La quema de la Catedral de Notre Dame

Los incendiarios de las redes se indignaron por la atención que se le ha prestado al incendio de la Catedral de Notre Dame. Que es una estupidez que nos preocupe más el incendio de un lugar sin vida a los incendios de los bosques habitados por cientos de animalitos; que si no se tratara de un monumento turístico no existiría tanta conmoción; que hay personas siendo asesinadas todos los día mientras las personas permanecen en la más cómoda indiferencia; entre otras razones de porqué los no preocupados del incendio en Francia son más inteligentes que los preocupados. La Catedral bien puede ser un lugar común donde se toman las fotos los turistas, dándole un uso que no la diferenciaría, que no la distinguiría, de ningún otro lugar. Para los habitantes del sitio, el recinto pudiera ser motivo de orgullo, algo que les da visibilidad en un mapa, que los coloca en una lista, que les da cierta importancia; pudiera ser un lugar de recuerdo, una referencia constante a su infancia, a su niñez, un lugar donde conocieron a su primer amor, el sitio en el que vivieron los días más felices de su infancia; el tamaño del lugar, la preciosura de sus paredes, los impresionantes detalles, cuidados centímetro a centímetro, les dota de un portentoso sentido a sus recuerdos. Víctor Hugo escribió un libro en cuyo título destacaba la Catedral de Notre Dame. La novela no sólo destaca un lugar, muestra la casi necesaria relación entre literatura y arquitectura. Ambas dependen de cimientos fuertes, ambas requieren de la inspiración, ambas pueden ser contempladas y comprendidas. Las palabras construyen, dan guía a la vida, son un hogar, nos dan comunidad; nos develan lo que hay ante nuestros ojos, nos muestran lo que no se puede ver de lo que tenemos ante nuestros ojos. Podemos tomarnos una foto con una catedral portentosa de fondo, pero la novela nos permite vivirla de distinta manera, nos permite habitarla.  La casa de Dios, un lugar de comunión, donde se tiene un vínculo con lo sagrado, es la manera como algunos entienden la Catedral. Por eso su inmenso tamaño, por eso la fijeza y grandeza que refleja. Un lugar donde hay espacio para muchos, para todos, donde se comparte. La destrucción de la Catedral de Notre Dame no deja de ser un asunto vital, pues no es sólo un lugar que nos puede dar likes.

Yaddir

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