Extinción

Noé no sabía qué hacer, el aroma era inconfundible al mismo tiempo de improbable. Bajo tanta lluvia, exiliados de todo tipo de civilización, un intenso olor a humo lo había despertado aquella noche. Tan rápido como pudo se cubrió con una manta y despertó a sus hijos para que le ayudaran a contener el fuego. Por supuesto que ninguno de ellos lo había comenzado, de hecho, con tantos días en Alta Mar todo el interior del arca estaba más que húmedo. La paja ardía y muchas aves volaban despavoridas buscando sobrevivir. Con un arduo trabajo, trayendo baldes llenos de lluvia lograron contener el incendio, sin embargo, varias especies de aves se habían perdido para siempre, incluso la famosa Ave Fénix que después de aquél susto, sintió sus cenizas abrazadas por el inmenso mar que cubría la tierra.

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