El Pensador.

(Inspirado en la escultura de Rodin)

I

Sentado en el olvido de la roca eterna, el pensador se encorva y se flexiona al pensar el mundo. De su divina parte, sostenida por una concupiscente mano, y por lo tanto inútil, emerge un par de burbujas cristalinas con pensamiento contenido. ¿Hacia dónde miras, pensador? ¿Qué sombras pretendes despejar con la luz del pensamiento? Sus ojos tan abiertos buscan; sus ojos tan abiertos no encuentran. Angustia lacrimosa en la mirada.
Tiempo ha transcurrido ya desde que el pensador hubo desechado el estaño del mundo, pues en algún momento se encontró en las cosas y desde aquel momento no ha dejado de buscarse. Probablemente…¡No! Necesariamente el pensador no se va a encontrar.
Aproximación. El pensador lo sabe. El pensador lo entiende. Éste es el motivo de su angustia.
¿Por qué sigues buscando? ¿Por qué no te detienes y te dejas de pensar? ¿Qué has encontrado pensador? ¿Qué motiva tu búsqueda?
(El pensador no me escucha)
Ha enmudecido el clamor de todas las campanas. Todo es silencio para el pensador.
Está solo.
¡Pensador, soy tu esperma, tu espíritu, tu corazón! ¿Por qué has callado también mi latido? ¿Por qué me has puesto en duda? Todo se ha vuelto sospechoso. No hay verdad. No hay tiempo. No hay palabra.
¿Qué hacer pensador? Ya no hay aire. El muro que le has impuesto al mundo te ha hecho olvidarlo.
El pensador baja la mirada. Sus ojos se han humedecido. Una delgada lágrima (que ya no pudo más) es desterrada por el cielo ocular.
Silencio.
¡La tierra ha sido fecundada!
Una lágrima la ha penetrado.
Un ser pequeño, cascaroso, con un par de antenas y tres pares de patas es dado a luz. Fruto de un romance perverso, de una unión mineral.
El pensador, cabizbajo, detiene su mirada, se interesa. Observa al asustado animal. El asustado animal se convierte en objeto ante los ojos del pensador. El pensador lo penetra, analiza, fragmenta y sintetiza.
Piel cascarosa, sangre envasada, amarillo, pegamento, gris, impulsos eléctricos, movimientos espásmicos, agua, saliva, toboganes de luz, viscosidades negras, viaje espacial, pérdida, caos, locura, misterio, armonía, comunión, sonido de agua salpicando., lluvia, subida, atracción, angostura, anchura, tic-tac, tic-tac, corazón, corazón, corazón.
El pensador no puede seguir.
El pensador escarabajo se escala a sí mismo.
Y aunque el cielo siga siendo la misma inmensidad para los dos, para el pensador-escarabajo el mundo se ha vuelto más grande, más fuerte, implacable; él se ha vuelto más pequeño, más vulnerable, indulgente.
El pensador-escarabajo cae de sí mismo.
El pensador ha sido herido en su ser. El pensador agónico está por morir. Con tremendo esfuerzo levanta la mirada y se ve a sí mismo viéndose, con una mano sosteniendo la barbilla, con la mirada detenida…
El pensador quiere salvarse. El pensador quiere, desea, anhela.
Ser.
El muro ahora es débil. Del otro lado comienzan a golpear. Los ladrillos caen pulverizados.
El pensador teme, escucha. Su corazón late apresurado. Sus músculos se tensan. Un lejano grito se escucha. La roca comienza a crujir.
El pensador-escarabajo es pisado por el mundo.
El pensador se ha muerto en parte. El pensador se angustia. El pensador se abraza.
El pensador ya no es uno con la roca.
El pensador ya no es uno.
El pensador ya no es.
El pensador lo piensa, lo entiende, lo siente…
…lo llora.


(Continuará)

2 Comentarios

  1. Námaste Heptákis dice:

    ¡Qué manera de ir despejando sombras! Este texto lleva un ritmo maravilloso.

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  2. Maigo dice:

    Es muy bueno, me gustó, y epero ver pronto la siguiente parte.

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