-. La realidad que ven no es construida por ellos, la realidad ya está dada, lo único que cambia es la forma de verla.
La forma perfectamente circular que es creada por la infinita cantidad de puntos hasta su extremo, en la que todas las distancias son iguales y todas se encuentran en el mismo punto, en medio de la esfera, genera un situación de seguridad dentro de ella, pero si alguien movido por la curiosidad de ver que hay más allá de esa infinidad de círculos transparentes que se encuentran alrededor de sí, en donde lo importante ya no son tanto las ganas de ver que hay afuera de su jaula personal, sino la capacidad de pensar que posiblemente las cosas sean distintas del otro lado de sus límites. Con toda la complicación que requiere el hecho de llegar hasta un punto en la pared interna de su burbuja -en dado caso para poder lograrlo tiene que subir, de lo contrario no podía llegar a ningún lado-, la decisión, obstinación y curiosidad del hombre generan su tránsito desde el centro hasta el lugar deseado. En este punto tanto la esfera, como el entorno que es creado por esta y realidad conocida por el hombre se encuentran en el punto más vulnerable, si él continúa en su intento por ver más allá de su burbuja ésta corre el riesgo de romperse, recordemos que resulta ser no tan complicado –una vez estando en la pared de la esfera- salir de ella, modo contrario al intentar entrar.
Movido por el entusiasmo de haber llegado hasta ese punto continua intentando ver más lejos, con ello provoca la ruptura de la muralla esférica que envuelve a su mundo. Al momento de romperse la burbuja, esa construcción esféricamente perfecta, de la cual por mucho tiempo, solamente ha conocido su lado cóncavo se ve afectada por un mundo distinto al que tiene conocimiento, la realidad se asoma, ya no se puede regresar al centro de la burbuja, porque aunque así se hiciera la luz que penetra por el orificio ahora existente, hará diferente el entorno al cual está acostumbrado. En dado caso que haya visto por el agujero tendrá un conocimiento distinto al habitual, el matiz de las cosas -por lo menos por un instante-, es otro, el instante pasa así como la reacción ante ello, pero la imagen se queda en la memoria permanece.
Aun existe una posibilidad más, en ésta el hombre tiene el valor para salir de la esfera en la cual ha vivido durante toda su vida, hasta ese momento. Una vez afuera, percibe una realidad distinta, si permanece el tiempo suficiente o decide ya no regresar a la esfera se dará cuenta que la realidad, la cual se muestra frente a sus ojos es diferente a la que se percibe dentro de la burbuja, verá que las cosas no tienen el color por el cual eran pintadas y que ahora cuenta con una gama de colores. Es en este punto en donde debe pensar, en la posibilidad que tiene de ver la realidad como tal, pero si permanece más tiempo ahí, se dará cuenta que la realidad no se encuentra fuera de la esfera, la esfera misma es parte de la realidad, incluso si las esferas se encontraran sobre una esfera mayor, la cual está dentro de otra esfera aun mayor, da muestra de la realidad en todo lo que está y es, así lo aquello que vio durante muchos años dentro de la esfera se torna con un carácter de real.