País criminal


 

El mes atroz que ya se fue

y nos dejó tantos muertos

que hasta el aire respira muerte

y en el agua se bebe muerte.

José Emilio Pacheco

 

Alan Michel Jiménez Velázquez fue detenido hace una semana por la policía; hoy está muerto. Según narra su madre, la semana pasada unos patrulleros de Boca del Río, Veracruz detuvieron al joven de 15 años y amagaron a la madre que pedía explicación sobre la detención de su hijo. “Me apuntaron para que yo no me acercara a pedir informes sobre mi hijo, que si yo me acercaba me disparaban” –narró la madre. El joven, al momento de ver a los policías apuntando a su madre, le dijo: “Mami, no te acerques, hazte para allá, no te acerques porque te van a disparar”. Ocho días después de la detención, la madre reconoció en la morgue el cuerpo de su hijo, que había sido encontrado entre otros treinta y cuatro cadáveres lanzados a un río por un grupo criminal. En total, cuarenta y nueve ejecutados en tres días en Veracruz. El gobernador del estado, Javier Duarte, tras verse imposibilitado de negar la ejecución masiva, intentó atenuar el impacto de la realidad atroz: declaró que todos los ejecutados tenían un pasado criminal. Tranquilidad de la falsa justicia, Javier Duarte, lo mismo que en su momento el presidente Calderón (pienso en el caso de Villas de Salvarcar), lo mismo que muchas personas en el país, cree que el horror de las ejecuciones de la guerra del narco disminuye cuando pensamos que esas muertes son sólo ajustes de cuentas, vidas debidas, muertes de criminales, hombres malos que merecen morir. Sin embargo, compartir esa reconfortante interpretación de la muerte no es del todo bueno, pues da cuenta de una visión simplista de la vida política: es sencillo distinguir entre los buenos y los malos, a los buenos hay que hacer bien y a los malos mal. Pensando así, me parece, no hay justicia posible, así como tampoco hay posibilidades para una, si ya no buena al menos medianamente decente, vida comunitaria. Nuestro país inundado por el crimen, país criminal para mexicanos criminales.

 

Námaste Heptákis

Ejecutómetro 2011. 9542 ejecutados al 23 de septiembre.

 

Ideas en vuelo. “No es la Paz el orden que se impone por la fuerza”. Samuel Ruíz

 

Coletilla. “La cultura es el password de lo diario”. Juan Villoro

4 Comentarios

  1. La cigarra dice:

    Ahora con este escrito, me ha costado un poco más distinguir entre el «pathos» por el otro y la retórica de la que se valen ciertos grupos para convencer, que no persuadir. Digo, si bien claro está que cuando uno se logra poner en el lugar del otro, se educa y se marca el carácter; es díficil no colocarse en la situación que -por ejemplo- ahora nos presentas. Cierto es que los grupos de esta clase tienen un modo de presentar las cosas que se vuelve asquerosa, vomitiva y que lo que provoca es la naúsea y la repulsión, y que al momento de vomitar se va por el inodoro todo lo que pudo dejarnos marca, igual que al cerrar el periódico o al apagar la televisión. Pero si alguien se pusiese a pensar más allá de la portada del periódico más visual del día, ¿se podría decir que se está padeciendo con la víctima? Dicho de otro modo ¿si logras ponerte en el lugar -no geográficamente- del ejecutado del día, entonces puedes «compadecerlo» o sólo eres parte de la fabricada retórica inagurada?

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  2. Thimocrates dice:

    Qué tipo cosas puede cambiar a un país, cómo se cambia a un hombre, es necesaria renovar las reflexiones sobre la virtud, sobre la justicia, comienzo a entender a algunas cosas, sin embargo me espanta pensar que este es nuestro fin, que de aquí no pasamos… Dios quiera que no.

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  3. Námaste Heptákis dice:

    Quizá la diferencia, Cigarra, se nota en que estamos ante una realidad «dramática», y no ante un drama real, es decir, para que la narración de una ejecución pueda formar carácter es necesario que la narración esté dispuesta en cuanto tal; aquí sólo parto de lo anecdótico para reflexionar sobre nuestro problema de lo justo, dejo la buena educación a los poetas.

    Dios quiera, Thimocrates, mientras nosotros quizá no podemos hacer nada más que seguir pensando para tener algo en claro.

    Gracias a ambos

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