Las tres olas de la modernidad

Leo Strauss

Hay dos afirmaciones de Machiavelli que indican su intención plena con mayor claridad. La primera es para este efecto: Machiavelli está en un desacuerdo profundo con la visión de otros, respecto a cómo un príncipe debería conducirse él mismo hacia sus súbditos o amigos; la razón para este desacuerdo, es que está interesado con los hechos, la verdad práctica y no con la fantasía; muchos han imaginado comunidades y principados que nunca fueron, porque se fijaban en cómo los hombre deben vivir, en lugar de cómo los hombres, de hecho, deben vivir. Machiavelli opone al idealismo de la filosofía política tradicional una aproximación realista de las cosas políticas. Pero esto solamente es la mitad de la verdad (o en otras palabras, su realismo es de un tipo peculiar). La otra mitad, Machiavelli la establece en estos términos: La fortuna es una mujer que puede ser controlada mediante el uso de la fuerza. Para entender la relación de estas dos afirmaciones,  uno debe recordarse a sí mismo, el hecho de que la filosofía política clásica, era la búsqueda del mejor orden político, o el mejor régimen, como un régimen más favorable para la práctica de la virtud o de cómo los hombres deben vivir, y que, de acuerdo a la filosofía política clásica, el establecimiento del mejor régimen depende necesariamente de la incontrolable, ineludible fortuna o azar.

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