Como la cebolla

“Afuera, sol como no he visto
Sobre el mármol blanco de la escalinata.
Fijos en la verja siguieron mis ojos,
Fijos. Te esperaba.”

A. S.

Unos dicen que es bueno, que sin ella, la ciencia y el conocimiento serían pura fantasía. Que ella y sólo ella es el camino, aunque espinoso, hacia la soñadísima verdad. Otros, más bien, piensan que es señal de todo lo malo; de que hemos dejado de creer en todo y de que somos bien mentirosos. Son tal vez las dos caras de una misma moneda, yo no lo sé, pero de que nos anda rondando no hay duda. Hablo de la desconfianza y el feo escepticismo que quedan luego de una mentira descubierta. Desconfianza que riega la decepción y también la desilusión. Yo no soy como esos muchos que dicen que de nada se arrepienten porque de todo algo bueno se aprende. No soy tan grande, sabia y he vivido muy poco como para darme el lujo de pensar así. Yo me arrepiento de una, dos, y quién sabe cuántas cosas, desde hace mucho rato perdí la cuenta.  Y entre todas esas cosas, me arrepiento de decir y creer mentiras. Me duele no creer más y que no me crean. Me duele y me da un montón de pena, querer ver y  tocar el cuerpo y las manos horadadas como Tomás. Me duele más que sea al revés, que quieran tocar mis manos, que no me crean ya. Está feo que, si no vemos no creemos. Peor aún es que todo esto es por gracia y culpa nuestra y de nadie más. Sabe muy fea la decepción, así como el ajo o la cebolla que aunque te laves y laves, dura mucho rato el sabor y el olor.  A aquéllos que les he mentido, no les pido ya que crean en mí (sería un descaro hacerlo, y todavía no tengo cara para eso). Hoy nos piden que creamos, me pides que te crea, pero ya no me sale creer, aunque de veras lo intente. Yo pienso que es muy pesado el costal del pasado como para querer olvidarlo. Yo no sé si sea buena o mala, pero estos días grises, aun con brillantes presidentes, perdones y promesas, siguen estando llenos de viejos dolores y tristezas. Por desgracia, estos días la grosera desconfianza, como ese olor a cebolla, es inevitable y resistente, solita se delata y, aunque queramos, no la podemos negar.

 PARA APUNTARLE BIEN:   <<Lo que me duele no es que me hayas mentido, sino que de ahora en adelante ya no podré creer en ti>> Aforismo 183 en Más allá del bien y del mal. De Nietzsche.

MISERERES: Una nueva etapa de la vida mexicana: nuevo Presidente y nuevo Gabinete. Nuevas promesas, nuevos Pactos y palabras bonitas. Se habló de inclusión, de la violencia, de las víctimas. El gran objetivo, dijo EPN, es lograr que la sociedad mexicana –toda- sea de clase media (lo mismito prometió Salinas). Y los que se salvaron de la pedrada, los grandes olvidados del discurso prometedor fueron los llamados poderes fácticos. Se habla de un nuevo PRI,  pero el gabinete no se me hace que refleje tal novedad. Importante el nombramiento de Chuayffet como Secretario de Educación; ¿se declaró la guerra a la Maestra? Acá pueden revisar las biografías de los demás del Gabinete:http://www.animalpolitico.com/2012/11/el-gabinete-de-pena-nieto-a-detalle/#axzz2E3RKMHkj.  Por otra parte,  Calderón,  a pesar de haberlo negado tantas veces, ya está listísimo para irse lejos –a Massachusetts- y dar conferencias en Harvard.

3 Comentarios

  1. Maigo dice:

    Reflejas muy bien que no hay nada tan doloroso como la desconfianza

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  2. elexpresidente dice:

    Me gusta todo menos que hables mal del ajo y la cebolla.

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  3. Jajaj pues a mí me gusta la cebolla y el ajo, pero no me gusta que luego se quede el sabor en tu boca como si no hubiera un mañana.
    Muchas gracias a los dos.

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