Ruptura

Algo se rompió hace rato. Creo que estaba en la cocina cuando sucedió, apenas y recuerdo su sonido, no fue un sonido llamativo o estruendoso, aunque sí fue suficiente para que volteara a verlo, pero nada más…

La verdad es que me dolió un poco que se rompiera, porque auqnue  hace mucho que ya no le prestaba atención estaba ahí haciendo lo propio, sin negarse, sin pedir nada a cambio.

Pero ahora lo que importa es que algo se rompió hace rato y creo que casi nadie lo noto. Yo no quiero levantar esos pedazos, sueño con que se hagan polvo con el peso de los pies que le pasen por encima y que ese polvo se lo lleve el viento muy lejos de aquí, tal vez ni eso lo noten los que suelen caminar por ahí…

Algo se rompió hace rato y mis quehaceres me impiden contemplarlo, estaba en la cocina y ahora me tengo que ir como el polvo que me llevo entre los zapatos. A casi nadie le importa que esté roto porque servía en silencio y porque su servicio era calmo, aunque creo que lloraré, porque a mí si me importaba lo que se rompió hace rato…

Maigo.

 

 

10 de mayo

Sólo en el regazo de María es posible encontrar el cobijo que la modernidad es incapaz de proporcionar.

El dolorido corazón del hombre, acude tembloroso a los brazos de la madre, antes de presentarse con el padre y pedir el perdón, que amorosamente se le concede en el momento de la salvación.

Sólo en el regazo de María la salvación encuentra el calor materno y amoroso de la madre que nos fue entregada en el dolor y que nos disculpa por hacer lo que no sabemos cuando lastimamos a nuestro salvador.

Sólo en el regazo de María nosotros renacemos como hijos de Dios, ya que el hijo bien amado del padre desde la cruz nos lo otorgó. Benditos somos por tener el regazo de María, porque nos entregó a su hijo y nos mostró la dulzura del servicio desde antes de la venida del salvador.

Pero ingratos, celebramos a las madres exigiendo las perlas que la virgen jamás pidió.

Maigo.

 

 

 

 

La cruz de mis recuerdos

Florece la cruz de mis recuerdos. El madero sembrado en el monte baña con su sombra a quienes saben que el dolor se resignifica, cuando llega a nuestras vidas por amor.

 

Floreciendo y dando frutos, quienes llevan consigo la dulce carga del servicio al prójimo no llevan fardos molestos; más bien llevan flores y buen incienso para perfumar al altar en el que el hombre se salva por su fe y por su actuar.

 

Y la cruz de mis recuerdos, con tres clavos y una corona espinada se perla con trabajos, y se baña en los rubís de quien sabe que no hay amor más grande que el de quien da la vida por los amigos.

 

Maigo

Movimiento progresivo

Hay cambios que más parecen retrocesos cuando se tiene una consciencia progresista, en la que el movimiento sólo puede ser rectilíneo y no hay lugar para el orden.

 

Maigo.

Dieta

Hipócrates señala en su tratado sobre la dieta que para saber lo que hace bien al hombre es necesario saber qué es el hombre.

El antiguo médico parecía tener razón y la medicina moderna lo confirma toda vez que sabe cómo atender al cuerpo, pero suponiendo que éste es materia originalmente inerte, pero puesta en movimiento hasta que una fuerza contraria se opone al mismo.

Maigo.

Paso

No es tu paso lo que espero, porque ese ya pasó. Te sé glorioso y te recuerdo, en el cenáculo, en la cruz y del sepulcro saliendo.

Una sola vez has salvado al hombre porque con ello ha bastado, pero la elección del bien no es fácil cuando ni siquiera sabemos lo bueno que es estar salvos.

No es tu paso lo que espero, sino mi decisión. A veces quisiera tomar contigo el madero y abrazar la redención, pero la duda me hunde en las aguas y te niego ante la adversidad, porque no niego que siento miedo y que la tempestad de este mundo me acobarda, aunque quisiera negar el miedo y reunirme contigo en amistad.

No es tu paso lo que espero, porque ese ya pasó, espero un corazón sincero que latiendo desde mi pecho me abra a la redención.

Maigo

Olvido

El olvido de tu voz y de tus ojos compasivos es lo que me ha perdido en el sendero del pecado

 

Maigo