Gazmoñerismo #35

Dejó de tener miedo en el momento en el que comprendió que ella era su imposible; que tan sólo la vería en la vitrina de su imaginación; que no tendrían más futuro que la piedad de la fortuna. Comenzó a conocerla en el instante en el que perdió toda esperanza, dejando de lado cualquier indicio de posesión, de celo o de deseo. Empezó a quererla cuando dejó de ver en ella el apetito de su propia hambre, la sombra de sus propias ansias. Y terminó enamorándose al descubrir que su risa –la de ella- no era más que un efímero regalo que la vida le otorgaba, de cuando en cuando, y quién sabe si sólo a él.

Gazmogno