Del honor injusto

Del honor injusto

 

Tras conocer la condena con que la asamblea ateniense lo había sentenciado, Sócrates ofrece un vaticinio perturbador. O que al menos debería ser perturbador en dos sentidos: perturbador por lo que dice y perturbador porque ya no nos perturba. Nosotros tan ilustrados ya no nos asustamos si el filósofo nos advierte que después de él vendrán muchos más que continuarán enjundiosos su trabajo crítico. Nosotros tan ilustrados creemos que la continuidad es prueba del éxito intelectual y que la tradición es el fruto del trabajo. Nosotros tan ilustrados recibimos gustosos el pedagógico vaticinio de Sócrates. Problema de nuestro lustre que descreamos de los vaticinios.

Sócrates no dice que después de él vendrán muchos más a continuar su trabajo, sino que no estando él habrá muchos que hagan a Atenas lo que la asamblea considera que ha hecho Sócrates; la asamblea juzgará incluso en la inopia filosófica. Sócrates no afirma ser el fundador de una tradición crítica que contribuya al progreso social; la ciudad continuará progresando por sí misma a través de la crítica de sus tradiciones. Sócrates sabe que para el florecimiento de la crítica, la tradición y la educación en una ciudad, la filosofía no es indispensable. La filosofía, y esto es lo que sí dice Sócrates, es un dique. Tras la muerte del filósofo la ciudad será inundada por una multitud que haga cosas como las que hace el filósofo. Como las que hace el filósofo, pero no las que sí hace el filósofo. La filosofía contiene a la crítica, a la tradición y a la educación. El filósofo contiene a los hombres honorables.

Considerada como actividad erótica, la filosofía es la tensión entre la atracción y el honor. Desapareciendo la filosofía, la relación posible entre la atracción y el honor es de subordinación. La subordinación se expresa en la conversión de los vicios privados en virtudes públicas. No es que el honor mengüe, ni que la atracción se desequilibre; es que sin filósofo torna imposible su relación justa. Por ello, quizá, cuando desaparece un filósofo vemos la inevitable destrucción de la comunidad de sus seguidores. Desapareciendo la filosofía, ennegrece la tenuidad con que vislumbramos lo que queremos. Sócrates era un dique de eróticos. Las intimidades de eros apaciguan las ansias públicas de los cautivados por el honor; la bonhomía erótica aúpa los ánimos públicos de los parroquianos de lechos. Sócrates templaba a los eróticos. Sin filosofía es inevitable el incendio de la tiranía.

 

Námaste Heptákis

 

Los desaparecidos. Han pasado 18 meses de la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa. Hay cuatro consideraciones importantes sobre el caso. En primer lugar, Vidulfo Rosales, abogado de los padres de los normalistas desaparecidos, declaró el pasado martes: «lo que queremos es que se castigue a Guerreros Unidos. Nuestra preocupación es que Guerreros Unidos sigue estando intacto. Nosotros no tenemos que proteger a criminales y menos a la gente que junto a la policía desapareció a nuestros compañeros y los asesinó». En segundo lugar, Carlos Puig ofrece un panorama reflexivo de los desencuentros entre la PGR y el GIEI. En tercer lugar, ayer por la tarde, en una reunión privada entre los funcionarios de la PGR, los miembros del GIEI y los padres de los normalistas desaparecidos, se abrió el sobre con los resultados del análisis genético de los restos enviados a la universidad de Innsbruck; los resultados no son positivos en cuanto a identificación genética en ninguna de las 64 muestras. Por último, Héctor de Mauleón señala las líneas que conectan el caso Ayotzinapa con el caso del bar Heaven.

