Éxito empresarial

Éxito empresarial

 

Cobra vende droga en una camioneta estacionada frente a una oficina municipal de Protección Civil. No recuerda si él llegó primero o llegaron primero los del ayuntamiento. Nunca han sido un obstáculo, sino que siempre han representado una oportunidad. Cobra es lo que podría decirse un emprendedor exitoso. Cobra sí es testimonio de la prosperidad del país.

Escogió el lugar porque a unos pasos está la puerta de acceso de los cargadores de una fábrica grande. Al principio, sólo se estacionaba a las seis de la mañana y a las seis de la tarde; surtía a los cargadores a la entrada y a la salida de cada turno. Por suerte para el negocio, Protección Civil recomendó a los directivos de la fábrica que se prohibiera fumar dentro de las instalaciones, por lo que los trabajadores adquirieron el derecho de salir a fumar cuando lo necesitasen. Con la clientela en horario extendido, Cobra tuvo que permanecer estacionado mucho más tiempo fuera de la fábrica. El sacrificio rindió sus frutos porque las ventas aumentaron.

Con horario extendido, Cobra pudo diversificar su abanico de clientes. A media cuadra del lugar donde estaciona su camioneta, pero en la acera de enfrente, hay una secundaria: al menos quinientos clientes potenciales. Los horarios de fuerte venta eran naturalmente a la entrada y a la salida de los escolares; pero los niños son menos discretos que los cargadores y tenerlos en fila afuera de la camioneta era riesgoso. Cobra logró que su hermana estuviese al frente de la asociación de padres de familia de la secundaria y que la asociación decidiera que los niños tienen derecho a salir de las instalaciones para acudir a la papelería cercana. Cobra extendió su horario de seis de la mañana a ocho de la noche.

Las recientes alzas en los precios fueron igualmente aprovechadas por Cobra. Los cargadores han cubierto medios turnos extra para aumentar su ingreso, lo que favoreció las ventas: necesitan cargar más y cansarse menos. La asociación de padres aprobó que la dulcería escolar incrementara los precios, por lo que los niños llevan ahora más dinero y han aumentado las ventas.

Cobra, empero, está preocupado: ¿de qué otro modo va a expandir su negocio? El grupo delincuencial de la competencia ha abierto a los alrededores un laboratorio y una farmacia, y aunque ahorita Cobra todavía ofrece mejores precios, no cree que pueda competir con los grandes. El jefe ofrece a la hermana de Cobra ponerle una casa de empeño, lo que sin dudar traería otros clientes. “Tú sabes”, me dice honesto, “que a mí no me gusta eso del robo”. Y es cierto, cuando íbamos en la secundaria, en esa que ahora él controla, fue suspendido por golpear a un ladrón. Su creatividad empresarial está puesta a prueba.

 

Námaste Heptákis

 

Escenas del terruño. 1. El día anterior al cumplimiento de los 31 meses de la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa volvió la violencia a las protestas. Los padres de los desaparecidos protestaban afuera de la secretaría de Gobernación y desde dentro se lanzó gas lacrimógeno contra los manifestantes. De fuera, de pronto, un grupo de “activistas” iba preparado con petardos que lanzaron contra las instalaciones de la secretaría. Por la noche, el abogado de los padres y el subsecretario de Derechos Humanos salvaron el diálogo entre los funcionarios y los padres de los desaparecidos. Alguien, queda claro, quiso romper el diálogo. ¿Por qué? Al menos hubo una detención importante sobre el caso, la de Walter Alonso de Loya, La medusa; la historia la cuenta Héctor de Mauleón. 2. Alejandro Hope hace cuentas y proyecciones en torno a la cifra de homicidios. 2017 podría terminar con un índice de 30 mil homicidios… si bien nos va. Las cosas buenas casi no se cuentan… ¿verdad, señor Presidente? 3. Cosa tan rara, el engaño se ha redefinido y parece que sólo Carlos Puig lo ha notado. 4. ¡Filósofos al servicio de la patria! Pudo leer usted, camarada y camarado, en su diario proletario de confianza, en la mismísima sección El correo ilustrado del 28 de abril, una comprometida misiva al rector Graue en que los compañeros José Alfredo Torres y Gabriel Vargas Lozano señalan que la ética en el país depende de que se les invite a conferenciar, pues claramente es la filosofía la que instaura ideología, perdón, la que estudia la ética, combate el desvalor (¡auch!, ¿será que no han leído a Illich?) y debilita “los poderes fácticos ubicados en las franjas de poder caciquil”. Claro, la Facultad de Filosofía y Letras desconoce los poderes fácticos y el Observatorio Filosófico de México -dirigido por Vargas Lozano desde 2008- ignora qué cosa sea eso del poder caciquil. ¡Filosofía o muerte! 5. El Senado declaró el 17 de agosto como el Día nacional de las abejas. Fuentes de altísimo nivel me informaron que en la celebración oficial habrá muchos zánganos.

