Dar la vuelta

Resulta muy atractivo empezar desde cero. Ver hacia el futuro desde el presente para remediar el pasado. Disponer el porvernir a partir del arreglo de lo que pensamos y recordamos. Hay unos más burdos, como el olvido intentado con dar la espalda, y otros más sutiles. El distanciamiento de lo que fuimos no significa únicamente borrarlo. Los reinicios se aprecian valiosos por las oportunidades que ofrecen. La situaciones más difíciles, angustiantes y dolorosas son la coyuntura ideal para que la apreciación cobre realidad. En medio del árido desierto, a nuestros ojos aparece un oasis. La carga pesada de errores, el remordimiento voraz, no propicia la paz en el hombre. A menos de que alguien alcance un cinismo pleno, la memoria dificulta la elusión de nuestros actos no tan afortunados, vicios que gustan mostrarse a medias o pecados mortales. Los buenos deseos sobre lo que podemos ser, pensamos que se traducen en buenos actos. Aunque no haya ningún indicio concreto, pensamos la disposición de ellos suficiente para sostener las expectativas.

En un sentido, para actuar bien se necesita visualizar los resultados afortunados y quizá virtuosos. Sin guía, ni expectativas, no hay motivo suficientemente para actuar. Si nadie buscara una situación determinada, nadie se vería impelido a llevarlo a la concreción. Los buenos deseos estremecen el cuerpo y llegan a recordar la libertad que gozamos al actuar (sobre todo al acertar virtuosamente cuando se veía sumamente difícil). Sin embargo, dicho aspecto en el obrar es tan excitante que suele ser más atractivo que el acto mismo, el acto en su completitud. La visualización sustituye las asperezas o la satisfacción al haberse concluido.  El reinicio es máxima expresión de los buenos deseos. Disponer, imaginar y escoger parecen suficientes pruebas para tener un futuro mejor. Su confianza despreocupa ante las dificultades de obrar y acertar.

La limitación del acto busca simplificar el pasado. El análisis del tiempo en el obrar humano persigue lo mismo. El nuevo inicio quiere remarcar el límite entre futuro y pasado; entre un antes y después. Dicha intención frustra la regresión moral. Si bien es cierto que el acto concreto es prioritario para saber qué tan bien actúa alguien, juzgarlo no se limita a los resultados ofrecidos. No se busca remediar en lo que se hizo, sino en lo que se podrá hacer, y según hemos dicho, no hay garantía de lo virtuoso de esto. Por eso es importante, nuevamente, entenderlo en su completitud, esto es, a través de sus medios y fines. Aquí radica la sutileza que se distingue del olvido dando la espalda. Se puede borrar lo que se fue, simplificando la responsabilidad al obrar.

En el reinicio hay una negación de las vicisitudes de la vida del hombre. Se está más cercano a la soledad que vivir entre semejantes. La voluntad es imaginación creadora. El nuevo comienzo o la consciencia de hombre súbito, por eso, se afianza bien en ciertos adoradores de la naturaleza o soñadores del aislamiento. Sin nadie alrededor, con un mundo indiferente, se ve muy posible el éxito afortunado. En defensa de la familia en la formación del carácter del hombre, Chesterton la imaginaba como un cosmos pequeño. Diferentes ideales, perspectivas, opiniones, gustos, ocupaciones se enfrentan entre los que viven en un hogar. Nacer en un grupo que no se pidió, donde la llegada parece fortuita, es una prueba para actuar en el hombre. Sea para satisfacerse o actuar con plena justicia; un límite con que se nace. En nuestros días donde las desgracias se desbordan y las teorías académicas parecen un fracaso para la inasible realidad, el reinicio parece muy lógico. Mejor concluir esta época e inaugurar la nueva era, mejor abandonar el planeta y colonizar una tierra desconocida, mejor recular a las asperezas y  empezar nuevamente en el extranjero. Descreer de la política y moral no sólo puede ser indicio de cobardía al actuar, sino un rechazo a la ocasión donde se vive. Negar las vicisitudes de la vida humana es negar también su justicia.

Notas marginales. 1. La internet se asocia a banalidad e incultura. Un espacio flotante de comunicación fútil. Sin embargo, también “la internet es una hemeroteca que no cesa de expandirse”. Hace unas horas arrancó Zona Paz; una noticia que alegra la semana.

2. Andrés no mintió: la Cuarta Transformación llega a todo, incluso a la democracia realizándose.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s