Te veo hasta en las piedras…

Sólo hay un acto que junto con el asesinato no tiene justo medio, éste es el adulterio, nadie es más o menos adultero, así como ningún homicida es más o menos homicida. Ni en la muerte de un hombre ni en el hecho de no ser lo que se aparenta ser hay posibilidad de pensar en un punto medio, así como ningún cadáver puede estar más o menos muerto, ninguna víctima de adulterio puede estar más o menos engañada.

Se me puede objetar que existe la posibilidad de sospechar del adultero, lo cual podría hacernos pensar que en el adulterio sí hay un justo medio, pues para el engaño hacen falta dos: uno que se muestre como lo que no es, no sé digamos como un ser que extraña tanto al otro como para verle hasta en las piedras, y otro que crea en la palabra del primero, y que viva conforme a la imagen que presenta el que habla. Pero ni cuando la sospecha de ser engañado dificulta en gran medida el engaño, éste es susceptible de más o de menos.

Si nos fijamos bien, el hecho de ser adultero no depende del engañado, sino de ese ser que se muestra como lo que no es, es decir, que se disfraza tomando algunos aspectos de una naturaleza que no le es propia, como ocurre con las bebidas adulteradas, éstas se muestran como lo que no son haciendo creer al bebedor que no le dejarán ciego. De igual manera ocurre con quien se presenta como alguien que es fiel a su palabra, traicionando así la confianza del enamorado que ciego quedará de dolor al ver que lo que creyó ser no era como lo esperaba.

Si nos acercamos al adulterio, veremos que éste no sólo es nocivo para quien ha quedado ciego, ya sea por embriagarse con lo que no es vino, o por perderse en las mieles de los elogios que el adultero le proporciona, sino que es nocivo para la comunidad entera toda vez que la ceguera inutiliza y debilita la confianza de quienes caminaban tranquilamente por el mundo y quedan condenados a vacilar de cada paso que den.

Maigo

3 Comentarios

  1. Es decir, que el juicio de gusto estético, aun cuando tienda a la universalidad de la aprobación, es meramente subjetivo, antropológico, y sólo aplicable al ser humano como especie.

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  2. La cigarra dice:

    Una pregunta. Si el engañado se sabe engañado ¿el adulterio pierde fuerza?
    (Nota. Revisar el artículo que el DRAE enmendó acerca de lo que significa «adulterio». Interesante.)

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  3. Maigo dice:

    No, porque en el caso del adulterio lo que se está cambiando es la palabra empeñada, se sigue adulterando lo que se ha prometido, aún cuando el engañado que ha dejado de estarlo cambie su situación emocional respecto a quien cambió su palabra por otra.

    (Gracias por la nota)

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