Derecho Natural

Con las manos sucias de sangre y la vista perdida en el cuerpo mutilado de lo que fue alguna vez la esposa del alcalde, mantuvo la certeza de que había actuado con justicia. Así como un huracán había tomado por igual a su familia y todas sus pertenencias, así él tomaría lo que se le antojara de cualquier pueblo que visitara. —La naturaleza da y quita a su antojo, ¿por qué yo no? —este pensamiento rondaba su mente todo el tiempo, todos los días desde aquél trágico suceso que lo dejó solo en el mundo.

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