A lomos de un león

¿Por qué nos gusta escuchar música? La pregunta parte de una obviedad: nos gusta la música; increíble nos parecería alguien que dijera en cualquier conversación, bajo cualquier contexto: “no, a mí no me gusta la música; no sé qué le ven”. Esto dota a la pregunta de un sentido humano, es decir, preguntar por nuestro gusto hacia la música es buscar una respuesta sobre una parte o un aspecto del hombre mismo. Somos musicales.

Un reconocido flautista mexicano decía que en todo momento tenemos contacto con la música, no sólo por el sonido que al trinar las aves hacen, el rumor del viento al correr por todos lados o el ritmo de la lluvia cuando cae; somos musicales por el latido de nuestro corazón, el ruido de nuestra respiración, el sonido de nuestras pisadas al andar. Por eso odiamos tanto la estridencia del tráfico. Por eso los gritos nos producen tanto miedo o nos hacen estallar. Quizá sea eso, lo que produce la agitación del corazón, lo que nos hace suspirar o respirar con rapidez, lo que nos hace correr o caminar más lento, ese es el motivo por el cual nos agrada tanto la música. Nos gusta tanto escuchar música porque nos permite explorar nuestras pasiones.

El cantante y compositor español Nacho Vegas hace una exploración de distintas pasiones con su nuevo disco doble “Violética”. Ahí, si es que puede hablarse de un lugar cuando de música se trata, el cantautor presenta piezas de un hondo y sincero amor como “Ser Árbol”, donde nos deleita con versos como “Nos quisimos en lo bello y lo salvaje/ Nos recorrimos por dentro/ Y así, fuimos inventando nuevas formas de respirar/ Así, fuimos inventando una nueva manera de imaginar”, hasta canciones de intensa indignación política, cual lo vemos en “Crímenes cantados”, donde se narra el trato inhumano al que someten a los migrantes ilegales en las cárceles a donde los encierran en España: “Y morirá la verdad si no podemos cantar/ Que lo que llaman suicidio en realidad fue un asesinato”. Incluso somos testigos de un acto de locura colectiva en “A ver la ballena”, donde se cuenta, con un humor negro atroz, la destrucción del hombre a la naturaleza que admira. El disco cuenta también con algunas canciones de desamor (“Los sabios idiotas”, “Todo o nada”, “(Pasamos) el Negrón”) e inclusive una cumbia (“Todos contra el cielo”), que nos muestra que Nacho nunca se queda en el mismo lugar cuando de música se trata. En resumidas cuentas, “Violética” es un disco para diversos estados de ánimo y diferentes caracteres, para cualquier momento. La música de Nacho, como la música en general, nos permite sentir, conocer y reconocer nuestras pasiones.

Yaddir

Esta elección es un alborozo

¡Hoy estoy de fiesta y no soy yo solo,
vamos a llevarle flores a la virgen
que bendijo este día transformador,
tal vez demos un gorrioncito a Apolo
(ya he aprendido a quedar bien con todos),
y unos sobres gordos para el redentor!
Búrlanse de mi piedad los muy tontos,
«¡Juárez –gritan–, piensa en su reforma!»,
pero ellos mismos nunca se dan cuenta
de que más reforma aquél que algo cambia,
que quienes mantienen la vida opulenta
de amor material y odio por las formas.
Y a quienes aún digan que yo ésa mantengo,
a esos también les tengo su respuesta:
Hidalgo mismo que a la patria apadrina
era un cura hacendado y de grande riqueza.
Es franca fortuna si tan poco cuesta
imitarlo y el erario nos patrocina.
Ahora que habrá nuevas leyes, ¡que vengan!,
directas de arriba, en tablas o en piedras,
videos o pancartas, no tiene importancia;
y si sí la tiene, ¡pues aunque la tenga!,
con que una Decena Trágica no haya
que nuestros diez mandamientos contravenga.
Vendrá el tiempo de divulgar el mandato,
con esta certeza en que vive el valiente
que ataca a malicia igual que a ignorancia;
mas hoy celebramos, hoy ya no nos pillan,
ya abrimos los ojos y somos muy libres:
hay días para el cuero y días para la hebilla.
Un círculo grande es mi fe, y va creciendo,
en él caben todos los credos y credas,
de todas las clases (que sean las correctas),
contra la violencia, calma mediadora,
pues ¿cuándo se ha visto que sea ésta más media
que donde ya no hay ni derecha ni izquierda?
Así la elección hoy merece elogiarse:
una única fuerza fue su voluntad,
y si se decide con quiénes codearse,
e incluso al vestirse, ése o este color,
¡pues cuánto mayor no será esta elección
que criba entre sátrapa y emperador!

La Siembra

Nadie sabe el verdadero secreto de la tierra: muy en el fondo, se esconde una antigua tribu de magos gnomos, cuyo oficio consiste en tomar las semillas que se siembran y transformarlas en legumbres y frutas de temporadas. La agricultura para ellos es, arte de magia.