Por otra parte, ya son cuatro casos de desaparición forzada en Veracruz. En primer lugar, en cuanto al caso de los cuatro desaparecidos de Tierra Blanca, que el próximo lunes cumple tres meses, el señor Bernardo Benítez -padre del joven cuyo asesinato ya fue confirmado- dijo que esperan la llamada de Roberto Campa para que les informe de los resultados del análisis de pruebas de identificación del resto de los cadáveres encontrados. En segundo lugar, en torno al caso de la desaparición de la activista Claudia Ivonne Vera García del colectivo «¿Y quien habla por mí?», el pasado 23 de marzo, hay dos consideraciones importantes aparecidas en El Diario del Istmo en su edición del pasado 2 de abril: según la nota informativa, el grupo armado que secuestró a la activista está formado por expolicías; además, un columnista sugirió el nexo de dicho grupo armado con el hombre que ostenta el título de gobernador del estado. Cabe señalar que en la hemeroteca digital del diario se perdió el archivo correspondiente al día señalado. En tercer lugar, en torno a la desaparición, hace 21 días, de Uriel Pérez Cruz y a Alberto Morales Santiago, el pasado 5 de abril en entrevista con Carlos Loret de Mola, Blanca Cruz -madre de Uriel- al ser cuestionada sobre novedades en torno al caso declaró: «las cosas siguen igual, no hay avances, los policías se reservan su derecho a declarar». Tras preguntarle si conserva la esperanza de encontrar con vida a su hijo, respondió: «a veces pienso que sí, porque hasta ahorita no hemos sabido otra cosa, no hemos sabido que sepan de algo, pero se oyen rumores de que los mismos delincuentes los mataron, que los cocinaron, y eso hace decaer mi ánimo. Pienso que esto no puede ser, que está pasando, que él va a regresar». Además, en nota de La Jornada de Veracruz del pasado 31 de marzo se informa que entre los desaparecidos de aquel 19 de marzo hay un sobreviviente que, tras haber logrado escapar, los familiares de los desaparecidos no han podido ubicar. En cuarto lugar, en torno a la desaparición de Jesús Alan Ticante, su padre José Ignacio Ticante Zochihua, en entrevista con El Heraldo de Veracruz del 1 de abril, señaló que antes de la desaparición su hijo había sido amenazado en dos ocasiones por un policía; no se ha aclarado si entre los ocho policías detenidos se encuentra el que lo amenazó.

Además, en la semana, la reportera Miriam Moreno dio a conocer un caso más de «Los otros desaparecidos de Iguala». Se trata del hojalatero Joel Mauro Galicia, quien fue desaparecido por policías de Iguala el 25 de septiembre de 2014, horas antes de la desaparición forzada de los normalistas de Ayotzinapa. En noviembre de 2015 se entregó el más reciente avance de la investigación: se identificó su ADN en una mancha de sangre encontrada en una casa de seguridad en que, presuntamente, pudo ser ejecutado junto con algunos de los normalistas. Sin embargo, desde noviembre no hay contacto oficial con la viuda.

Por último, hoy comienza sus actividades la Brigada Nacional de Búsqueda de Desaparecidos. Su finalidad: encontrar a los desaparecidos y darles un entierro digno. Este es nuestro país, el de los mal enterrados que ni mueren ni reposan -como dice la canción-.Los desaparecidos no deben ser olvidados.

Escenas del terruño. 1. El periodista Salvador Camarena ha dado seguimiento a algunas irregularidades en la operación de Liconsa. 2. El hombre que tiene el puesto de gobernador de Guerrero, Héctor Astudillo, está desatado. El 5 de abril, como lo señaló un colaborador del blog y lo ponía de irónica nota principal El Sur, el hombre que tiene el puesto de gobernador de Guerrero, Héctor Astudillo, pidió a los medios de comunicación hablar bien de Acapulco, al tiempo que los invitó a un «pacto de silencio» para que no se hagan públicas las «desafortunadas circunstancias que vive Guerrero». En Guerrero nada pasa, dice la versión oficial. El miércoles 6, a la llegada al hotel en que el rector de la UAGro rendiría su informe, el hombre que tiene el puesto de gobernador de Guerrero, Héctor Astudillo, encontró en su camino al estudiante de medicina Alejandro Román Rodríguez, quien portaba una cartulina blanca con un retrato y la leyenda «Exijo justicia. Me mataron a mi papá». Los escoltas cerraron el paso al joven y el hombre que tiene el puesto de gobernador de Guerrero, Héctor Astudillo, fingió no verlo., En entrevista para Reforma el joven contó que su padre fue asesinado afuera de su domicilio el 25 de marzo de 2015 y desde entonces los funcionarios no le han informado el estado del caso.  «Aquí en Guerrero no pasa nada, no hay seguridad, no hay nada, no hay ley», concluyó el estudiante. En Guerrero nada pasa, dice la versión oficial. El jueves 7, después de que los medios de comunicación cuestionaran sobre la inseguridad en el estado, el hombre que tiene el puesto de gobernador de Guerrero, Héctor Astudillo, respondió: «es jueves, mejor vamos a echarnos un pozolito». En Guerrero nada pasa, dice la versión oficial. En la semana El Sur publicó que el número total de ejecuciones en Guerrero en lo que va del año es de 527. En Guerrero nada pasa, dice la versión oficial. 3. Para no olvidar la declaración de Hiram Almeida, Secretario de Seguridad Pública de la Ciudad de México, en entrevista con Denise Maerker, en torno a los recientes asaltos en la colonia Condesa: «Hay asaltos porque la gente no denuncia. Pero lo bueno es que no son grupos organizados, sino individuos que se reúnen para asaltar». 4. José Woldenberg presenta consideraciones importantes para entender que vivimos una guerra civil.

Coletilla. “Estar dichoso consiste en que los discípulos tengan la disposición de ánimo debida tanto cuando el maestro está presente como cuando está ausente”. Juan Crisóstomo

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