El oro y su brillo

El refrán que reza «no todo lo que brilla es oro» es muy claro y además viejísimo. Es probable que ambas cosas estén relacionadas: es parte del saber popular más extendido que las cosas a veces aparentan ser lo que no son, o que dejan ver poco de sí. El oro, siendo un símbolo tan antiguo para lo valioso, propicia que esta imagen se conserve en muchas lenguas y a lo largo de muchísimo tiempo. La advertencia es que quien busca lo valioso no debe confundirse entre tantas cosas que también brillan en el mundo, aparte de lo que tiene verdadero valor. O dicho de otra manera, yerra el que cree que al oro se le identifica únicamente por cómo se ve. Junto con la imagen del oro está además la de la pirita, el oro de los tontos, que aunque valga muchas veces menos, brilla hasta más que el oro cuando se la encuentra en bruto. Este juego del tonto que cree que todo lo que brilla es oro y del necio que busca la sabiduría en las apariencias quizá sea un acervo de sabiduría popular de los más repetidos. Parece que siempre tendrá quien le dé voz.

En El Quijote Cervantes escribe de esta forma el refrán: «no es oro todo lo que reluce»1 dentro de un caudal de otros que profiere Sancho recordando lo que ha escuchado decir sobre el verdadero valor de las personas, encarrerado por una indignación. Está recogido de esas letras en el Refranero multilingüe del Centro Virtual Cervantes, aquí, junto con un dicho que se toma por sinónimo, «no es todo el sayal alforjas», y donde se observa con precisión que la sentencia «recomienda desconfiar de las apariencias, pues no todo lo que parece bueno lo es realmente». En el mundo anglosajón el refrán es también de lo más popular, especialmente en la forma «all that glitters is not gold». Geoffrey Chaucer escribe «mas todo aquello que brilla cual el oro no es oro, como tal he escuchado decir» y Shakespeare en El mercader de Venecia lo acerca a la forma moderna en todo menos una palabra (glister, una forma ahora arcaica de glitter, brillar o refulgir)2. Es llamativo que ya en el verso de Chaucer, y también en el eco que escribe de él Shakespeare, y en la retahíla de Sancho Panza, el refrán es mencionado como algo bien sabido, algo que se dice y se escucha ya desde hace mucho. Existe, además, un proverbio antiguo chino que parece usarse en el mismo tenor de advertencia sobre las apariencias engañosas y que dice «oro y jade por fuera, algodón podrido por dentro»3.

Hace unos años llamó mi atención un poema de Tolkien que tiene una imagen diferente, pero con tal parecido que puede pasar por ella en un descuido. Es un poema escrito acerca de un hombre de virtud y nobleza escondidas bajo un disfraz de pobreza y austeridad algo semejante a Odiseo disfrazado de mendigo en su propia casa. El poema comienza con las palabras «no todo lo que es oro brilla»4. A diferencia del refrán popular, el poema no canta sobre lo que pasa por valioso sin serlo, sino sobre lo que siendo valioso parece otra cosa. Donde se nos ponía en guardia contra el posible engaño del entorno, en este caso se nos advierte contra el engaño de nosotros mismos: recomienda desconfiar del propio prejuicio sobre la apariencia del bien. Aunque es menos clara que la del dicho popular, esta imagen no es desdeñable. Incluso encuentro sorprendente no hallar más este giro del dicho por ahí (aunque tal vez es por una buena causa que está escondido). Puede haber bien donde no lo pensábamos y podemos ser nosotros víctimas de apariencias que no provienen de eso que suele llamarse exterior. El cuidado del bien demanda alerta sobre el bien aparente y sobre nosotros mismos. No sólo requerimos alejarnos del falso bien, el provecho está en buscar el verdadero. De este curioso giro del refrán me parece que puede complementarse el original sin problema: no todo lo que brilla es oro y no todo lo que es oro brilla.

1El Quijote, Segunda parte, XXXIII.

2The Canon’s Yeoman’s Tale de los Canterbury Tales, vv. 409 y 410: «But al thyng which that shineth as the gold / Nis nat gold, as that I have herd it told» y The Merchant of Venice, Acto 2, Escena 7: «All that glisters is not gold. Often have you heard that told».

3El proverbio es «金玉其外, 败絮其中», cuya lectura no puedo hacer; pero la sugiere este diccionario.

4The Fellowship of the Ring, Tomo I, Capítulo 10: «All that is gold does not glitter, / Not all those who wander are lost; / The old that is strong does not wither, / Deep roots are not reached by the frost».

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