La noche de la impostura III

La noche de la impostura III

 

Ayotzinapa es la señal de una oportunidad perdida, la oportunidad del consuelo. La historia reciente de México descubrió la oportunidad de mirar el terror en los ojos humanos, de buscar en las miradas comprensiones y en los abrazos consuelo. La historia reciente de México descubrió que el mal está profundamente arraigado, pero que en la raíz también se encuentra la posibilidad del arrepentimiento. Arrepentimiento, perdón, consuelo, paz con justicia y dignidad, esas fueron las posibilidades descubiertas por el desgarrador dolor de un poeta valiente. La historia reciente de México debe al poeta Javier Sicilia el descubrimiento de la oportunidad de la paz.

Ante el dolor por el asesinato de su hijo, Javier Sicilia llamó por la acción a encarnar la palabra. Recorrió el país convocando a los dolidos, convocando a las víctimas, convocando a los testigos del terror. En su recorrido permitió que los dolidos compartieran el dolor en los abrazos. Que las víctimas recibieran el consuelo de los besos. Que los testigos participaran de la comunión del perdón y la comunidad esbozara la vía del arrepentimiento. Sicilia cargó nuestros dolores acompañando el suyo. Dio voz a las víctimas a través de la suya. Testificó la posibilidad de volvernos a ver como hombres en medio de la guerra contra el narco al presentarse a sí mismo, con su dolor y su poesía en marcha, como mero hombre. Javier encarnó la palabra. En sus abrazos encontramos una oportunidad para sobreponernos dignamente a nuestro dolor. El poeta hizo visible el horror de nuestros días al tiempo que arrojó luz sobre la senda de la reconciliación para los días futuros. El poeta nos enseñó que la paz era el único camino…

Sin embargo, a la enseñanza de Javier Sicilia la real politik la señaló de idealista, los cínicos se mofaron de sus buenos sentimientos, los revolucionarios la tacharon de moderada, los burgueses la vituperaron de ácrata, los anarkos la despreciaron por ilusa y los mercaderes por apocada. Lo importante era el poder y el camino el voto útil –dijeron los lopezobradoristas-. Lo importante es la conservación de las instituciones y el cumplimiento formal de la ley –dijeron los antilopezobradoristas-. Lo importante es el movimiento, aprovechar el impulso que el Movimiento por la Paz infundió en las masas para promover la revolución permanente –dijeron los profesionales de la protesta-. Javier Sicilia insistió: vivimos una emergencia nacional, no podemos administrar la desgracia. Y la política mexicana, desde ese 2012, intenta ser la administración de la desgracia de nuestra emergencia nacional.

Tras la Caravana por la Paz de 2011, sólo Ayotzinapa conmovió tan hondamente al país. Las primeras dos marchas por Ayotzinapa reunieron nuevamente a las personas en el reconocimiento del dolor, en la necesidad del consuelo, en la urgencia del arrepentimiento. Pero fue muy pronto que el sentimiento originado por Ayotzinapa fue sometido a la administración de los profesionales. Los profesionales de la protesta lo frivolizaron al reducir el dolor a la culpa y montar a la culpa en inculpación: ¡fue el Estado! Los profesionales de las instituciones frivolizaron el dolor de los padres al considerarlo intercambiable por alguna cantidad: ya olvídenlo. Los profesionales del mercado no lograron reconocer en el dolor algo más que un mal negocio. Mientras que los profesionales del desentendimiento –del arraigado valemadrismo nacionalista- juguetearon con venganzas expiatorias: en algo andaban y por eso les pasó lo que les pasó. Entre el linchamiento público y el oportunismo económico, Ayotzinapa pasó a ser una oportunidad perdida.

2011 nos conmovió por la entereza moral del poeta. 2014 nos conmovió por el horror de los testimonios y el dolor de los padres que buscan a sus hijos. 2011 no nos reconcilió porque despreciamos el dolor del poeta. 2014 no nos reconcilió porque despreciamos el dolor de los padres. ¿Cuántos muertos más para reconciliarnos? ¿De qué tamaño deberá ser la tragedia que nos vuelva a conmover? ¿Cuánto dolor se necesita para volvernos a conmover? Ayotzinapa es una oportunidad perdida, y muchos ya no están en posibilidad siquiera de empezar a reconocerlo.

 

Námaste Heptákis

 

Escenas del terruño. 1. Ridículo, calificativo exacto, es el conjunto de alegatos de los “defensores de la familia”. Creo que la entrevista de Denise Maerker a Rodrigo Iván Cortés, vocero del Frente Nacional por la Familia -organismo integrado por panistas, yunquistas y animado por miembros de lo que será el Partido Solidaridad-, muestra de cuerpo completo la pequeñez de las ideas que intentan tomar las calles. 2. Un paseo por el mundo “onírico” de Salvador Camarena. 3. El diario argentino Clarín presentó una interesante entrevista con Paul Auster. El autor de la Trilogía de Nueva York señala que Trump, en comparación con los republicanos, “es más descarado, tiene menos miedo y se atreve a decir lo que otros no”. 4. Teodoro González de León “tenía un talento largamente trabajado para descubrir y crear belleza”, dice Enrique Krauze en su despedida del arquitecto.

Coletilla. “Para el creyente, la vida es un dolor que hay que socorrer, que es imprescindible socorrer”. Antonio Caso

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Un comentario en “La noche de la impostura III

  1. Pingback: Amistad y pudor | Big Band Bloggers

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