Coletilla. “Amargo es el vino del amor solitario”. Nizami

Derrota rota

Derrota rota

 

Revisitando a Bianor de Bithynia, El Gramático.

 

Quisiera escribir gloriosas

odas de grandes guerras,

mas sólo el amor resuena

en mi frágil lira de siete cuerdas.

Ya otros celebrarán las batallas,

cantarán gustosos las guerras

y entonarán las aventuras.

Yo sólo canto ya mi desventura.

No derrotado por mis enemigos,

mas vencido por tu mirada.

Fueron tus ojos los testigos

de la caída de mi armadura;

que a tu amor no di batalla.

Esta frágil lira de siete cuerdas

en un tono triste resuena,

olvida las queridas glorias

y sólo canta del amor las guerras.

 

Escenas del terruño. 1. El miércoles se cumplen 31 meses de la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa. Los padres de los desaparecidos han iniciado un plantón en las afueras de las oficinas centrales de la PGR a fin de solicitar el aseguramiento de los elementos de la policía de Huitzuco y la aplicación de nuevas líneas de investigación. Ayer terminó la visita de la CIDH para dar seguimiento al caso. 2. Carlos Puig observa: Guerrero será el ícono del fracaso del sexenio en términos de seguridad. El PRD, en tanto, denuncia que Guerrero es un Estado Fallido; olvida que de 2005 a 2015, Guerrero fue “gobernado” por el PRD. 3. Marzo de 2017 ha sido el mes más violento durante la administración de la desgracia del Lic. (sic) Enrique Peña Nieto. La cifra de homicidios iguala a los meses más terribles de la administración de Felipe Calderón en 2011. Las cosas buenas casi no se cuentan… ¿o cómo va, señor Presidente? 4. Conflicto interno en la Iglesia mexicana. Un grupo de sacerdotes publica una carta donde se denuncian las irregularidades de la Arquidiócesis de México. La carta es, lo lee bien Bernardo Barranco, una flecha contra Norberto Rivera, a quien le pueden arruinar su reinvención. 5. Avanza el Estado Servil. El liberal Sergio Sarmiento comenta una iniciativa de próxima discusión en la Asamblea Legislativa de la CDMX. 6. El periódico comprometido con la clase trabajadora y apoyo seguro de las causas populares ha olvidado informar, ¡ay!, que por dos ocasiones la Junta Local de Conciliación y Arbitraje ha suspendido las reuniones de negociación del contrato colectivo, teniendo como consecuencia la imposibilidad legal de emplazamiento a huelga por parte de los trabajadores. Los directivos del diario (o la patronal) y los funcionarios de la Secretaría del Trabajo están impidiendo una huelga. ¡Eso es compromiso, camaradas! 7. Se fue la periodista Martha Anaya del diario 24 horas. Termina una de las columnas esenciales de la vida política nacional.

Coletilla. “Si fui misógino, también fui andrógino”. Marcelino Perelló, catedrático de filosofía de la ciencia, veterano líder estudiantil y quien se queja de rudeza tras su defensa de la violación sexual.

 

Tiempo cumplido

Tiempo cumplido

 

Revisitando el poema “Antes que el tiempo cambie” [Πριν τους αλλάξει ο Xρόνος] (1924) de Constantino Petrou Cavafis

 

 

sintieron mucho dolor

al tener que separarse

no lo querían así

así tuvo que darse

uno por necesidad

terminó por marcharse

Nueva York o Canadá

o lejos destinarse

 

 

es bien cierto que su amor

no era el de antes

que su mutua atracción

era más bien menguante

que la poca atracción

es más bien helante

 

 

mas no podía querer

ninguno separarse

era la necesidad

y a ella apearse

 

 

o fue el Destino quizá

quien con todas sus artes

logró la separación

previendo desde antes

el fin de la atracción

antes que el tiempo cambie

 

 

el uno siempre será

el mismo que siempre fue

el hermoso muchacho

de veinticuatro años

que al tiempo fue infiel

 

 

Nota. No me gusta, lector, el término “helante” en esta versión, por lo que si tienes alguna sugerencia, será bienvenida.

