Desaire

¡Los ahorros secretos de papá! Por fin podría acceder a la alcancía que quedaba tan cerca del Cielo y tan lejos de mí. Los Cuentos de la Tortuga Cabezota, Las Mil y Una Noches, La Biblia y Moby Dick, tal vez después de contar el dinero que ahora debería escurrirse por el costado del cochinito de porcelana como una fuente de riqueza inacabable, tomaría uno de esos libros que tanto le gusta leer a mamá, tal vez pueda ver sus bellas ilustraciones e imaginarme siendo partícipe de las aventuras ahí descritas. Tal vez, si tengo más suerte aún, encuentre algún libro para colorear o aquél libro que una vez me leyeron para dormir y que quedó prohibido por quitarme el sueño con sus hombres pescado. ¡Ay, eran tantas las posibilidades y tan largo el tiempo que me tomaba empujar ese pesado libero! El cochinito debía estar ahí, me repetía una y otra vez avivando la llama que dio inicio a mi labor. Mis esperanzas eran muchas, las posibilidades infinitas parecieron desbaratarse como si cada una de ellas fuera un granito de arena acomodado en los muros de un castillo arrastrado por la mar, cuando al empujar hacia el frente con todas las pequeñas fuerzas de mis manos, en vez de profusos tesoros de monedas ahorradas para una vida futura, en vez de kilogramos de hojas de libros e historias de tierras lejanas y acciones imposibles; encontré al imbécil de mi hermano atrapado debajo del librero. El muy infeliz me miró con sus resecos ojos rojos y  en vez de agradecerme, tomó una gran bocanada de aire y se soltó a llorar.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s