Naturaleza o progreso humano

¿Y si no cambiamos, si el hombre permanece siendo el mismo y sólo actúa de manera distinta ante distintas situaciones? Sin que sea visto como un acto de falsa modestia ni una muestra pusilánime genuina, no pretendo dar la última palabra, pues no la tengo ni sé si puedo tenerla; pero de alguna manera creo que nos mantenemos siendo en el cambio; creo que nos mantenemos siendo hombres y no cambiamos nuestra humanidad con el paso de las épocas. Hablo desde lo que veo y confío que los otros pueden ver lo mismo tal y como lo veo.

     Quizá no sea tan ajeno a nosotros escuchar que hemos progresado; hace unos años lo hubiera creído –es más, lo creía-, pero ahora no estoy tan seguro de ello, debido a la duda que se genera en mí, cada que pienso en la posibilidad de una mejoría en el hombre entre más tiempo éste se encuentra en la tierra. Lo mismo sucede cuando me pregunto si el hombre se conoce más a sí mismo entre más años pasa preguntándose por sí. Podemos creerle a la ciencia (o por lo menos en lo que cotidianamente se cree de ella) y pensar que estamos cada día más cerca de conocer al hombre. Ahora ya podemos clonar hombres, sabemos cómo reproducirlos, pero sólo es saber cómo se construye un hombre; parece que todavía quedan abiertas las preguntas cómo y qué es un hombre. Aunque preguntar cómo y qué es un hombre puede responderse de distintas maneras (pues el ser puede ser entendido de distintas maneras, por ejemplo: material o esencialmente, etc.), por el momento prefiero dejar de lado lo material en él, o por lo menos, no centrarme de manera única en ello.

     La idea de progreso parece mostrar un cambio continuo en el hombre; de no ser así pensar el progreso no tiene sentido. Progresar supone que uno deja de ser lo que es o lo que era para ser algo mejor, y que este movimiento será constante o se detendrá sólo cuando lo que progresa haya alcanzado la perfección. Si decimos que el hombre progresa, diremos que se encuentra en un constante cambio que apunta hacia el perfeccionamiento. Esta idea no parece sernos del todo ajena, es más, muchas veces parece ser una idea que actualmente nos persuade; con bastante facilidad aceptamos que somos mejores que los antiguos hombres (a no ser en aquellas ocasiones que se piensa que el hombre antiguo es mucho mejor que el hombre contemporáneo, por que está más cercano al origen y con el transcurrir de los años y siglos se ha ido corrompiendo). Pero ¿si no es así? ¿Si lo único que ha progresado es la técnica y la tecnología? Todavía cabe la posibilidad de que el hombre no se haya agotado en el progreso sino que siga siendo lo que siempre ha sido. Quizá tan sólo hemos mejorado en la técnica y desarrollado mejor tecnología; y lo que vemos como un dominio sobre la naturaleza parece afirmar que así es. Pero aún está la posibilidad de que este dominio sea tan sólo una muestra de lo que no cambia en el hombre. Hay naturaleza humana y no progreso (tampoco me convence la idea de progreso como naturaleza).

      Me persuade creer que hay algo que permanece en el hombre sin cambio, que mantiene siendo a éste lo que es y ha sido, un constante que no cambia aunque el actuar de los hombres sí. Quizá porque veo en los poemas que distan siglos sentimientos y pasiones que puedo reconocer con facilidad y que con facilidad puedo sentir junto con quien los escribió (y aunque se puede cuestionar, cómo lo sé si nunca me he comunicado con algún hombre de hace dos mil quinientos años, sólo puedo responder porque estoy convencido que así es; igual se puede cuestionar a aquel que cree en el progreso, pues él tampoco se ha comunicado con dicho hombre; su razón de creer es la misma que la mía).

     Como no pretendo dar la última palabra sobre la naturaleza o el progreso del hombre –como desde un principio lo mencioné- y con lo dicho no he pretendido más que sembrar la duda. Pues mi finalidad no es convencer a rajatabla sobre la falta de naturaleza humana y la sobra progreso, sino abrir la puerta para pensar en la posibilidad de que no cambiemos, de que el cambio se tecnológico y no humano, que veamos que seguimos siendo lo que siempre hemos sido.