El Astronauta

La negrura cubrió al astronauta

Y aún éste cerró los ojos al sentir el jalón.

Cuando la vorágine se detuvo pensó que había muerto

Mas estaba entre muchos otros en su propia casa,

De vuelta a su vida como antes de partir.

El monstruoso vacío del espacio no existía aquí,

Y esta vez no haría lo mismo, esta vez no abandonaría su mundo

Dejando en evidencia

El significado de su pregunta: ¿es ésta la vida que siempre he deseado?

9 Comentarios

  1. martinsilenus dice:

    Me parece que tu escrito es bonito, pero sólo en un sentido, pues necesita suponer varias cosas. Por ejemplo que no existe tal cosa como el compromiso (exagerado la mayoría de las veces) con la profesión o el modo de vida de las personas. En otras palabras, creo que no estás considerando el hecho de que muchas personas se rigen por el deber ser, al cual lamentablemente subordinan todo lo demás (incluso la rosa imagen hogareña de la que hablas). Lo que quiero decir, pues, es que pintas una imagen linda de las cosas pero que si nos la creemos así es como sentarnos a ver un programa de TV y ya.
    Para confrontar la idea de que el astronauta no abandonaría su mundo, te recomiendo, como ya lo hice alguna vez, «El hombre del cohete», de Ray Bradbury…

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  2. Cantumimbra dice:

    Mi texto, del que supones muchas cosas, no se trata de la «rosa imagen hogareña» que te figuraste, Martinsilenus. Tómate la libertad de hallar las ambigüedades de la parte de «la casa entre muchos otros» si quieres, para que no se te haga tan plana la referencia, y también puedes pensar al espacio y al vacío como imagen de algo monstruoso e inhumano. Por último, te recuerdo que los programas de TV en los que creo que estás pensando (en los «lindos y rosas») muestran respuestas sobre cómo vivir, artificiales si quieres, mientras que aquí lo que me interesa es una pregunta.

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  3. Thimocrates dice:

    Yo tengo una respuesta: yo sí quiero esta vida que vivo. Pero no quiero una casa llena de extraños, no quiero reuniones donde lo más extraño sean mis amigos… aaaahhh ya me proyecté un buen. Me latió, es de las cosas que más me han gustado, dentro de tus escritos, ahora que lo pienso la respuesta es parcial… mmm no puedo expresarlo ahora, ojalá después se pueda el porqué de la parcialidad.

    Saludos.

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  4. martinsilenus dice:

    No supongo tantas cosas como te imaginas, Cantumimbra. Yo sé que la rosa imagen hogareña que mencioné no es la única posible interpretación de lo que dices, sin embargo es la más divertida para criticar. Además, como me tomo la libertad de pensar de hallar las ambigüedades de la casa entre muchos otros es que puedo decir lo que digo. Ahora bien, la misma libertad me permite pensar que otra posibilidad de los muchos otros encontrados por el astronauta en su casa, es la de una situación tan monstruosa e inhumana como lo es la del espacio y el vacío, y lo es porque precisamente el espacio y el vacío pueden ser una metáfora de la situación que se vive en una supuesta casa con muchos otros (situación en la cual tendríamos que revisar cuántos autogoles no nos metemos o cuán grande se ha convertido nuestro conformismo debido a razones varias).
    En cuanto a los programas de TV, no sé si la supuesta artificialidad del modelo de vida que se presentan en algunos de ellos sea mejor o peor que la artificialidad de algunos excesos teóricos. En cuanto a la pregunta que te interesa, yo creo que, dadas las circunstancias que presentas en lo escrito, y esta otra interpretación de lo monstruoso de la vida en casa y la evasión que sería el pensarse en el espacio (siendo que tal evasión también pertenece a esa vida), yo creo que la respuesta sería que no, tanto si nos damos cuenta de la evasión como evasión, como si de hecho no nos evadiésemos. Si no nos diéramos cuenta de la evasión, da igual, pues no surgiría la pregunta ni se respondería para nosotros mismos. La respuesta, por otro lado, sería afirmativa si somos valientes y virtuosos.

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  5. Maigo dice:

    ¿Crees que del temor que siente Pascal entre los espacios infinitos, pueda surgir una pregunta sobre la vida llevada?. Me quedé pensando en ello, porque por una parte parece que de ese temor sí puede surgir una pregunta por la que difícilmente nos preocupamos?

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  6. Cantumimbra dice:

    No sé, Maigo, quizá. Es que no sé distinguir si su temor es por el fin de la vida, o si es por el fundamento de la realidad. En ambos casos, es posible preguntar por el valor de la vida, que aunque no es la misma pregunta que la de qué vale más en la vida, la incluye y seguramente nos llevaría a hacerla.

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  7. Maigo dice:

    Pero, ¿Es posible preguntar qué vale más en la vida o cuál es el valor de la vida cuando ya no se tiene fundamento alguno para valuar aquello que se está midiendo?

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  8. Cantumimbra dice:

    Creo que no, Maigo, pero concluir que no hay fundamento para valorar la vida es un paso muy grande, y antes, vale el esfuerzo de cuestionarse por qué aceptaríamos que no lo hay. ¿No crees?

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  9. Maigo dice:

    Estoy de acuerdo en la necesidad de preguntar si aún hay fundamento o no para valuar la vida, y veo que quizá el hecho de estar preguntando por ello, nos permita tener algún funadamento, que es especial por no exigir una ciega fe.

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