Reflexiones sobre Montaigne

¿Cómo saber que lo que escribo tiene algún valor? Puedo preguntármelo a mí mismo o viendo las reacciones de mis textos. Podría sentirme bien porque a veces me han dicho: “sentí bonito con lo que escribiste”. La generalidad del comentario me atormenta, pues no sé qué provocó la sensación ni qué hará después con esa vaga sensación la persona referida. Pero si yo mismo no intento buscar el modo de buscar la calidad de mis párrafos, la opinión ajena podría engatusarme, mandándome a considerar una sola manera de apreciar o despreciar lo que tecleo. Y no es que me haga la pregunta porque escriba lo que se me vaya ocurriendo, sin un plan previo, alguna finalidad o una motivación reflexionada. Lo que me parece inteligente a mí podría ser el tema del desayuno de una persona; mis frases creativas podrían ser las ocurrencias de sobremesa de quien busca afanosamente ser cada día más creativo; la luz que me permite entender la relación entre mis palabras y el asunto sobre el que escribo son los balbuceos de un niño que está aprendiendo a hablar.

Pedir a los historiadores de una época que escriban sobre tus propios escritos podría tomarse como un acto de risible vanidad. En Facebook leí que las publicaciones que colgaba un usuario eran importantes porque las escribía él, al menos así lo afirmaba (temo pensar qué sentirá cuando dé alguna orden en cualquiera de sus redes sociales y nadie se digne a ignorarlo). ¿Cómo saber que ese historiador hará caso a quien le pida escribir sobre él como un gran escritor?, ¿cómo va a saber el historiador que los escritos tienen calidad si, probablemente, no son textos de historia?, ¿cómo saber que las historias del historiador destacarán entre el mar de lo que se va contando? Tal vez con un acto sencillo de comparación: puede valer la pena escribir sobre un tema porque se ha comprobado que son pertinentes de ser leídos ante la casi infinidad de temas sobre los que se puede escribir; vale la pena rescatar en una balsa del mar de hojas a quien bien escribe sobre los temas buenos. Lo cual requiere un trabajo exhaustivo de estudiar temas, practicar formas de escritura, con tal de que salga una página digna. ¿Por qué alguien habría de hacerle caso a la balsa de un historiador?

Yaddir

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