La predicción del deseo

Un modelo utilitario de elección racional es promesa de exactitud y objetividad en la comprensión de poblaciones o grupos humanos. Economistas, sociólogos, políticos y estadistas basan estudios, planes y decisiones públicas apoyados en esta clase de modelos. Martha Nussbaum (Justicia poética) subraya cuatro principios en ellos: conmensurabilidad, adición, maximización y preferencias exógenas. Llama conmensurabilidad a la fijación de un criterio general para la evaluación de todos los individuos. La posesión de ese valor puede incrementar o disminuir; la valoración es cuantitativa. La maximización pone como meta la acumulación, para ello debe ser posible un resultado social como resultado de la suma de los datos extraídos de los individuos (adición). Para construir este modelo, la preferencia está dada y por ende es evidente.

Especialmente, el último principio muestra el tipo de hombre considerado por los utilitaristas. La concepción de preferencias exógenas reduce notablemente lo que se entiende por acto y deseo. Al haber preferencias ya establecidas, hay claridad en los objetos necesitados. Como señala Nussbaum, el hombre es contenedor de satisfacción. Hace falta solamente el objeto que lo haga reaccionar y lo lleve a ser complacido. Ese vacío parece más necesidad que deseo, con ello la búsqueda por la felicidad humana sería menos incierta de lo que parece. Con lineamientos tan claros, lo difícil es el medio para conseguirlo. El fin queda resuelto en la utilidad, esclarecerlo no es un reto en la decisión humana. El desafío está en los recursos para cumplirlo. El buen gobierno o sociedad de alto nivel debe proponerse el camino hacia el social welfare.

La preferencia exógena es una síntesis del erotismo y deliberación. En busca de la claridad, se consideran únicamente los datos positivos. A un lado se dejan las minucias oscuras nada científicas. Los datos concretos, visibles en el comportamiento, permiten observar causas y emitir una predicción. Eso buscan los especialistas académicos, economistas inseguros y estudiosos  serios. Los modelos brindan certeza, delinean estelas en el mar inquieto e imparable. Al ocurrir sorpresas o resultados inesperados, los devotos de los modelos quedan en la zozobra. El hombre de ciencia es vulnerable a la angustia ante el futuro. La modernidad nos pone al filo de la desesperación. La abstracción del alma conduce a la abstracción del mundo.

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