Vuelo corto

Vuelo corto

La ausencia más complicada no siempre es la que abre al extrañamiento de otro. A  veces incluso el otro está ahí esperando con la mano extendida, con el calor de un aliento en flor. La ausencia más dura es la ausencia de pregunta. Se difumina el placer por revelar la ignorancia, por descubrir algo que pide todavía de la razón. No vive lo que deja a la palabra hacer camino mientras intentamos buscar. Se envuelve uno como serpiente retrógrada en la bolsa cadavérica del silencio. Sin pregunta, parece todo el camino de aquellos hombres con hambre de saber de otros destinos sin poder ver el alma propia, como los describía Nietzsche. Ante la pregunta espera, como el amigo, la dicha de pensarse, de verse a uno mismo como complejo. Quizá es difícil pensarse, por el mero hecho de vivir siendo uno, como territorio conocido. No hay mapas para uno mismo, sólo tentativas, acercamientos. Si alguna vez llegamos a creer terminado nuestro descubrimiento, Eros mostrará nuestra frivolidad. No es amor a uno mismo lo que se muestra en el intento de descubrirse. Ni puede manipularse Eros, ni producirse, como no puede producirse lo que nos hace felices, a menos que vivamos bajo la ilusión de que eso es totalmente determinable por la voluntad. Puede uno negarlo, pero no logrará entonces comprender lo que es. Si se presenta en uno mismo, eso equivale a negarse el intento por aclarar lo que uno es. Tendrá que encontrar en la frivolidad sus alas atrofiadas.

 

Tacitus

 

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Todos somos AMLO

Todos somos AMLO

Un amigo de años, que durante mucho tiempo asistió a AA me dijo lo siguiente de López Obrador: Cuando lo fui a ver, porque quería comprobar qué tan persuasivo era en campaña, ahora que estuvo (el pasado junio) en Coacalco, me di cuenta de que el cabrón es un retórico de primera: mueve una mano y el pueblo lo sigue, yo mismo estuve tentado a decir ¡Estoy con Obrador! La intención de mencionar a mi amigo dentro de un mitin que nada tenía que ver con sus deseos políticos para México y el fácil rendimiento de su voluntad a Lopez Obrador, me hizo pensar en algo un tanto irónico que se fue convirtiendo en algo triste, como sucede con lo que pensamos y repensamos mucho y muchas veces.

Mi amigo asistía a AA porque había perdido a su familia a causa de una mala jugada del destino, perdió la voluntad y se entregó a la desesperación, era violento en cualquier momento, con cualquier provocación; se internó y hasta pudo volver a ver a algunos integrantes de su familia, eso le dio paz. Este buen amigo un día me dijo que lo peor de estar en México era que te sentías solo por doquier, entonces algo que entendió él dentro de AA era que si podías integrar a los demás a tus actividades, podías matar dos soledades de un tiro. Este hombre lo hacía de una manera muy espontánea pero prefabricada, te saludaba muy afablemente, casi con familiaridad, como si hace años lo conocieras, te propone ir a trabajar de esto o de esto otro o emprender tal o cual viaje y no deja de repetir en algunas ocasiones, sí podemos, esto es trabajo de todos. Aunque no deja de ser su iniciativa.

El hombre tiene necesidad de comunidad, de saber que no sólo hay unos sino muchos que lo apoyan a ir tras el ciervo y no tras el rinoceronte, a saber que son mayoría adorando un dios, y que no hay oposición cuando de dirigir la vida de un pueblo se trata.

No sé si hasta este punto quede claro que lo que hace AMLO es lo mismo, intenta integrarnos a su elección, a sus decisiones, cómo, con las encuestas, con el apechugamiento de decir, yo me aguanto a tomar el transporte porque es lo mejor para el país y el país está en buenas manos ahora, las manos de todos los que no habíamos podido hacer nada antes. Antes no podíamos hacer nada, pero ahora sí ¿? Hasta estamos ayudando al medio ambiente. Algo se tenía que hacer. No sé si los dejavues existen, pero creo que no en política, eso de tenemos que hacer algo es muy Panista y eso de estamos haciendo esto bien aunque el resto del cuarto se caiga a pedazos es muy del PRI. Me quedo pensando en cómo nos hemos integrado al plan nacional de AMLO, a mí modo de ver sigue siendo un tipo en campaña con seguidores, pero claro, algo cambió, la campaña era el camino, la presidencia es el camino aún, la meta es el fin en sí mismo hecho carne. No podemos vernos si nos abandonamos a la voluntad de otro, los grandes inquisidores saben muy bien que es más dulce vivir adormecido que vivir violentados por la premura (Calderón) u olvidados por la negligencia (Peña Nieto), es decir, por las fuerzas que deberían ayudarnos. Las atrocidades se siguen cometiendo, pero ahora tienen la aprobación del supremo pueblo: AMLO. Y eso está bien porque todos somos AMLO.

El estado de elección es uno y se llama AMLO, todos somos AMLO, nos integra a ser él. Nos desintegra. ¿Dónde estará la pluralidad si sólo habrá una voz? Hasta Aristóteles, ese viejo amigo de los aristócratas, sabía que la pluralidad era lo que mantenía vivo el equilibrio de fuerzas que posibilitaba la sobrevivencia de un Estado-Ciudad. Tratemos de ser críticos y no fanáticos.

Si no, difícil se nos hará ver que hay nuevos chivos expiatorios.

Javel