Sorpresa

¿Alguna vez has sentido las uñas de una araña rasguñarte la lengua? Bueno, yo tampoco, pero Felipe, el de allá, se la pasa diciendo que a él una vez se le subió una. La historia que le cuenta a cada persona que conoce, sin importar que sea la primera vez que cruzan palabra; narra que una vez compró unas papitas de la máquina expendedora del trabajo, Las devoró como si fueran el más fino manjar del mundo. Según él, y de esto todavía no me convence por más que escuche la misma historia una y otra vez; en vez de estampita, venía dentro de la bolsa una araña que en vez de morderle. se aferró de su lengua con sus propias uñas y se negó a ser tragada. Dice que después de pasar el bocado sintió muy claro el cosquilleo de los pelillos del animalito en su paladar y sin dudarlo más la escupió. Sorprendido descubrió lo que por cosa del azar no trago aquella mañana.