Esperanza

Me senté en una banca a esperarte sin saberlo. Cuando lo hube sabido me quedé sentada, ahora pensando por qué esperándote estaba. También esto llegué a saberlo; así que sentada sigo y te espero pensando que, si acaso la espera se acaba, yo siga sentada, pero sin esperarte como ahora te espero.

Hiro postal