Escenas del terruño. 1. Carlos Puig nos alerta: se han endurecido las prácticas antimigratorias en Estados Unidos. Tanto se ha modificado la reglamentación para que la consignación del delito sea discrecional y a criterio del agente migratorio, como se trabaja para una próxima brigada nacional de deportaciones. 2. Tal como lo previó Nir Baram en La sombra del mundo (que reseñé aquí), equipos especializados en producción de comportamientos “políticos” intervendrán en la elección federal de 2018. 3. Roberto Blancarte reflexiona sobre una desafortunada declaración de la CEM. Coincido con él. 4. El periodista Joaquín López-Dóriga dio el campanazo: ubican a Javier Duarte. El jueves por la tarde publicó una foto en que se aseguraba que el prófugo exgobernador se encontraba en Canadá. Siete horas después, el mismo Joaquín se disculpó públicamente por la falsedad de la información. El hecho quedaría en anécdota de no ser por lo inusual que resulta ver a un periodista prestigioso reconociendo públicamente su error. 5. Ayer comenzaron el rumor: el gobierno aprovechó la semana santa para cambiar la ley del derecho de réplica. Ya se sabe, se espera esparcir el rumor para alimentar el sospechosismo. Pero la publicación fue del 4 de noviembre del 2015. ¿Qué se inventarán en el siguiente feriado para incendiar al país?

Coletilla. “La melodía equivale, en música, al dibujo en pintura”. Antonio Caso

De la propia crueldad

De la propia crueldad

 

Al final del capítulo central de El hombre sin cabeza [Anagrama, 2009], Sergio González Rodríguez [1950-2017] se presenta: “Llevo en mi cuerpo cicatrices y prótesis en el codo, en el antebrazo y en el tobillo hasta la rodilla producto de operaciones quirúrgicas por golpes, fracturas y caídas. También otra cicatriz en la cabeza por una trepanación curativa. Y tengo prótesis en otro brazo, ante los ojos y en el oído. Soy lo que se llama una persona normal”. El capítulo indaga los motivos de la mutilación criminal, la desacralización del cuerpo, la nostalgia de lo salvaje. Las heridas del autor se equiparan con las torturas rituales, los despliegues del poder, las marcas de la crueldad. Y si todo ello inquieta, inquieta mucho más la conclusión: “soy lo que se llama una persona normal”. Para cualquiera esa es la crueldad del autor consigo mismo; para mí, es la presentación más completa que, en sus textos, hizo de sí mismo Sergio González Rodríguez. La crueldad está en no entenderlo.

         Se es injusto con la obra de Sergio González Rodríguez si se sitúa en su centro a la violencia, aun cuando a primera vista sea su tema explícito. Sí, él fue el primero en llamar la atención sobre las muertas de Juárez, el primero en hacer tema de reflexión pública las decapitaciones –del narco y del terrorismo-, el primero en señalar la planificación intrincada en la guerra contra el narco y también fue el primero –por desgracia tan desdeñado- en articular una respuesta coherente al olvidado “¿por qué?” colectivo tras la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa. Pero llamar la atención, reflexionar, señalar y articular la violencia fue sólo una labor preparatoria de su verdadera obra. La violencia no necesita de alguien que llame la atención sobre ella: llama la atención porque es violenta; aunque no estemos nunca tan seguros de qué es lo que de ella nos atrae. Reflexionar públicamente sobre la violencia no es, tampoco, inusual: el presidente Peña cree que la crisis de violencia está en nuestras mentes, el expresidente Calderón cree que la violencia es exclusiva de los criminales… Y no es suficiente señalar que reflexionamos sobre ella porque nos llama la atención; el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad nos dio la lección insuperable sobre esa insuficiencia. Señalar la violencia, ahora lo sabemos, es frecuentemente infecundo: dónde nuestros conteos de ejecutados, qué de los listados de desaparecidos, para qué nuestras efemérides de la barbarie… De igual modo, la articulación no agota la obra de González Rodríguez, pues en estos años de guerra civil hemos visto que se articula a gusto, zurciendo a un lado para incriminar al presidente, remendando del otro para inculpar al opositor, como si a nadie irritaran las costuras del trapo viejo que llamamos patria. La violencia, insisto, no es el centro de la obra de Sergio González Rodríguez.

