(In)maculados

“Vino, primero, pura, 

vestida de inocencia, 

y la amé como un niño”

J. Ramón Jímenez

 

Rápidas, profundas, chismosas, groseras. Por un descuido y en un suspiro aparecen. No todas tan fácil se van. Estorban y apenan, o deberían apenar, pues están donde no van. Como el negrito en el arroz, como una nube en un día limpio de cielo azul. Negras, rojas, grises y hasta de colores, las manchas acechan. Las manchas de comida; de un seco y delicioso vino tinto, de mostaza o de alguna deliciosa salsa, y más en la ropa blanca, se notan y enojan. Mucho más aquéllas de mugre en la piel que de niños nos descubre la madre, la abuela o tía obsesiva y amante del quehacer. Las manchas de tinta roja donde debe haber pura negra, en una pintura o maqueta que quiso ser perfecta. Las manchas de humedad en la pared, ésas con un amarillo de enfermo y que además no huelen muy bien. Están ahí siempre, yendo y viniendo las muy mal educadas, son las huellas que muestran a la señora imperfecta. Muestran a otros y a nosotros que algo no está ni salió como debió ser. Y así como se aparecen en las caras, los trabajos, los cuerpos y en las telas, también están de impertinentes en lugares más delicados; correteando, alcanzando y anunciando casi siempre algo malo. Me refiero a esas manchas que llegan a lugares como el alma, más difíciles de notar y sospecho también de quitar. Y aunque pocos las vean, yo creo que también nos apenan y hasta duelen más.  ¿Manchas? Sí, las chismosas parecen en cualquier lugar andar. Hay cuerpos, almas y hasta países manchados. Así como el nuestro lleno de mugre y de sangre. Los inmaculados estos días por desgracia son pocos. Inmaculados estamos casi todos. No vaya ser que nos esté dejando de importar, y que esa pena se esté difuminando cada vez más. Sabrá Dios si alguno se salve, pero como me dice mi madre, “si lo ensucias, lo lavas”. Es cosa de buscar jabón y agua. Es, tal vez, cosa de recuperar la pena para que nos entren las ganas de limpiar…

PARA APUNTARLE BIEN: Y hablando de manchas, aquí el final de un soneto que habla  de esto. Es de Shakespeare: The rape of lucrece

 
Why, Collatine, is woe the cure for woe?
Do wounds help wounds, or grief help grievous deeds?
Is it revenge to give thyself a blow
For his foul act by whom thy fair wife bleeds?
Such childish humour from weak minds proceeds.
Thy wretched wife mistook the matter so
To slay herself, that should have slain her foe.

‘Courageous Roman, do not steep thy heart
In such relenting dew of lamentations,
But kneel with me and help to bear thy part
To rouse our Roman gods with invocations
That they will suffer these abominations,
Since Rome herself in them doth stand disgraced,
By our strong arms from forth her fair streets chased.

‘Now by the Capitol that we adore,
And by this chaste blood so unjustly stained,
By heaven’s fair sun that breeds the fat earth’s store,
By all our country rights in Rome maintained,
And by chaste Lucrece’ soul that late complained
Her wrongs to us, and by this bloody knife,
We will revenge the death of this true wife.’

This said, he struck his hand upon his breast,
And kissed the fatal knife to end his vow,
And to his protestation urged the rest,
Who, wond’ring at him, did his words allow;
Then jointly to the ground their knees they bow,
And that deep vow which Brutus made before
He doth again repeat, and that they swore.

When they had sworn to this advised doom,
They did conclude to bear dead Lucrece thence,
To show her bleeding body thorough Rome,
And so to publish Tarquin’s foul offence;
Which being done with speedy diligence,
The Romans plausible did give consent
To Tarquin’s everlasting banishment. 

MISERERES:  “Lo triste es la perspectiva de volver a gastar nuestra energía no en algo constructivo sino en el choque entre la voluntad de unos por mantener la defensa de los intereses creados y la voluntad de otros por lograr el cambio”.Lorenzo Meyer, Agenda ciudadana: (http://www.periodicocorreo.com.mx/editoriales/51830-agenda-ciudadana-16-08-2012.html). Javier Sicilia habla de nuestro país manchado; critica que aquí se apliquen políticas que ni en Estados Unidos se han atrevido a aplicar (como eso de la guerra contra el narco). Especialistas dicen que más bien era cosa no de armas sino de inteligencia: atacar el lavado de dinero y controlar tantito más los bancos: http://www.sergioaguayo.org/html/columnas/Alfombraroja_150812.html.

 

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