Sólo fragmentos

Justino se dio cuenta de que vivía solo, sólo estaba en su cuarto cuando de repente le llegó la epifanía de su soledad.

Quizá si salía de la habitación ya no se sentiría tan solo, pero esto no bastó, porque al salir sólo se acentuó el aislamiento en el que se encontraba.

Justino trató de encontrar a alguien en su casa, en la calle, donde fuera, pero sólo se encontró con él mismo.

Sí, definitivamente estaba solo y no sólo eso, estaba hecho pedazos, no lograba encontrarse entre los fragmentos que habían quedado esparcidos entre el tiempo dedicado a las redes, los anzuelos y las carnadas.

Justino estaba solo y ahora sólo le quedaba el mar para tratar de encontrarse antes de que llegara la tormenta y se llevara todo.

Maigo

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