         Creo que leeremos correctamente la obra de Sergio González Rodríguez cuando la lectura nos permita reconocer el papel fundamental de la técnica en la normalización de la violencia. La violencia se visibiliza cuando se fractura la normalidad, pero a la fractura hacemos frente con la intervención técnica: la violencia se normaliza. La violencia normalizada es invisible hasta que el desarrollo de la técnica impone una nueva fractura: normalizamos la violencia planificándola. Sergio develó la técnica de programación de la violencia. No nos confundamos, pues la estrategia bélica es agónica, mientras que la estrategia tecnológica es totalizante, ya que subsume la diferencia a la totalidad normalizada y emplaza la agonía a la posibilidad planificable. Los mecanismos para disminuir los feminicidios producen herramientas de exterminio y desaparición más sutiles, cual se refleja en la estadística de mujeres asesinadas; la autorregulación mediática de difusión de imágenes de la violencia del narco produce tanto la disolución de cadáveres en ácido como –en un futuro ya previsto en la obra teatral Antígona [Tierra Adentro, 2016] de Sayuri Navarro [San Luis Potosí, 1991]- la exhibición tumultuaria de cuerpos lacerados en el elegante Paseo de la Reforma; la planificación oficial del combate al narcotráfico convierte al territorio nacional en un campo de guerra y a la población en inevitables –y necesarias- “bajas colaterales”, y las “bajas colaterales” pueden ser utilizadas para políticas públicas de control a fin de “que no vuelvan a desaparecer 43 personas”. La normalización de la violencia es una sustitución técnica. La técnica hace a la violencia administrable.

         Al final de aquel capítulo de El hombre sin cabeza, Sergio González Rodríguez hizo la más completa presentación de sí mismo: fue una persona normal por la sustitución técnica de la mutilación violenta. González Rodríguez vio, quizá como nadie más, que no se puede ser simplemente espectador de la violencia o teórico o estudioso o crítico… Sergio nos enseñó que la violencia nos ha transformado, nos ha hecho normales, y que nada comienza a comprenderse de la violencia si no comprende uno el costo de la tranquilidad de lo normal. Pensar lo que de uno ha hecho la violencia no es en modo alguno ser cruel con uno mismo, sino reconocer la crueldad en uno mismo. ¿Acaso es cruel decirlo?

 

Námaste Heptákis

 

Escenas del terruño. 1. Hay que agradecer a Sara Sefchovich que señale públicamente un problema grave, muy grave, en la distribución de recursos destinados a la cultura. ¿Dónde está el periodista que investigará esto? 2. Como regia tradición europea, lea el lector la saga del poder mexiquense en la historia de Alfredo III.  3. El gobernador priista del Estado de México se autorizó, por decreto, regalar dinero durante el periodo electoral. 4. El pasado martes, en La Jornada, el Comité de Salud Pública de la hermana República Socialista de Coyoacán, agrupado bajo el mote de Observatorio Ciudadano de Coyoacán, denunció el “servilismo” del canciller-aprendiz y defendió la dictadura venezolana. Búsquese la carta de esos defensores de la dictadura que, ¡ay!, son entusiastas bastoneras de Morena. 5. Que RT es un medio de propaganda no es ninguna novedad, sí lo es que esa propaganda busque influir en la elección de 2018.

Coletilla. Murió el cultísimo Juan Miguel de Mora, el traductor del Rig Veda, los Upanishads, el  Ayurveda y El último lance de Rama. Por años el doctor de Mora promovió el estudio del sánscrito y de la cultura clásica india en nuestro país. Descanse en paz.

Dichosa la cosa

Dichosa la cosa

 

Las palabras nunca nos convencen por exactas, pues no hay cosa que quepa en las palabras; el convencimiento, más bien, viene de una cosa verbal que se da cuando hablamos, siempre en plural, siempre hacia el otro, siempre en una voz alta (al menos para uno mismo). Por eso a veces las palabras nos parecen sabrosas: nos deleitamos con las palabras bien dichas, con escucharlas y decirlas, con leerlas y releerlas. Hablar, hablar bien, tiene algo de gastronómico, algo de ese deseo de compartir y vivir conjuntamente que nos da el placer de comer a la mesa, con charlas de sobremesa y amigos. Se me antoja, para ilustrar lo anterior, un poema de Alejandro Aura intitulado “Sal y pimienta”.

No describo la cosa cuando nombro
y en rombos de sonido en espirales en volutas digo
pues la cosa es pastel

muchacha

zanahoria

y así la cosa dicha me provoca en la boca
una humedad un charco un chorro

y tal viene a quedar la cosa ya descrita
con la sola apetitosa forma de la cosa verbal que palabreo.

