Pan (ocha) y circo

El feminismo es malo, la brillantina también.

Tenía que decirlo, y, de paso, señalar que si hay protestas asombrosas, no están en este continente. Los Hong Konguenses están haciendo una labor formidable de ganarse la simpatía mundial y eso que la mayor parte de sus integrantes rebeldes poseen uno o más penes. ¿Cómo le hacen? Seguro son bien bárbaros a la hora de protestar y defenderse.

Podemos jugar a ser rebeldes, hacer como que señalamos las malas prácticas del gobierno, o denunciar el abuso de poder o de autoridad; Pero a final de cuentas, la violencia no se puede maquillar.

Así que si se va a hacer protesta, si se va a hacer una revolución o algún cambio de régimen, lo menos que podemos hacer es tener huevos de hacerlo bien y como la naturaleza manda. No quemando casetas de policías, o llenándonos las manos y la cara de sangre (propia). Las payasadas tienen un impacto profundo y devastador pero para la polis, nunca para el tirano.

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Defectuoso

Recuerdo cuando el Papa Juan Pablo segundo vino a nuestro país olvidado por Dios (y por el actual Papa). La gente llenó las calles, y como todavía no se inventaba la mamada de los espejitos, hasta me creí que era un acto solemne del representante de Dios sobre la tierra. Yo recuerdo que más de uno de mis vecinos fue a recibirlo en su tránsito por las calles de la capital. Todo era fiesta y gozo, hasta casi casi nos sentimos, por un momento, el pueblo elegido.

Algo que, como el niño que yo fui en aquél entonces, llamó demasiado mi atención, fue el nombre de sus artefactos sagrados. El papamóvil es el que más recuerdo, y no por los chistes que trajimos de que salía de la Papacueva o de que iba a lanzar sus papaboomerangs para convertir gente. No, si bien el auto era bonito y permitía a su Santidad ir saludando a la chusma emocionada por su visita, como si viajara en un bicitaxi carísimo. Lo que me llamó no fue lo estético y funcional del diseño de ese vehículo. Sino la película antibalas con la que tenía cubierta su cajita de cristal en la que viajaba. Lo recuerdo y me sorprendió en su momento porque jamás imaginé que el Santo Padre, tuviera tan poca fé como para tener que blindar sus vehículos.

Gracia

— Eso ya no da risa, ya tiene mucho que Joaquín se murió.
Nos reprendió mi santa Madre aquél día en que el tedio nos llevó irremediablemente a buscar refugio en anécdotas desgastadas del pasado. El problema es que, desde aquél entonces, no habíamos podido encontrar algo que nos causara gracia similar. Y ella lo sabía, es solo que, de alguna manera, nos culpaba a nosotros de su aburrimiento, al mismo tiempo en que nos exhortaba a sacarla de allí.

Aburrimiento

Hastiados de tejer suéteres, confeccionar y comprar pequeños accesorios a la moda para vestir a sus mascotas como si fuesen seres humanos; los amigos y defensores de los animales, comenzaron a regalarles en el día de su cumpleaños, cirugías plásticas para su satisfacción.

Reciclaje

Con el pecho inflado de orgullo por haber liberado la faz de la tierra de toda polución y basura desintegrándolas con sus rayos láser, el escuadrón de robots IP-612 comenzaría el más grande desafío emprendido por la especie humana: hacer lo mismo con el océano.

La tarea fue mucho más sencilla de lo que parecía, los inmensos robots con sus magnánimos, precisos y desintegradores rayos láser, lograron filtrar de aceite y plástico cada centímetro cúbico de la masa acuática que rodea nuestro planeta hogar. Alegres, los líderes de las naciones unidas decidieron ir un paso más allá: programar a estos artefactos para devolverle a la madre tierra, su modo originario, hacer un reinicio de manera tal que pareciera recién creada por Dios mismo. Por supuesto, con la excepción de que se respetaría la vida humana.

Una vez retirados todos los esqueletos de todas las ballenas que yacían en el fondo el océano, no solo descubrimos que el mar no era azul, sino marrón, un tanto parecido a la sangre; sino que también, descubrimos que el nivel natural del mar había descendido en más de un 50% y que ahora, todos los puertos del mundo tenían que ser reconstruidos.

Claro, los líderes de las Naciones Unidas siguen debatiendo si no es más barato derretir los polos de la tierra para devolver el nivel del mar, a la altura que tenía antes de la limpieza.

Sobre las vidas de los gatos

Mucho se ha dicho sobre las nueve vidas que tienen los gatos, pero pocos saben que todas ellas se viven simultáneamente, aunque solo tres de ellas se viven en el mundo material, donde los conocemos e incluso en algún tiempo llegamos a adorarlos. Esto no fue un asunto gratuito, ya que estos seres mágicos viven tres más de ellas, en el mundo de los dioses, donde son tratados como iguales y al mismo tiempo como mensajeros de confianza y de tratados de paz. Por último, las tres que restan las viven en el mundo de los sueños, donde se dedican a perder los límites que tienen en los otros mundos, y se complacen solo con volar, jugar y bailar.

Sabor estelar

Heliodoro nos contó cuando éramos más pequeños, que soñó que le daba una probada al Sol.

No es hasta ahora que han pasado varias décadas de tal acontecimiento que comprendí que hablaba de que había saboreado al Astro Rey. Decía, según él, que tenía un aroma a limón amarillo, y él se acercaba, lo tomaba entre sus dedos indice y pulgar y después le daba un lengüetazo con tal fuerza que lo devolvía no solo al centro del sistema solar donde lo había tomado, sino también a su tamaño natural. A pesar de esta descripción, lo imposible de la situación me había impedido categóricamente poder siquiera imaginar que el sol o cualquiera de los planetas tuvieran sabor.

En fin, la descripción que dio de ésta tan metafísica experiencia es que tenía un sabor filoso, agudo. No sé bien qué significa aunque para mí tiene sentido, pero sí sé, que al menos en el sueño de anoche, Júpiter me supo deliciosamente dulce.