Buenas intenciones

Mi abuela me decía que de bien intencionados está lleno el infierno, y me parecía extraño que eso dijera cuando por todas partes escuchaba que lo que cuenta es la intención. Creo que mi abuela no creía en intenciones ocultas sino en lo que se veía, pasado el tiempo, como el fruto de una acción.

 

A veces queriendo ayudar hacemos daño, pero casi siempre eso ocurre cuando no nos damos el tiempo para examinar cómo ayudar realmente al otro, porque en muchas ocasiones complacerlo sólo ayuda a perjudicarlo, ya que el alma suele perderse en complacencias que carecen de sentido, pero cuyo sinsentido pasa desapercibido para quien se emberrincha con ellas.

 

Mi abuela me decía que de bien intencionados está lleno el infierno, porque quien complace todo el tiempo deja de corregir amorosamente y tarde ve la insensatez de quien pide ayuda sólo para pasar mejor el tiempo. Pero lo que ahora menos hay es tiempo para contemplarse y verse en el otro y para corregirse sin temor o deseando por sobre todas las cosas ser mejor y no sólo intentar serlo.

 

De bien intencionados está lleno el infierno, porque el que sólo actúa teniendo buena intención no mide cuidadosamente el alcance de todos sus intentos.

 

Maigo.

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El sentido de esperar

Hace cinco años terminaron las diarias contracciones, la preocupación del momento se ha fortalecido, el cansancio ha crecido bastante y la esperanza se ha arraigado en mi ánimo y se ha estado alimentado cada día.

Lo más demandante que he hecho en mi vida, ha dado sentido a lo que antes mi atención requería. La pregunta por lo bueno me interroga día a día, con cada pasito, con cada palabra y con cada decisión que se va tomando en nombre de aquella por quien desvelo mis ojos para cuidar su sueño.

Hace cinco años se acabaron las diarias contracciones y apenas comienzo con los diarios desvelos.

Valió la pena esperar y sigue la esperanza alimentando la paciente espera por lo que florecerá luego.

 

Maigo

 

 

Imperfecto

Si le pidiéramos a Dios la gracia para amar como él nos ama, viviríamos dispuestos al servicio con gratuidad, y corresponderíamos de algún modo a Dios, a sabiendas que no hay correspondencia posible, porque no es posible dar algo a quien tiene todo ya.

Pero, la posibilidad de pedir ese tipo de amor es poca, ya que vivimos buscando ser amados en vez de amar aunque nada se nos dé, buscamos correspondencias e intercambios y nos limitamos a recibir en lugar de entregarnos como Cristo lo hizo en la cruz.

Si hiciéramos o pidiéramos conforme a la voluntad del creador, no hablaríamos de las cosas buenas usando un imperfecto, pero imperfectos somos y parece que en ello nos confortamos para no hacer el bien o siquiera averiguar lo que éste sea.

 

Maigo

 

Sed

Leí en unas páginas escritas por un sabio que para dar de beber al sediento basta tener buen corazón, ¡y agua!. Por desgracia es más fácil morir ahogado entre millones de litros de agua que tener un corazón bueno. Resulta que es fácil sentirse bueno, y lo es más cuando los demás son malos, lo difícil es saberse poseedor del agua y verse motivado a compartirla con el que tiene sed.

 

Maigo

Frío invernal

Se acerca la oscuridad del invierno y más pesado se torna tu silencio.

Maigo

Me da para mi calaverita…

Triste la calavera

de una más triste autora,

dejó para sus lectores

las palabras que escribo ahora.

 

Su intención, si es lo que cuenta,

es que cada quien dedique

alguna calavera nueva

que pueda mover a risa.

 

Si por tradición escribres,

querido lector te pido

que dejes algún vestigio

de que esto has leído.

 

Y si a escribir te animas.

sin portarte como hidalgo,

mejor ve con disimulo,

que podrías perder algo.

 

Así, sin más preámbulo

dejo al azahar algunas rimas,

para que tú ahora escribas

haciendo con ello escarnio.

 

Tinaco

Demulce

Fulce

Bellaco

 

Margarita

Serán

Pan

Necesita

 

Vano

Maruja

Lejano

 

Granuja

Mano

Burbuja

 

 

Maigo.

Tiempos Modernos

Si algo enseñan estos tiempos modernos, es que ya no hay tiempo y que se logra ser productivo a costa de la felicidad.

Se optimizan tiempos y se reducen costos, sin notar que ahorrando en demasía nos volvemos avaros con lo humano: olvidamos fácil porque para recordar ya no hay tiempo, y perdonamos porque odiar es costoso y no porque el otro sea digno de amarse, o quizá porque ni siquiera hay tiempo para pensar en lo que es amar.

Si algo enseñan estos tiempos modernos es que ya no hay tiempo ni para pensar, porque ya habrá otro que lo haga en automático, llámese Siri o Cortana, lo que importa es no gastar tiempo precioso en acciones inútiles como recordar.

La búsqueda de comodidades nos libera tiempo para sólo estar: consumiendo y produciendo, yendo simplemente por el mundo. Ya no hay que hacer un movimiento que semeje el caminar, porque hay que ahorrar el tiempo, ya que ahorrando minutos diarios se aprovechan los tiempos modernos y se pasa el tiempo sin mucho pesar.

 

Maigo.