Se corre el riesgo de leer el verso inicial como una proposición, pues ahí está “la cosa”, la actividad y la objetualidad. La cosa, empero, es diferente con este verso. La cosa es el verso: está escrito para decirse, no para nombrarse. Está escrito para llenarse la boca de endecasílabo. Y la boca llena de endecasílabo padece los versos siguientes: un poema que se degusta. El segundo verso, por ejemplo, llena la boca con la solidez de los “rombos de sonido” que se licúa en “espirales” y nos deja con los restos del bocado que nombramos “volutas”. El segundo verso es la degustación de un sonido diluyente. Distinto es lo que pasa con la cosa verbal que une al “pastel”, la “muchacha” y la “zanahoria”. El pastel se enuncia con la dulzura pegajosa de la cosa; la muchacha con los pasos de su acompasado caminar; al llegar a la zanahoria ya estamos acostumbrados, el verso va, la boca está llena y atrapada en esa h intermedia: perseguimos la zanahoria como vemos a la muchacha como se antoja el pastel. Por eso, la cosa dicha reacciona (provoca-boca) en la boca: humedad-charco-chorro. ¿No se combinan las tres palabras que llenan la boca con lo que cada una nombra cuando se les dice? El verso “una humedad un charco un chorro” sólo se presenta en su potencialidad expresiva si la boca se nos llena de una humedad un charco un chorro; el verso sólo funciona si nos llena la boca. Porque la cosa sólo viene a quedar descrita cuando la boca que pronuncia “una humedad un charco un chorro” se nos llena con una humedad un charco un chorro cuando nombra: cuando nombro describo la cosa. Por ello, al final, el poeta concluye con la cosa descrita: lo apetitoso de las palabras. Palabrear es llenarse la boca: hablar bien es un antojo sabroso. Llenarse la boca sentado a la mesa, rodeado de amigos, ya es palabra dichosa. Dichosa la cosa, que por eso es sabrosa.

 

Námaste Heptákis

 

Escenas del terruño. 1. La semana pasada erré un dato: no son dos sino siete los años cumplidos del asesinato de dos posgraduantes del Tec a manos del ejército; sí, ese ejército que en la semana dio una conferencia de prensa afirmando que respeta los derechos humanos. 2. Mañana se cumplen 30 meses de la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa. Los funcionarios reconocen que no hay más que la verdad histórica, la débil y tambaleante verdad histórica. 3. Alejandro Hope revisa los números de la violencia en febrero: sólo quedan ganas de administrar el desastre. 4. En la semana, atípicamente, el ejército salió a los medios para asegurar que no hay pruebas de que sus elementos hayan violado los derechos humanos. El Sabueso muestra la falsedad de la frase.

Coletilla. “Me gustan los placeres de la mesa, pero como no puedo sufrir la molestia de la buena compañía, ni de la crápula de la taberna, no puedo saborearlos más que con un amigo; porque solo no me es posible, pues mi imaginación se ocupa entonces de otra cosa y no tengo el placer de comer”. Jean-Jacques Rousseau

Bisuterías de la vida cotidiana

Bisuterías de la vida cotidiana

 

 

Hay ideas que dan para una sola frase.

El yo-yo: Sísifo de sí mismo.

Del suicidio siempre hablo de oídas.

Eres Berlín: ofreces al turista las ruinas de tu muro.

Las groserías tienen miedo a la soledad.

 

 

Námaste Heptákis

 

Escenas del terruño. 1. Mañana se cumplen dos años del asesinato de Jorge Antonio Mercado Alonso y Javier Francisco Arredondo Verdugo, estudiantes del Tec de Monterrey asesinados por el ejército afuera del campus. En su momento, Felipe Calderón justificó los asesinatos y señaló que los posgraduantes eran peligrosos sicarios. Ni Calderón se ha disculpado por la calumnia, ni la Defensa ha castigado a los asesinos. Ayer, cuestionado por las amenazas recientes de los cárteles a la población neolonesa, el vocero de Seguridad del estado reiteró la mentira habitual: no hay que temer, sólo se matan entre ellos. 2. Una investigación periodística dentro del Cártel de Sinaloa. 3. Nuevamente, Jean Meyer nos advierte sobre el exterminio de cristianos en Medio Oriente. 4. Se descubrió un robo de tratamientos médicos en el ISSSTE por 54 millones de pesos. 5. Un individuo impermeable, impermeable a la verdad… Lo describe Julio Hubard.

Coletilla. Jesús Silva-Herzog Márquez es un hombre ejemplar: ejemplo de quien se toma en serio la palabra, se toma en serio a sí mismo y a la palabra para el conocimiento de sí mismo. Ante la muerte de su padre nos compartió un escrito ejemplar. ¡Cuánta falta hace su ejemplo a los hombres que desprecian las palabras!