La caza y el suplicio

El jabalí es la presa, aunque no es su destino ser cazado. La caza del jabalí en manos de los hombres funciona sólo como intento, como intención malograda: el que comanda la búsqueda de la bestia, que es Adrastro o “el incapaz de sustraerse a su propio destino”, lacera de muerte al hijo del rey lidio, Creso, que también acompañaba en la caza. Al rey todo le había sido dicho a través de un sueño, a través de esas imágenes que pone el dios en los hombres mientras duermen. No hay azar y el destino embiste como el jabalí, herramienta y simulacro de Apolo, dios del Oráculo; ese jabalí que, en el cuerpo de Ágave, rodea a su presa con ayuda de sus bacantes. La sacerdotisa, madre del rey Penteo, no entiende, está fuera de sí mientras invoca a Dionisio, los “coros secretos del dios” tiemblan en el aire, la presa cae al suelo. En ese momento Penteo sabe que va a morir. Ágave le desgarra el hombro con la fuerza que el dios le confirió en las manos; Ino, Autónoe y el resto de las bacantes comienzan a descuartizarlo a medida de que el aliento de la presa aminora, “todas ellas se echaban unas a otras con las manos manchadas de sangre la carne de Penteo, como si jugasen con una pelota”. Sócrates, ya en la polis, teme ser cazado, “me sentí arder y estaba como fuera de mí, y pensé que Cidias sabía mucho en cosas de amor, cuando, refiriéndose a un joven hermoso, aconseja a otro que si un cervatillo llega frente a un león, ha de cuidar de no ser hecho pedazos”. El amor es la forma politizada de la caza y el suplicio, se trata del mismo amor que cruza toda empresa filosófica. ¿Qué cazamos y qué padecemos cuando intentamos pensar?

Sólo escribo esto a manera de saludo para anunciar mi ingreso al blog y para darles las gracias por la invitación. Espero poder aportar algo interesante.

7 Comentarios

  1. Námaste Heptákis dice:

    Pues bienvenido.

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  2. Maigo dice:

    En primer lugar te doy la bienvenida.
    En segundo lugar, una pregunta:
    ¿En verdad crees que el amor sea un suplicio? por que si es así, la filosofía como caza amorosa tambiién lo es, y si es un suplicio, entonces el más infeliz de los hombres es el filósofo y no estoy tan segura de que eso sea así necesariamente.

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  3. smerdiakov dice:

    Creo que el amor es una forma sublimada (¿fetichista? ¿ideológica?) del deseo. El deseo puede ser expresado a través de una metáfora como la caza y el suplicio. El amor, por tanto, es estas dos formas que se cristalizan siempre al interior de una sociedad, y toda sociedad es política en tanto instaura una ley (desde la ley contra el incesto, pasando por la que prohibe matar al rey, al amo, hasta la declaración universal de los derechos humanos). El deseo cruza y atravieza todas las relaciones humanas. Yo te preguntaría ¿qué entiendes por felicidad? Me contaron alguna vez que los suplicios chinos fueron prohibidos no por violentos o porque atentaran contra todo lo bueno que hay en los seres humanos, sino porque había un momento en que el dolor se volvía goce. El filósofo caza la verdad pero queda indeterminado quien sufrirá el suplicio, si el que caza o lo cazado, y peor aún, tal vez el sacrificado sea más feliz que el que sacrifica, parece que el filósofo es feliz mientras busque la verdad, ¿qué va a hacer cuando la alcance? Creo que tendríamos que pensar de nuevo estas relaciones del filósofo con la verdad y si es que siempre esté o no buscando la verdad, se trataría en última instancia de quitar toda deificación a la verdad y su conceptos afines como belleza, unidad, y también felicidad. Pero ya no sé si respondí algo o no. ¿Qué piensas?

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  4. martinsilenus dice:

    me uno a la bienvenida.

    después de leer lo que arriba hay, he de decir que… estoy muy confundido…
    intentaré decir algunas de las cosas que ocasionan esto:

    – eso de forma sublimada, no sé qué quiera decir. lo más que puedo pensar es que significa que el deseo está antes que el amor, ¿estoy en lo correcto? si es así, preguntaríate ¿cómo estás pensando eso de «primero»? no sé si sería cronológicamente o en algún otro sentido (quizás en cuanto al ser). si es en cuanto al ser no veo en dónde es que encuentras que uno de los dos es sublimación del otro (me refiero a amor y deseo), y en ese sentido, no alcanzo a ver bien en qué radica la primacía del deseo, a no ser en algún tipo preferencia… me gustaría que profundizaras en esto.

    – no veo que la «politicidad» (permítaseme el uso del término) de la sociedad radique en la instauración de leyes. creo que lo que sucede es que se está pensando lo político de la sociedad como eso que hacen los hombres a quienes nos referimos como «políticos», y yo no creo que ese sea el sentido primario de lo político, ni el más afortunado. Lo político, en esos terrenos termina siendo algo más bien alejado de la esencia del hombre que algo que forma parte de él: Aristóteles está mal o estamos hablando de cosas de las que él no estaba hablando (estamos suponiendo que lo político es otra cosa que lo que él dice, por cierto). Además, no sé si la ley que prohibe el incesto se instauró antes o después de que madres e hijos e hijas y padres, en general, no gustasen de esa práctica o no la considerasen correcta (quizás por amor, en cuyo caso ya se complica más lo dela sublimación de arriba); con sus excepciones, por supuesto (no sé si honrosas o no).

    – en cuanto al filósofo y la verdad, creo que la disposición del primero hacia la segunda no es algo así como algo que se alcance y ya. no creo que la verdad sea algo tan escueto. más bien se me ocurre que es algo así como la búsqueda de la salud, en el sentido de que no basta con alcanzarla y ya, sino en estarla buscando en todo momento (la diferencia es que la salud se tiene y se conserva, o al menos así se habla de ello, mientras que no estoy tan seguro de que la verdad pueda tenerse… pero ese es otro asunto).

    – en cuanto a la felicidad, no sé qué sea, ni a cuál se esté refiriendo Maigo, pero me acuerdo que escvuché alguna vez que decían que la felicidad era algo así como un estado en que un ente se mantiene siendo ese ente que es siendo, actuando y comportándose (viviendo, pues, en el caso de los entes vivos) de acuerdo a como ese ente que es. en ese terreno no habría lugar para la libertad irrestricta (en el caso del hombre, que es en el que se puede pensar que es así), o por lo menos no es tan claro cómo lo habría.

    ¿qué opinan?

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  5. Maigo dice:

    Yo estaba pensando en la felicidad como un estar trabajando constantemente, un estar siendo, quizá algo así como la salud, esa no la alcanzas y ya, la tienes que estar procurando día con día, y ésta no es un suplicio aún cuando la has de mantener.
    Sé que esto es muy escueto, pues sobre lo que sea la felicidad hace falta un examen más detallado, pero por lo pronto sólo puedo señlar esto.
    ¿qué opinan?

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  6. Námaste Heptákis dice:

    No sé si ayude, pero me parece que parte del problema que aquí se va fraguando está en un punto, quizá no observado, que subyace a la relación del deseo y la felicidad, esto es, al sentido del suplicio. No sé ustedes, pero a mí me da mucho qué pensar que suplicio comparta la raíz etimológica con súplica, y que ésta pueda señalar tanto ofrenda como tormento. ¿Cómo caben tales diferencias en un mismo término?

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  7. Thimocrates dice:

    Bienvenido.

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