Navidad

Sin tener en dónde reposar su cabeza, a sabiendas de que ésta descansará por última vez en sus brazos extendidos, consciente de que estos deberán abrirse en medio de dolores infinitos si es que quiere recuperar a sus ovejas perdidas; ha llegado el buen pastor a este mundo. El pastor que siendo dueño de todo abre sus ojos por primera vez en medio de la nada, el Dios vivo que deberá morir para dar vida a los corazones abrazados por el desierto, el cual por vez primera deja de crecer.

Maigo.

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