Y fueron felices, por decreto…

Que los cuentos de hadas deben terminar con final feliz es una costumbre a la que pocos autores suelen ceñirse; sin embargo por alguna extraña razón nosotros solemos creer que estos relatos tienen un final equiparable con la felicidad.

La incomprensión de ciertos dolores nos hace ver con ternura el triste y miserable final que suelen tener algunos personajes entrañables, lo que suele hacer peligrosos a los cuentos de hadas porque resulta sencillo pensar en lo hermoso que resultan ciertos finales románticos.

Es como si alguien hubiera decretado que todos debemos ver un final feliz en cada cuento y narración que por fin termina, es como si la felicidad tuviera que ser alcanzada por todos de manera progresiva.

Yo no sé por qué la vergüenza de un emperador que desfila desnudo y renuncia a sus trajes se constituye en la felicidad de un pueblo que trabaja de la industria del vestido, tampoco sé por qué es deseable que una joven se convierta en espuma después de lanzarse en pos de un amor jamás correspondido.

Lo que menos sé es cómo los escuchas de cuentos aceptamos casi, casi por decreto que los personajes de los mismos deben ser por siempre felices.

Y lo que más me sorprende es cómo a veces los que dicen no creer en cuentos se sienten felices por decreto, aunque estén pasando una suerte como la de la pequeña cerillera que muriera en la víspera del año nuevo.

Maigo

Inocente preguntilla: ¿Será posible la infelicidad en un régimen político justo?

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La real tiranía

Hasta donde tengo entendido sabio es aquel que actúa de manera contraria a como lo hace el ignorante, mientras que el primero ve, el segundo no ve, mientras que el primero escucha, el segundo ni siquiera oye y mientras que el primero calla para poder atender a lo que se le dice, el segundo habla y habla para hacer callar a quienes tienen algo que decirle.

Alguna vez se me dijo que un rey sabio se sienta en el trono, porque sentado se puede escuchar mejor a quien llega solicitando audiencia, el tirano en cambio suele estar de pie ante la asamblea y busca hacerse escuchar sin ceder la palabra a otro.

La real tiranía debe ser la que se ejerce de pie, hablando y cerrando los ojos ante cualquier espejo que pueda mostrar a la verdad, que no peca pero tampoco deja de ser dolorosa.

Cristo como sabio y rey bajó del cielo y escuchó por treinta años, habló por tres y perdonó a los culpables hasta 70 veces 7, los que pregonan la tiranía, como Tiberio en tiempos de Cristo,  hablan muchos años, no suelen callar un segundo y en lugar de perdonar culpan y responsabilizan a otros por cualquier cosa que pasa en donde dicen gobernar.

Maigo

Inocente preguntilla: ¿Qué tan objetiva es la información que proviene de quien no ve y no oye?

Sin norte, ni oriente.

Vencida por el cansancio, cierto día, la estrella del norte simplemente se apagó.

Nadie notó su ausencia, a falta de exploradores, o marinos, o caminantes sobre la tierra, la estrella se extinguió en silencio.

Dicen que antes los hombres se guiaban con ayuda de su nocturno brillo, pero ahora sus pasos se iluminaban dejando de ser hombres de altas miras y convirtiéndose en criaturas de cerviz agachada.

Con bajas miras, y orientados con la ayuda de artefactos, aquellos que no notaron la ausencia de lo que fue una importante estrella, tampoco se percataron que el astro rey se ocultaba para siempre en un aciago día.

El sol también estaba cansado, pero las criaturas de bajas miras creyeron que podían vivir bien sin norte y que ya no tenían la necesidad de ser orientados.

Maigo.

Inocente preguntilla: ¿Alguien sabe cuánto cuesta la harina en el Pireo?

Paradoja política

Paradoja

Había una vez, hace unos cuantos siglos, un político que decía que todos los políticos mienten, roban y traicionan. Lo señalaba como si esa fuera la naturaleza propia de los políticos, y creo que la generalización la permite sólo una experiencia de vida, aquella que se tiene cuando se vive en un estado fallido, como aquel en el que se formó el político del que ahora hablamos.

