De héroes y poetas

De héroes y poetas

Sin naturaleza humana no hay héroes, villanos, ni mucho menos poesía. La filosofía que fue creada para entender lo que es el hombre y su comportamiento, tampoco sería posible.  Héroes y villanos, filosofía y poesía, lo mismo que belleza y pasiones, dependen de la acción humana. Y ésta de la posibilidad que tiene el hombre de dirigir sus acciones gracias a las intuiciones que de sí mismo tiene. Es decir, toda acción humana es sobrenatural, ya que no depende de las sensaciones naturales que el ambiente le envía. Sobreponerse, que no erradicar dichas pasiones, es lo que hace que el hombre sepa que no es del todo un ser natural, sino metafísico y libre (ej. Un disidente del autoritarismo político de su país es capturado y torturado por no revelar la ubicación de sus amigos. Pudiendo huir del dolor, se mantiene fiel a su ideal. Fidelidad y amistad son sólo posibles si hay compromiso con la verdad, es decir si se superan la determinación biológica). Sus acciones son participes de un fin del cual él es consciente hasta cierto punto y sólo hasta cierto punto. Tratar de negar o erradicar esta libertad o naturaleza que nos permite esperar siempre lo mejor, es pervertir el espíritu humano: villanía es su nombre genérico.

Héroe, por su parte, es quien actúa de la mejor manera. Para actuar de la mejor manera se debe tener consciencia de lo que es el hombre, así como una clara intuición (el oxímoron es lo más cercano) del fin al que se tiende como tal. Que no se tiene claridad en lo que es el hombre lo podemos notar en las manifestaciones que cada uno de los movimientos filosóficos y poéticos dan a la cuestión. Afirmar una naturaleza humana en este sentido, no es causa de ningún autoritarismo ni determinismo, es la posibilidad de encausar un diálogo de lo que es el ser humano, así como de cuál es la mejor manera en la que éste puede actuar para ser pleno.

Quizá los poetas lo saben mejor que los filósofos: conducirse intuyendo lo que es mejor para nosotros, es sólo una posibilidad, no una necesidad causal. Pero esto sólo es posible si además de una naturaleza humana falible, hay un mundo azaroso. Es decir que la libertad sólo se manifiesta en la comprensión (no absoluta) de lo que somos y la manifestación de lo otro natural como un fin en sí mismo, o dicho de manera distinta, el héroe sólo aparece en la confrontación Hombre-mundo, donde mundo representa la libertad de otros hombres, de la naturaleza y de Dios. Es en esta relación donde quien actúa sin negar su parte natural y su parte metafísica, es llamado héroe. Pues su acción bella (manifestación fenoménica) es digna (relación racional) de respeto en todo momento y no sólo bajo ciertas leyes. El utilitarismo en la poesía impide que preguntemos verdaderamente por la libertad o heroicidad.

Nuestra falta de héroes, acusa nuestra falta de libertad.

Javel