Ocio desechable

La experiencia de la escritura es una de las más complejas, desagradecidas, gratificantes y necesarias. ¿Cuántos no hemos rayado o eliminado una frase porque no quedaba, siquiera, adecuada?, ¿cuántos no hemos querido tener mayor cantidad de tiempo para acabar el texto perfecto con las líneas más bellas? Pero una frase perfecta no sólo surge de armarla, desarmarla y rearmarla, hace falta precisar qué se quiere escribir.

Tener y mantener claro el punto final, la última parada de lo que se quiere decir, ayuda a pensar palabras, parir metáforas, rasgar en los recuerdos, encontrar los auxilios que permitan redondear el escrito mejor formado, como una esfera navideña sin imperfecciones. No saber lo que se quiere escribir, carecer de la mínima idea, nos dejará en una sala de estar, esperando ser atendidos por el terapeuta pluma o el doctor teclado. Malgastar el tiempo de la escritura es tan perjudicial al ánimo como perder todo un día en una institución pública para realizar un trámite que, si el gobierno quisiera, podría realizarse en unos cuantos minutos desde el hogar; uno queda hastiado, malgastado por el aburrimiento de las malas ideas. Malgastar el tiempo es una labor fácil.

Bien lo decía el guía de todos los ensayistas: “El alma carente de un objetivo fijo se extravía”. Tanto en la escritura como en cualquier actividad, la falta de un objetivo nos hace prisioneros de la caprichosa fortuna, que lo mismo quiere regatearnos una bella flor que nos arroja un explosivo susto. La falta de objetivo nos empuja a caminar sin que queramos ver. Un alma errante con tiempo libre es una bomba. El alma que quiere ser libre piensa cómo obtener los medios que le permitan realizar bien sus mejores objetivos. El ocio puede hacer que choquemos o puede darnos la posibilidad de actuar. El ocio pierde o conduce.

Teniendo claro lo que se quiere escribir, cuento, ensayo, comentario, poema, etc., así como los temas que se quieren desarrollar, las escenas que se busca reconstruir, los sentimientos que se busca manifestar, hay que pensar en cómo se pueden escribir mejor. Sirve, para algunos soldados de la pluma, escribir mucho, docenas de versiones de lo que se proponen escribir; otros son más de estrategias, pues escriben poco, pero tachan mucho; escribir en ayuna literaria le ha dado resultado a varios escritores, pero a otros les funciona mejor el leer algo, sea contrario a lo que se propongan hacer o semejante a sus objetivos; las charlas con personas inteligentes le estimulan la pluma a algunos y otros creen que es preferible ver y escuchar a cualquier persona en el transporte público; inclusive en alguna ocasión conocí a unos cuentistas que me contaron lo que hacía un novelista, quien actuaba los fines de semana en diversas obras de teatro: escribía a primera hora del día, sin saber la hora, sin leer ni una sola palabra, con el entendimiento envuelto en la resaca del sueño, y al terminar su escena o capítulo, apenas revisados los aspectos ortográficos, hacía un poco de ejercicio, bebía agua, se bañaba, se vestía y engominaba, desayunaba e iba a beber café a un lugar que distaba cinco calles de su casa; una vez visto por la gente regresaba y reescribía la misma escena o capítulo que había hecho recién comenzado su día. Si bien no hay una receta para cocinar los más sabrosos textos, el escritor debe conocerse para tener en claro sus aptitudes y objetivos; a veces el soltar la pluma le precisa sus objetivos, le permite autoconocerse y le indica qué lo vuelve feliz.

Yaddir

3 Comentarios

  1. Con tu permiso creo que mi blog mejorará si comparto en él estas reflexiones. Y yo mejoraré si las vuelvo a leer, razón para tenerla más a mano. Tradúcelo como felicitacion, enhorabuena o halago al gusto.
    Ítem más, como diría mi amigo Nippú: ando a la caza de plumas capaces para engañarles vilmente y convencerles de que donen algunas páginas de mérito, con las que quiero componer un libro de esencia solidaria cuyos ingresos por ventas poder enajenar íntegramente en beneficio de una ONG. ¿Entrarías al trapo?
    Házmelo saber.

  2. Pingback: Lectura imprescindible. No sobra ni una sola coma. – El Destrio

  3. Me agrada mucho que te haya gustado la entrada. Tu propuesta y lo que quieres armar me interesa bastante, aunque me gustaría conocer más la esencia de tu plano. Te envío un correo para que podamos deshilar todos los detalles.

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