Ilustración

Cuando se dormía en medio de la obscuridad, veía la luna y, las estrellas guiaban mi camino y en ocasiones importantes mi vida, podía saber en dónde estaba y a dónde iba con sólo dirigir la mirada a los cielos, podía notar quién era y hasta dónde llegaban mis límites porque sentía fácilmente en dónde terminaba yo y comenzaba el mundo.

Pero un día quise más día y pretendí encerrar al sol en un frasquito. Dejé de escuchar a esa voz que me advertía que no podía tapar el sol con un dedo y me apresté a conseguirle al astro rey un buen encierro. Sobra decir que nunca logré contener siquiera un rayo pequeño, pues estos se escurrían por mis ojos y sólo permanecían en la memoria de los amaneceres y los atardeceres alguna vez contemplados.

Entonces dejé de contemplar amaneceres y me perdí de muchos atardeceres para poder trabajar y fabricarme un sol chiquito, uno que sí pudiera encerrar en un frasquito y emplear durante las noches oscuras en las que no me apeteciera contemplar las estrellas o dormir bajo la luz plateada de la luna. Por desgracia para mí, tuve éxito en mi empresa y ahora no puedo distinguir el día de la noche, ya no veo a las estrellas porque éstas se pierden entre las luces de tantos solecitos artificiales, ya no sé dónde estoy, a dónde voy y menos sé qué propósito guarda mi vida. Y así como una vez quise inventarme días ahora quiero recuperar mis noches y con ellas la posibilidad de contemplar.

 

Maigo.

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s