Madrugada

José llegó muy tarde y muy enojado a trabajar hoy. Dice que no fue su culpa. La historia que le contó al jefe fue que se levantó de madrugada como todos los días, pero en esta ocasión, las puertas de la casa estaban abiertas. Él, pensando lo peor, recorrió toda su casa buscando a algún ladrón o un objeto de valor que hiciera falta. Todo estaba en su lugar, con excepción de su madre que había desaparecido. La viejecita fue encontrada un par de horas después, dentro de la casa del alcalde, quien había reportado que un intruso estaba en su patio, cerca del gallinero. Según dijo, José,  un tanto apenado, su señora madre, fue hallada cantándole las mañanitas al gallo del funcionario público. ¿Que por qué hizo eso? ¡Pues quién sabe!

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