Examen crítico de las tesis kantianas sobre la historia

Examen crítico de las tesis kantianas sobre la historia

Introducción

En este trabajo me propongo presentar y criticar las tesis kantianas sobre la historia que en los siguientes textos se presentan: Idea de una historia universal en sentido cosmopolita y Si el género humano se halla en progreso constante hacia mejor.
La primer parte del trabajo está destinada a la exposición de los argumentos más importantes de los textos mencionados y la última a los problemas encontrados en los mismos.
Lo único que supone el autor es la anterior lectura de los textos kantianos para la adecuada comprensión de este pequeño estudio. La crítica aquí presentada no toma como referente a ningún autor posterior, aunque dichas ideas no son en ningún sentido originales.

Desarrollo
Como ya he dicho, lo que aquí me propongo es exponer la idea de historia que Kant presenta en sus ensayos Idea de una historia universal en sentido cosmopolita y Si el género humano se halla en progreso constante hacia mejor, y criticar la misma idea detectando, si es que los hay, problemas con los argumentos que ofrece como razones para demostrar sus tesis.
Me parece que la idea central de historia en Kant es concebirla como el desenvolvimiento de un plan previamente trazado, es decir, la historia como desarrollo de una causa final que es su motor y hacia ella se mueve:

“… si ella (la historia) contempla el juego de la libertad humana en grande, podrá descubrir en él un curso regular, a la manera como eso que, en los sujetos singulares, se presenta confuso e irregular a nuestra mirada, considerado en el conjunto de la especie puede ser conocido como un desarrollo continuo, aunque lento, de sus disposiciones originales.”

Así, pues, el devenir o transcurso temporal-histórico es teleológico en orden a una meta o fin que rige tanto al pasado como al presente. La causa final es el desarrollo integral de todas las disposiciones humanas relacionadas con la razón. Y con esté nomos será visto cualquier momento histórico en relación a su cercanía o lejanía del fin establecido. Dice Kant, ahora bien, que la única manera de conseguir dicha finalidad es por medio de la condición civil, la cual al coaccionar al individuo le obliga a desarrollar aquellas capacidades que en un estado salvaje-natural se encontrarían siempre adormecidas y olvidadas. A esta condición opuesta Kant la nombra la “insociable sociabilidad” del hombre. La cual, como dijimos, se cifra en la ambivalencia y oposición natural encontrada en el corazón de la criatura racional. Y justo aquí entra una idea central tanto para la filosofía de la historia del filósofo de Könisberg como para el discurso moderno-ilustrado: la idea de progreso. El camino para la consecución del fin es ascendente y no de otro modo, y las generaciones del caso al entender el fin último de la historia tendrán que sacrificar la felicidad aparente del momento presente por la vida perfecta que le espera al género humano, “…sólo las generaciones últimas gozarán la dicha de habitar en la mansión que toda una serie de antepasados, que no la disfrutará, ha preparado sin pensar en ello.”
Dicha idea del progreso como ascenso ineludible, no obstante, a diferencia del supuesto de los motivos o propósitos racionales de la Naturaleza para con el hombre en la historia, está basada, digo, en una experiencia o emoción: entusiasmo. Es curioso aquí, aunque tengamos el antecedente de la filosofía moral kantiana, que la idea de progreso se base en un “sentimiento” (y, por ende, a posteriori) que se refiere a casi una inclinación natural hacia el bien o la mejora del género humano:

“Esto y la participación afectiva en el bien, el entusiasmo, aunque como todo afecto en cuanto tal, merece reproche y, por lo tanto, no puede ser aprobado por completo, ofrece, sin embargo, por mediación de esta historia, ocasión para la siguiente observación, importante para la antropología: que el verdadero entusiasmo hace siempre referencia a lo ideal, a lo moral puro, esto es, al concepto del derecho, y no puede ser henchido por el egoísmo.”

