Entrevistando a una igualitaria

El pasado domingo 24 de abril hubo una marcha que, para algunos, resulta sumamente importante, mientras que, para otros, una exageración violeta. Buscando información que me permitiera entender qué había llevado a las mujeres a manifestarse, me encontré con un texto cuya autora, según entendí, intenta explicar por qué mujeres y hombres somos iguales. En un país donde la trata de blancas destruye miles de vidas, donde las personas son tratadas como mercancía, me pareció pertinente saber qué pensaba la mujer del texto no sólo de la marcha, sino de cómo viven las mujeres cotidianamente. Así que la contacté y entablamos una conversación, digamos que una entrevista, que me permitió publicar en su totalidad; lamentablemente sus diversas ocupaciones impidieron que la entrevista fuera larga, así como que pudiera ser presencial. La señorita me pidió que no dijera su nombre (no me explicó por qué), ni mucho menos pusiera alguna imagen suya, pues no buscaba la aceptación o el rechazo debido a su apariencia; también me dijo que la llamara igualitaria, pues no buscaba atacar o confrontar a los hombres, sino dialogar con ellos. Les dejo a ustedes la entrevista:

Yaddir: Quisiera empezar preguntándote tu opinión general sobre la marcha de ayer (domingo), llamada Ni Una Menos.

Igualitaria: Bueno, el motivo es sencillo, estamos hartas de la desigualdad con la que somos tratadas todos los días, en todos lados. Queremos hacer manifiesto que no estamos conformes con los abusos machistas. Muchas lo hicimos evidente.

Y: ¿Encuentras en el machismo la génesis de todas las injusticias hechas hacia las mujeres?

I: Por supuesto. Es muy claro que el machismo “normaliza” los abusos hacia nosotras.

Y: ¿Cómo entiendes el machismo?

I: La falsa superioridad que el hombre se adjudica sobre la mujer.

Y: Quizá te parezca absurda mi pregunta, pero: ¿en qué radica la igualdad entre el hombre y la mujer?

I: En mi opinión, ambos podemos hacer las mismas cosas. O sea, podemos cocinar, cuidar a los niños, diseñar casas, conducir taxis, ser médicos, dar clases, etc., etc. No hay nada que el hombre pueda hacer y nosotras no.

Y: ¿No crees que haya alguna actividad, una sola, distintiva de uno u otro género?

I: Para nada. Bueno, un hijo se tiene entre dos. Y es falso que nosotras cuidemos mejor de los hijos. He conocido malos padres y buenos padres, y buenas madres y malas.

Y: Pasando a otro asunto: ¿cómo vive una mujer un día normal?

I: Es todo una aventura. Los hombres te miran como si te quisieran comer, te gritan de cosas en la calle, te hacen ruido con los claxons, y no con poca frecuencia, sientes un cuerpo asqueroso pegado a ti, una mano o ¡todo! Es horrible. Lo menos que sientes son las miradas (tú como hombre no me comprendes, pero las mujeres sentimos las miradas, más cuando son miradas asquerosas). Y esto nos pasa en todos lados, en la casa, en la escuela, en el trabajo, en la calle, más en la calle. Los hombres no saben respetar, hay que enseñarlos.

Y: Quizás esta pregunta te suene simple, pero: ¿por qué es ofensivo un piropo?

I: Porque te hacen sentir un objeto cuando te lo gritan, porque te hacen ver como un aparato calienta hombres. Además, son muy pelados.

Y: Decías que se debe educar a los hombres a respetar a las mujeres. ¿Cómo crees que sería una buena manera de hacerlo?

I: Hay muchas. Todo empieza en casa, desde ahí se les debe decir a los niños que deben respetar a sus compañeras. En la adolescencia, las mamás, tías, hermanas, abuelitas, les deben decir que es de patanes tratar mal a una mujer. Lo más importante es desengañarlos de lo que ven en la tele, porque principalmente en la tele, la mujer es usada como un objeto sexual.

Y: ¿No crees que quienes se prestan a las bromas televisivas, tengan algo de responsabilidad en cómo es vista la mujer?

I: No. Definitivamente no. Es la cultura machista la que las orilla a buscar esos trabajos.

Y: Entiendo. Por cierto, ¿no te parece que una parte del feminismo, tan sólo un ala, pretenda estimular el odio general hacia los hombres?

I: No creo. Oye, perdón, pero debo irme. Estoy muy ocupada.

Y: Una última pregunta antes de que te vayas: ¿podrías decirme algunas de las cosas que persigue esta nueva ola del feminismo?

I: Como ya te dije, la igualdad. Queremos salir a la calle sin tener miedo, caminar con un vestido y sentir la frescura de la libertad rodeándonos. Los hombres deben de saber que no estamos solas, deben aprender a mantener quietas sus manitas y aguantarse las ganas. En la Ciudad de México ya se nos prometieron cambios en las leyes, más espacio en el transporte, una campaña de concientización. Lucharemos hasta alcanzar la paz de todas las mujeres.

Yaddir

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