Desilusión

Descuidado e irresponsable, Fabio siempre encontró la manera o de delegar los problemas, o bien, de hacerse de la vista gorda. Era, si me lo preguntan, el más veloz de los escapistas de la vida. Era natural, como pueden ver, que usara el revolver para reventar sus tímpanos una vez que el tinnitus se hubo apoderado de sus oídos.

A final de cuentas, condenado, pero siempre a su manera.

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