YA PASÓ, YA PASARÁN, YA PASAREMOS

ANTCO

 

El mundo construido por el hombre ha cambiado y es correcto pensarlo de este modo. Vemos cambios a diario, todo cambia, todo permanece en movimiento, todo parece que o se destruye o se supera a sí mismo, así por qué no creer en el mundo que cambia. Del cambio constante del mundo no tengo duda, porque como he dicho es visible el movimiento que se da constantemente. Pero de aquello que no estoy muy seguro, es si el hombre como tal sigue siendo el mismo o ha cambiado. Por un lado se tiene la creencia de un hombre que ha ido evolucionando con el transcurrir del tiempo, así como se tiene presente el pensar en un mundo pasado superior a este mundo en el cual nos toca vivir, en donde es clara la degradación que ha sufrido el hombre.

Por un lado creemos que el hombre se supera a sí mismo porque de ello tenemos muestras claras, evidencias que no se pueden negar, el hombre se muestra poderoso casi ante cualquier situación provocada por él o ajena a sí mismo (incluyendo aquellas, en las cuales pareciera no tener la victoria de su lado), situación que es superada mostrando la capacidad de mantenerse en un constante cambio que lo pone en un mejoramiento constante. Es más difícil de lo que se dice, la posibilidad de creer en un hombre el cual al intentar superar todo problema que se sitúe frente a él se vea más inmerso en sus mismos problemas, no queda fuera de este pensamiento. Aunque sí se ven muestras de un hombre que en su historia, ha tenido un constante superarse a sí mismo. Por el otro lado se tiene a un hombre que con el pasar de los años, se ha vuelto cada vez más alejado de aquello que debería ser, el problema aquí surge al momento de preguntarnos ¿qué es lo que el hombre debería ser? ¿Realmente el hombre entre más pasa el tiempo más se aleja de aquello que le es propio? ¿Las antiguas civilizaciones eran mejores por estar más cercanas a la verdad? Si aseverar esta segunda propuesta, se debe afirmar que el hombre ha tenido una decadencia de su humanidad, y por un momento parece haber del mismo modo que en la otra forma de pensar muestra de que así es. Aunque si pensamos esta propuesta como cierta también nos estamos comprometiendo a creer que el hombre va en un retroceso y entre más lejos del pasado se esté más lejos de la verdad, y por lo tanto del sentido del hombre.

De ser de esta manera estamos obligados a rescatar aquellos antiguos pueblos junto con sus antiguas creencias. Así como del mismo modo tendremos que olvidarnos del camino seguido hasta el día de hoy y comenzar con un nuevo camino que se enfoque en no salirnos del límite establecido por nuestras antiguas culturas, las cuales, aunque de cierto modo compartieron inquietudes comunes –pudiendo ser esas inquietudes algo propio del hombre como tal y no del pensamiento antiguo- no por ello podemos decir que sus cuestionamientos son superiores y que la constante superación de la historia a sí misma es un camino erróneo. El problema de buscar la correcta forma de ser en los distintos pueblos antiguos. Primeramente se encuentra en que aquel pensamiento sirvió para dar respuesta al paradigma de la época, por lo cual –sin dejar de ver que existen problemas que no se han podido resolver desde ese tiempo, los cuales se nos siguen presentando en la actualidad- los pensamientos situados en ese momento ya han servido para no caer en las mismas dudas. Por otro lado la problemática que surge en las diferentes sociedades solamente da cabida a las mismas, con ello cada pueblo tiene la capacidad de dar una resolución en cuestión de su aquí y su ahora. Si buscamos las respuestas en la antigüedad nos daremos cuenta, que éstas son muchas, por lo tanto existe en cada una de ellas un modo propio de resolver y no el modo de resolver. Aunque quizá al existir esta creencia de estar más cercanos a la verdad por estar más próximos al pasado, se dé el hecho de considerarlas a éstas mejores sociedades.

Todo esto nos obligaría a buscar nuestras raíces, de este modo podríamos encontrar algo que nos es mejor. Pero con esto perdemos de vista la importancia del aquí y el ahora, porque también es cierto que una sociedad se va construyendo por su historia, y que la sociedad como tal es algo que permanece en un constante estarse construyendo a sí misma, siendo las raíces cada vez más alejadas de ella.

Me considero un claro ejemplo de ello y juguemos un poco a buscar la historia: soy Antonio Coria Vilchis, por un lado la familia Coria Sevilla. Siendo los Coria una familia que viene de España para ser exactos de Sevilla del mismo modo que los Sevilla. Del lado de los Vilchis se encuentra la familia Vilchis Bouton, el apellido Vilchis también proviene de España mientras que el Bouton es francés, los Sevilla llegaron a México huyendo de una de las guerras españolas –no sé cuál-, de los Coria desconozco porque llevan mucho años aquí y la línea se ha perdido, lo mismo de los Vilchis, solamente sé que llegaron de España. El abuelo Bouton, abuelo de mi madre fue un desertor del ejército francés. Yo por otro lado soy completamente mexicano, del mismo modo que mis padres, nací aquí igual que ellos y esta es mi tierra. Mis raíces no son más lejanas a las que conozco, y si quisiera buscar en mis grandes antepasados tendría que hacerlo de tal modo que me vería alejado de mi país ya que mis raíces se encuentran con otros pueblos. Es por ello que no veo la salida en recuperar las culturas antiguas como modelo a seguir, si hemos llegado hasta este punto no es por la búsqueda en el pasado, sino por una historia que se supera a sí misma, nuestra tarea no es ver que tanto podemos regresar, queda claro que no se puede hacer a un lado la historia junto con el conocimiento que se tiene de ella, es aquí donde tenemos que perder el sentimentalismo generado por la creencia de un pasado mejor y comenzar a dar solución a nuestros problemas, propios de nuestro aquí y de nuestro ahora, ya que de cierto modo hemos superado a los griegos y prehispánicos, es lógico que lo que destaque de una sociedad sea lo mejor que en ella se encuentra y por lo tanto lo que perdure, no es justo pensar que por aquello que ha perdurado, todos los hombres de la época mantengan el mismo nivel.