Círculo de lectura

¿Por qué es tan difícil hacer una buena pregunta?, ¿a qué me refiero con una buena pregunta? Pues a una pregunta que sepa cuestionar. Aunque no estoy seguro de la respuesta; una buena pregunta busca una buena respuesta. Porque, como toda pregunta mal hecha, la respuesta es incomprensiblemente general. Tal vez poniendo un ejemplo sea más fácil elucidar lo que quiero preguntar: ¿qué ganamos leyendo con otras personas? La pregunta no suena general, habla sobre una situación que para quien está leyendo esto pueda resultar relevante, y no tiene una respuesta absoluta. Pero si cuestionamos un poco el sentido de la pregunta, notamos que partimos de un supuesto, al menos uno bastante evidente, y también podemos notar que no se clarifica la actividad. El supuesto es que al leer indiscutiblemente se gana algo; la actividad no clarificada es la de leer, pues ¿qué se lee, cómo se lee, con quiénes se lee? Ambas oscuridades se relacionan, pues hay libros con los cuales se puede ganar el aprendizaje de alguna técnica que nos permita ganar dinero y que, en el caso de un manual, sería suficiente con que se leyera en soledad. Su relación específica está en que ambas se encuentran en la misma pregunta y pueden darle un sentido general o peculiar al cuestionamiento. Aunque, con respecto a la ganancia, es diferente ganar una técnica desde un libro que dinero practicando la misma técnica. No es suficiente leer la definición o los pasos a seguir de una actividad para poder practicarla lo suficientemente bien como para ganar dinero haciéndola. He leído manuales enteros sobre cómo dibujar un rostro, pero carezco de la habilidad de dibujar por más que la practique. Hay quienes han leído todo lo concerniente a un concepto: se saben su origen, sus cambios en la historia, y cómo se usa actualmente, y no entienden cómo ese mismo concepto se relaciona en la obra que lo sacaron, ni entienden cómo se distingue de otras obras del mismo autor o de diferentes pensadores. (¿No saben hacer buenas preguntas porque no saben leer?). El dibujo puede dar placer o ser usado por una marca; de ser excelente, bello, podría ser considerado una obra de arte; en los tres casos hay motivos suficientes para pagar por su elaboración. No resulta nada claro el por qué se habría de pagar a diccionarios humanos de conceptos e inexpertos en preguntar. Ni siquiera resulta claro el por qué se habría de pagar a un experto preguntador. Entonces sería preferible usar “obtener” en lugar de “ganar” para realizar una pregunta menos general; según sea el caso, sería prudente saber qué clase de asuntos pueden discutirse con otras personas. Preguntemos de nuevo: ¿qué se obtiene leyendo literatura con otras personas? La pregunta me hace pensar muchas cosas, principalmente que debo pensar bien antes de hacer alguna pregunta. Por otro lado, la pregunta misma me ayuda a dar una respuesta: si la literatura nos muestra principalmente a personas tomando decisiones difíciles o dejando de tomarlas, nos ayuda a especificar nuestras propias decisiones tomadas o a punto de ser tomadas; se entiende mejor una obra literaria con la ayuda de la comprensión de otras personas, porque, como un personaje es distinto y semejante a la vez a mí, otra persona podría ayudarme a comprender en qué es distinto y semejante ese personaje de mí a través de ella. Su comprensión ayuda a mi comprensión; mi comprensión ayuda a su comprensión. En caso de no entender su comprensión, podría cuestionarla, distinguiendo los puntos que entiendo de los que no entiendo. Leer con otras personas me ayuda a hacer mejores preguntas. Cuando me hacen preguntas a mí, me ayuda a percatarme que hay preguntas que me gustan y otras que me disgustan, hay unas preguntas que me provocan molestia y otras que me emocionan. Lo mismo le pasa a las personas con las que leo cuando las cuestiono. Si bien las preguntas no me cuestionan directamente a mí, no son indiscretas, a veces me molestan. Una buena pregunta, dicha a una persona cara a cara, debe hacerse con un buen tono para que sea buena; aunque la pregunta podría ser tan buena que se discuta por ella, que provoque preguntas con mal tono. ¿Es mejor preguntar con pasión pese al riesgo de espantar o incomodar al cuestionado que preguntar sin pasión?, ¿lo más importante es la pregunta o el modo de hacerla? Supongo que si entre dos personas se interesan demasiado por una pregunta que provenga de una novela, los ánimos podrían pasar a segundo plano. Pero los propios ánimos exacerbados podrían romper una serie de preguntas, podrían evitar que algunas sensibilidades participen de los cuestionamientos provenientes de una novela. Si la convivencia es hostil o demasiado exacerbada o excesivamente pasiva o una lucha de personalidades que buscan destacar o conviven personas de carácter apocado, difícilmente podrían llegar a conocerse lo suficiente como para afinar su capacidad de preguntarse. Se pregunta mejor entre personas que se conocen, entre personas que se ven y entienden como personas, que se preocupan los unos de los otros. Hacer una buena pregunta es preocuparse por los demás; se preocupa uno por los demás principalmente si ellos son amigos, personas afines, seres queridos. Me parece mejor pregunta: ¿qué se pierde si no comparto una lectura con mis amigos?

Yaddir

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