Cinismo y Dignidad

Cinismo y Dignidad

Se desconfía, por definición, de aquello que no parece bueno, -hablo en el terreno de los hechos. La desconfianza es la antesala para la investigación, así como para el sano reclamo a lo que no se hace evidente. Es por esto que la acción política debe ser clara y justa. Cuando es claro y justo el proceder de un político, de un servidor público, no sólo la confianza aparece, sino que el progreso es posible en una nación. Pues de este modo se crean lazos y guardianes del justo actuar de los hombres. La sociedad crece y se nutre en el actuar claro y justo. Pero así como la claridad se puede hacer acompañar de la justicia, también hay quien la engarza a la injusticia y al que es claro e injusto, se le llama cínico.

Por eso, la claridad –sigo en el terreno de los hechos– no sólo atiende a la estructura lógica con que se piensa y presenta un proyecto o idea, pues es claro que también se puede estructurar magistralmente una mentira, sino a la prudencia con que se reviste el hecho. El impúdico no es prudente, pues su ambición no conoce límite, es decir, no atiende a leyes, ni piensa en el bien común. El cínico es un traidor hasta consigo mismo, pues calla sus intenciones al mismo tiempo que con el pie golpea al pueblo. Pero quizá ya no haya pueblo que golpear, pues para esto se necesitan inocentes, alguien que aún dude que el mal gobierno no existe. Sin embargo durante cinco años hemos visto crecer al nepotismo, la violencia, la corrupción, el desinterés por las leyes, las cloacas que construyeron las ratas en la casa de la justicia. En fin, en cinco años hemos visto cómo crece a pasos agigantados la injusticia. La duda ya no cabe, el cínico está ahí.

La claridad del cínico es la burla, pero el pueblo a estas alturas (2017) ya no desconfía, porque ya sabe que el cinismo se impondrá. Parece que vendrá una triste realidad nuestra para el próximo Julio, pero no hay que bajar la guardia ante la burla. Hay que tomar como oportunidad el hecho de que las mismas ratas se muestran al sol, de que se desenmascaran los cerdos vampiros para retirarlos, si no a todos, al menos sí a la mayoría o a los más peligrosos. Además, si no hacemos esto, con el tiempo también enfermaremos de maldad, pues permitiremos que el cínico –asunto extraño a su naturaleza– siga socavando la ley y haciendo piruetas y laberintos que le permitan escapar a sus responsabilidades ¡Ah!, pero eso sí, conservando el poder. Así, poco a poco, estaremos bajo tierra: muertos. Pero todos sabemos que así no es la política, ya que poder significa responsabilidad y responsabilidad quiere decir: cuidar de la dignidad de un pueblo. Cuidemos de nuestra dignidad, analicemos bien las opciones que tendremos.

Javel

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