Un humanismo alfonsecuente

Ni todas mis palabras juntas podrán estar a tal altura, ni dejarán de estar en las sombras que produjo la grandeza de aquellas palabras que, alumbrando al hombre, colocó don Alfonso reyes frente a nosotros; una palabra es grande cuando la que le sigue y precede es adecua a ella. Es la necesidad de honrar a quien honor merece y la impotencia de hacerlo yo, lo que en este momento me lleva a pedir a quien tenga el mismo nivel que él, que lo honre, pues yo tan sólo puedo admirarlo.

De escritura amable, virtuosos pensamientos y un decir alfonsecuente, Reyes nos invita a escuchar esa vocecilla que nos llama y no deja de llorar. Nos invita a colocar al hombre en el lugar del hombre; por medio de su poesía, a sentir; a reflexionar sobre la humanidad por medio de sus ensayos; pero sobre todo nos enseña a vivir. Y si en este momento, cuando no hay más salida que regresar la mirada al hombre, cuando es menester voltear a verlo y partir de ahí, cuando se siente la ausencia del humanismo al mismo tiempo que cobra sentido, que la respuesta a la pregunta ¿qué debemos hacer para ser mejores hombres? Es: comience a leer con cuidado a Alfonso Reyes.

Es más que un simple humanista; Reyes, de una manera muy similar a la de Homero, nos educa para vivir y hacerlo bien. Don Alfonso Reyes, es más que un simple escritor, es el maestro que nos intenta enseñar a ser hombres.