¡Flores para el Tirano!

Desde tiempos muy remotos los tiranos se echan flores, pues la envidia los disuade de ver a la cara sus errores.

Algunos exigen de las audiencias aplausos, emulando a cierto emperador que mató de insolación a un público callado.

Desde tiempos muy remotos, los tiranos se echan flores y se cuelgan los collares que otros ganan: cierto emperador comodino con trampas vencía a gladiadores y se colgaba victorias que pertenecían a los mejores.

Algunos se cuelgan medallas y militares honores, haciendo que los tiranos de antes parecieran menos peores.

Desde hace muchos siglos los tiranos se creen mejores, y se encargan de destruir a quienes destrozan sus ilusiones como lo intentaron 30 tiranos contra un hombre llamado Sócrates. 

Tiranos ha habido muchos y muchos han sido sus víctimas o detractores, y entre las luchas por el poder siempre han estado las flores. 

¿Será que entre flores los tiranos ocultan la podredumbre que los aleja de ser hombres?.


In memoriam:

 Te marchaste de manera repentina,

porque repentino es el último suspiro.

Sin aliento me quedé tras tu partida…

Pero con la esperanza del perdón

que dejaste alegremente en mi camino,

te marchaste de manera repentina…

Los recuerdos sobrepasan al olvido,

Gracias Meche por todo lo vivido

Coletilla:

Námaste Heptákis firmó su último acorde en la Big Band que se formaba hace poco más de 10 años, ante su partida sólo puedo expresar mi gratitud por el interinato que nos regaló. 

Hace cerca de 7 años nos dijo que se marchaba, que sólo venía con nosotros a cubrir un interinato, si no mal recuerdo dijo que sólo era interino de la vida. 

He de decir que en muchos sentidos los textos de Námaste Héptakis se quedaron con sus lectores, creo que éramos más de cuatro. 

Hasta donde veo extrañaremos esos acordes que saltaban entre reflexiones alfonsinas, las ideas llenas de gracia y las muchas coletillas, los poemas, los adendos y las escenas que del terruño nos pintaba, unas terribles pero eran parte de lo que formaba a nuestro terruño. 

Gracias a Námaste Héptakis porque en algún sentido nos deja el hábito de la amistad, el de la lectura y el de la escritura. 

Nos veremos por la vida, mientras algo quede de ella, y nuevamente gracias por los acordes, los desacordes y los comentarios que dejaste entre epígrafes y sentencias. 

Maigo

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