Cuando ese hombre comenzó a señalar mediante las generalizaciones el modo de ser de los políticos de su Estado indicaba al mismo tiempo que él no robaba, ni mentía, ni traicionaba.

Recordando que este hombre se formó como político entre políticos que mienten, roban y traicionan, ¿qué tan creíble es la afirmación de este político cuando dice que él no miente, ni roba, ni traiciona?

Maigo

Inocente preguntilla: ¿Qué es portarse bien?

Austeridad Palaciega

Contaban los ciudadanos de un pueblito, ahora fantasma, que en el palacio habido en esas tierras, a las que una gran ciudad, ahora en ruinas rodeaba, hacía su habitáculo un loco.

Locos ha habido muchos, algunos famosos por ver dragones entre molinos, otros por elogiar a la locura como cuna de la prudencia, pero éste centraba su fama en su temprana costumbre de dar a conocer sus ocurrencias.

Nunca faltaba a la tempranera cita, para anunciar a los vientos lo que por su mente pasaba: en una ocasión estuvo un buen rato regañando al mar, decía que con él no se había portado nada bien al seguir su naturaleza y estar formado por agua salada. El ponto bramó y siguió siendo motivo para los locos enojos de quien creía que el poder de controlar a los vientos y las aguas ostentaba.

El loco de las ruinas decía que vivía austeramente y que lo hacía por amor a un pueblo que a base de dietas y economías, pronto se convertiría en fantasma. Hasta donde sé nunca se percató de que se pensaba viviendo en un palacio cuando sólo entre ruinas habitaba.

Pobre loco, pobre pueblo y pobre mar al que de todo culpaban.

Maigo

Inocente Preguntilla: ¿Cuándo un gobierno elegido democráticamente señala que el régimen ha cambiado, se dará cuenta realmente de lo que significa el término régimen?

Humildad afectada

Hasta donde tengo entendido, hubo una vez un santo varón que vivió hace mucho en las regiones lejanas de Asís. Sus días transcurrían en humildes circunstancias, dicen que durmió en cuevas y a veces donde la noche lo encontraba, quienes lo conocen o han oído hablar de él señalan que la humildad era una característica de su alma.

Hay quienes creen que con unos viejos hábitos y calzado gastado se apropian de la humildad del santo, a quien algunos Francisco llamaban, pero la humildad de su alma no se apreciaba por sus ropajes, su calzado, o por la austeridad de su casa, ya que ni casa tenía.

La humildad de este peculiar hombre se veía en su costumbre de prestar oído atento a quien a él lo buscara, ya fuera Dios, un pobre leproso, una mujer o un lobo. No importaba quien hablara, el santo varón le atendía, y en ocasiones de ser posible sus dolores aliviaba.

Por desgracia, la humildad que permite escuchar y servir se confunde con la soberbia de quien se quiere sentir grande al afectar sus maneras pretendiendo engañar con una virtud bien actuada; esa que se limita a vestuarios, comidas, pantomimas y algunas andanzas con las que se muestra desprecio a los lujos,  y ocasiones desdén por las opiniones contrarias.

El santo varón de Asís se distinguió porque escuchaba, porque sólo escuchando se sirve, y sólo sirviendo la salvación se alcanza.

El falso humilde en cambio habita en palacios y de pobre se disfraza, pero su mascara se cae cuando ante las angustias ajenas ni escucha ni ve, de modo que se limita a decir que no ayuda al pobre porque no le alcanza.

Maigo

Inocente Preguntilla: ¿Existe alguna diferencia entre decir ‘Ni los veo ni los oigo’ y decir a quienes solicitan atención ‘Ahorrense el tiempo, ya no se acepta eso’ o responder cualquier cuestionamiento sobre la realidad que se vive con un simple ‘tengo otros datos’? Si es que hay tal diferencia espero que alguien pueda aclararlo.