Nunca Más

Ruedan apacibles por las mejillas de la Diosa, granas lágrimas de desesperación: una figura sombría le ha oscurecido el semblante, y sus ausentes ojos, otrora brillantes y nocturnos, ya no ven más allá del río Lete.

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s