Lo anterior, aún el matiz, es bastante discutible. Aunque entendemos que la reflexión histórico-moral kantiana es anterior a Auschwitz (y todo lo que esto significa), no entendemos que el entusiasmo está condicionado a la idea de bien y bajo ella se rija. Y la razón para sostener lo anterior es la irracionalidad (no razón) que subyace en todas las emociones. Ese es justo el problema de fundar cualquier fin puro de la razón en el mundo afectivo e impulsivo.
Ahora bien, expuesto de manera general lo anterior, procederé a elaborar ciertas críticas al argumento kantiano.

El fundamento metafísico de la historia
Podemos criticar el que se presuma que la única forma de concebir el devenir temporal-histórico como racional sea por medio de la inserción de un elemento atemporal y, por ende, ahistórico, como lo es la causa final del progreso humano. Podemos decir también que el pensar así la historia es justo no pensarla, es, paradójicamente, no ver el fenómeno ni realizar el esfuerzo que exige para entenderlo, pues el método que se plantea no es histórico y es inclusive extraño a esta ciencia.
Así pues, no acepto el primer principio que funge como supuesto de la demostración kantiana: “Todas las disposiciones naturales de una criatura están destinadas a desarrollarse alguna vez de manera completa y adecuada.”
No lo acepto porque es un mero supuesto (poco sostenible pues) el que la naturaleza trabaje o se muestre siempre armónicamente, porque, de hecho, también se equivoca.
No todas las disposiciones están destinadas a desarrollarse, algunas, de hecho, están destinadas a extinguirse. La naturaleza, como la vida, es un mero ensayo y esbozo de posibilidades, no de actualizaciones de planes secretos e inaccesibles.
Sin embargo, hay que aceptar que aunque el supuesto sea discutible, lo que se obtiene por él es valioso. Me refiero a la idea de la insociable sociabilidad humana, a la oposición tomada quizás del contractualismo roussoniano y elaborada posteriormente por la dialéctica hegeliana.

La idea de libertad en la historia
Dicha idea parece más bien no existir si se le contempla con atención. En otras partes de su sistema (epistemología) Kant se muestra fiel a la tradición moderna al reflexionar sobre y desde el individualismo moderno, y, paradójicamente, es en la historia, en la concreción de la existencia del individuo, donde la libertad se le aparece como un mera apariencia por estar sujeta la conducta y el quehacer humano a un plan que se percate o no el individuo del caso, colabora para su consecución. El error aquí, me parece estar en el considerar las acciones humanas equiparables a cualquier otro tipo de sucesos naturales (es decir, de manera mecánica).

“Cualquiera que sea el concepto que, en un plano metafísico, tengamos de la libertad de la voluntad, sus manifestaciones fenoménicas, las acciones humanas, se hallan determinadas, lo mismo que los demás fenómenos naturales, por las leyes generales de la Naturaleza.”

La insociable sociabilidad humana
Me parece que este concepto par tiene las mismas posibilidades en ambos polos. Es decir, que no se sigue que la sociabilidad se fortalezca por tener el hombre disposiciones naturales al asilamiento. Me parece más correcto nombrar a la vida en sociedad como “sociedades en riesgo” (noción contemporánea por supuesto), pues dicha noción apunta a la fragilidad del pacto social y a la posibilidad intermitente y probable de disolver la vida común. Destruyendo así cualquier optimismo infundado en el progreso del género humano.

Conclusiones
Una vez presentado lo anterior concluyo que el argumento kantiano es bueno en cuanto describe la problemática social de la vida en común, pero es problemático en cuanto supone cierta racionalidad en el transcurso histórico. Esta suposición tomará en Hegel sus máximos vuelos llegando por completo a la disolución del tiempo real.
Las objeciones realizadas al argumento kantiano se deben más al señalamiento de los problemas a que conduce el mismo que refutaciones por medio de contraejemplos.
Lo que aquí se intentó es exponer a grandes rasgos las tesis kantianas sobre la historias y criticarlas pensando en sus consecuencias.