El canciller sonríe para la foto

El canciller sonríe para la foto

 

El problema nacional frente a la nueva administración de Estados Unidos se ha tecnificado. El futuro inmediato será la administración de la injusticia bajo el nombre de diplomacia. Una nueva normalización se va instaurando. Usigli sigue siendo nuestro espejo.

El presidente Donald Trump busca el incremento del número de agentes fronterizos y de investigación a fin de aumentar la deportación de los miembros del “cártel de los migrantes”. Al mismo tiempo, se registran detenciones ilegales en el territorio estadounidense y en sus juzgados se sentencia a deportación a los detenidos sin apoyo jurídico. (No hay apoyo jurídico, es decir a los detenidos no los defiende ningún abogado de oficio, porque la asignación de un abogado de oficio depende de la acusación por un delito que lo amerite, pero por lo que se está juzgando a los detenidos –el acceso al país sin amparo de la ley- no se le considera un delito que amerite abogado.) Completemos el cuadro con la decisión de deportar según el país de ingreso y no según la nacionalidad; pues deportar según la nacionalidad implicaría la validez jurídica de algún documento y por tanto la asistencia de un abogado; el país de ingreso es, evidentemente, México.

¿Cuál ha sido la respuesta nacional? El canciller, aprendiz y aspirante Luis Videgaray afirmó que México sólo recibirá mexicanos, pues no está en condiciones económicas para recibir a todos los deportados. Detrás de la decisión del canciller están motivos económicos y operativos, pero no políticos. Económicamente, la decisión se presenta en función del ahorro respecto a las acciones actuales: se recibe a los migrantes latinos y si les agrupa por nacionalidad para deportarlos a su correspondiente región de Centroamérica; esta segunda deportación, claro está, nada ayuda, pues devuelve a las manos de sus sicarios a quienes salvaron sus vidas huyendo hacia los Estados Unidos. Operativamente, la apuesta es la saturación de los centros de detención de migrantes en Estados Unidos; se apuesta por que la saturación obligue a cambiar la política antimigrante.

Ambos motivos, empero, carecen de racionalidad política. ¿Qué tipo de solución es devolver a los hondureños a las manos de la Mara o a los juerences a sus balaceras diarias? ¿Qué tipo de solución es la connivencia en el hacinamiento de connacionales para presionar el cambio de una decisión administrativa? El canciller, aprendiz y aspirante no está garantizando siquiera lo legal; no digamos ya nada de lo justo.

A nombre de la diplomacia y del respeto a las decisiones administrativas de otras naciones vamos a observar con complicidad la degradación de lo humano. ¡Que la injusticia no le agríe el rostro, señor canciller! ¿Apoco la justicia es para tanto, señor aspirante? Luis posa para la foto.

 

Námaste Heptákis

 

Escenas del terruño. 1. El pasado domingo se cumplieron 29 meses de la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa. En la semana, un documento de la ONU recalcó que la investigación oficial de las irregularidades durante las pesquisas del caso no contempló a ningún funcionario de alto rango. 2. Aterradora historia de trata de personas: un burdel de Taxco que tiene dos ofertas, las grandes -con edades entre 10 y 20 años- y las chicas… ¡a partir de dos años! 3. El candidato del PRI a la gubernatura del Estado de México, y primo del presidente Peña, dejó un desfalco millonario como administrador de Banobras. Las cosas buenas casi no se cuentan… 4. Y al delegado en Cuauhtémoc le han encontrado 10 contratos más para asignaciones a amigos de su hija. 5. Qué raro, ¿no? El jueves se publica una investigación de Mexicanos contra la corrupción en que se relaciona al expresidente Felipe Calderón con los sobornos de la empresa brasileña Odebrecht. La tarde del jueves Animal Político dio lugar a la réplica. El viernes, sólo un diario, El Universal, presentó la nota en portada. Para el resto de diarios la nota no fue importante. Qué raro, ¿no?

Coletilla. “El juicio ha sido como jugar en un casino administrado por Kafka en alguno de los círculos del infierno de Dante”, Sergio Aguayo sobre la demanda en su contra por parte de Humberto Moreira.

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