Insomnio

“No one may speak of the dead, no one may interpret their mutilated

dreams and visions. And yet, I sense their presence…I remember:

 it happened yesterday, or eternities ago.

 A young boy discovered the Kingdom of Night.”

E. W. 

¿Dormiste bien?, preguntó. Con una sonrisa grandota y sincera asentí. Dormí como hacía un rato no lo hacía. ¡Qué mañana! Mis ojos bien abiertos, sin cansancio ni flojera. Todo se veía claro. Ya era justo y necesario; desde hacía dos semanas el impertinente insomnio había llegado, y, como de costumbre, estaba de aprovechado. La noche que se fue era miércoles. Quién sabe a qué otra cama se habría ido; pobre cama y pobre hombre. Pero qué  importaba, ahora el insomnio ya no estaba, y era mejor disfrutarlo porque el grosero siempre regresaba. Ese día, aunque especial, fue más o menos normal: los mismos lugares, la misma comida, las muchas miradas desapercibidas, el periódico siempre con sus malas noticias. No me importó leer de muertes y desdichas, yo estaba feliz porque había podido dormir. Luego llegó la noche, tomé el libro, era hora de terminarlo (aunque quizá él terminó conmigo). Leía sobre las noches de un hombre y un niño que son el mismo. Leía de las noches de un judío que sobrevivió el 1945. Tres campos de concentración, hambre, sed, no despedirse de sus hermanas ni de su madre, ver morir a su padre; todo esto soportó. Se salvó, dice, no por ser listo o fuerte, sino por pura suerte. Cuenta sus noches más tristes en que, aun con el cansancio más grande, no pudo dormir. Cuenta que ahora la noche sigue siendo gris, sigue sin poder dormir. Llega el insomnio porque no puede olvidar, porque se tiene que acordar. Recuerda, dice, porque es su responsabilidad. Porque si olvida se vuelve cómplice y culpable. En la noche lo invade su pasado, pero también su presente. No duerme pensando tantos  problemas y muertes actuales. No puede dejar ir su pasado, pero tampoco su actualidad. No puede pero tampoco quiere…Leí eso y qué pena me di. ¿Cómo había podido dormir?, ¿cómo había tenido el descaro de sentirme feliz y  cargar mi sonrisa por ahí?  Era cómplice y culpable. El presente que habito, que sé pesado, lleno de excesos, defectos y muertes, me había importado bien poquito.  Ahora no sé cuál será peor, si el insomnio o la eterna indiferencia.

PARA APUNTARLE BIEN:   “Does it ever give thee pause, this other strange item of it, that men then had a soul,  –not by hearsay alone, and as a figure of speech; but as a truth that they knew, and practically went upon! Verily it was another world then…But yet it is a pity we have lost the tidings of our souls: -actually we shall have to go in quest of them again, or worse in all ways will befall” Thomas Carlyle

MISERERES: Se anuncia Reforma Educativa (otra vez). La mayoría piensa que es necesaria, pero critican que lo propuesto no es novedad. Mientras pasa todo esto, Las abejas –la organización civil- pide cárcel para Chuayfett por el caso Acteal. El Premio Nacional de Periodismo de 2011, es de un economista que habla sobre la pobreza en México que, a mi parecer, es muy atinado. Acá está: http://www.nexos.com.mx/?P=leerarticulo&Article=2099486 .