La vida como una posibilidad de ser felices

La vida como una posibilidad de ser felices

(Imaginación y vida)

Jugamos irresponsablemente con ella. Es cierto que no hay nada definido aún, y quizá por ello cada quien con su porción de talento se va formando a placer la salida. Peor aún, viendo que el trabajo es arduo, y la vida insufrible, abandonamos la imaginación a cualquiera que ostente el nombre de artífice. ¿Qué importa quién sea? Lo importante es alejarse de esta vida. Así, cada uno vive placenteramente. Fingimos porque asustados queremos vivir bien.

Pero esto último ha de recordarnos dos cosas: la primera es que el hombre siempre está buscando la manera de ser feliz; y la segunda que se nos ha olvidado por qué jugamos. Casi cualquiera que vea jugar a los niños, se dará cuenta que al fingir ser lo que no son, o vivir donde no viven, o tener lo que no tienen, lo hacen pensando que eso es mejor de lo que son ahora, es decir, que pueden ser mejores hombres. Su juego nos muestra el aprecio por esta vida, así como las posibilidades de acción. Posibilidades, pues aunque todavía no vivan aquello –y quizá no todos lo hagan– creen que ser buenos doctores o maestros es importante para ser feliz. Juegan sin saber nada de la profesión, pero con el deseo de vivir bien. De actuar lo mejor posible. Ellos no salen de la vida, necesitan creer en ella para jugar.

Pero la ligera imaginación, ahora, nos lanza a un futro incierto, lleno de gloria, placer y poder. En un mundo donde todo es posible ¿Qué importa la gravedad de esto si cada uno en su deleite fantástico es feliz?, es más, la estadística muestra cuán positivo es este método de vida: el egoísmo.

¿En verdad la imaginación es la puerta a un futuro metódicamente incierto?, parece que sí, porque no recordamos cómo jugar. Pues lo que no vemos es que cuando los niños juegan, lo hacen desde la experiencia de ser niños del género humano, recuerdan todo a lo que pueden aspirar. Cuando fantaseamos, lo que olvidamos es que somos hombres, que vivimos y podemos ser felices. Cuando fantaseamos así, lo perdemos todo. Ya no hablemos de límites, el hombre se desvanece en las manos de otro. La imaginación nos pierde porque queremos olvidarnos. Vivamos recordando que podemos ser felices no alejándonos de la vida. Advirtiendo que la fantasía nos puede orientar o perder con sus ejemplos.

Javel

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