¿Deseo?

Hay quien considera que no desear es la fuente de la felicidad: parece tan cierto que cuando no deseamos no sufrimos que en ocasiones intentamos borrar de nuestro ser los apetitos, y los cancelamos sin fijarnos en que negar el hambre no acaba con ella.

Por otro lado también están aquellos que descuidadamente piensan que la felicidad consiste en estar satisfecho todo el tiempo, y para ello sólo hace falta ver que nada hace falta realmente, esta búsqueda es más difícil que la anterior, pero no por ello está libre de errores, pues no falta quien está satisfecho sólo de dientes para afuera y pregona una plenitud de la que carece.

Quizá el problema de quien dice no desear o de quien considera que la felicidad consiste en estar siempre satisfecho, es que habla de la felicidad sin comprender qué es el deseo.

 

Maigo

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Cordonazo

Dios no dé a los hombres el valor, la esperanza, la paciencia, la fe y el amor que dio alegría al Santo de Asís, y que tanta falta nos hace en estos tiempos tan tristes.

Maigo.

Esperanza en la tristeza

La cueva de mi tristeza sólo se ilumina con la luz de la esperanza, la cual viene sólo de tu  infiniamor. Tú Dios mío entiendes bien mis dolores, mis soledades y sinsabores, te hiciste hombre por misericordia y me das gracia a pesar de mis pecados.

 

Entiendes mi desesperanza ante la desaparición de mis hijos, perdonas que no entienda muchos de tus designios. Limpias mis lágrimas cada vez que me derrumbo y con tu infinita paciencia me sostienes en el mundo.

 

Estoy triste, porque tristes son estos tiempos, a veces pareciera que no hay nadie en quien confiar o con quien buscar consuelo. Nos inunda el llanto, temblamos todos de miedo y la esperanza se pierde entre selfies y denuedos, aunque la tristeza nos guía a llevar la vista al suelo, tú amor nos invita a dirigirla siempre al cielo.

 

Maigo.

Desorden

Esperar de otros que arreglen nuestros desórdenes es traición a nosotros mismos.

Maigo.

Rey ciego

La mejor imagen de la envidia es un rey ciego,  ya que el poder permite destruir lo bello y lo noble, especialmente cuando por ceguera ante lo justo se considera que lo bueno es malo y lo malo es bueno.

 

Maigo.

Conducir a ciegas

Cultivar, no es lo mismo que educar, no es fácil mostrar al otro que el bien es bueno.

La dificultad estriba en que no se deja conducir quien tiene libre albedrío, pero carece de docilidad, y en que no puede conducir hacia lo bueno quien acepta como bien todo, debido a que debe ser tolerante.

Además la dificultad se convierte en imposibilidad cuando se espera educar a un león para que actúe como mono amaestrado, y se espera, al mismo tiempo, la valentía de un león en la bestia de carga en mor de la igualdad.

Sin conocimiento sobre lo bueno y alguna idea de la naturaleza humana, lo que hacemos no es sino cultivar vegetales que medio se mueven al viento y se quiebran con las tempestades.

Creo que Platón se da cuenta de las diferencias y por lo mismo no concentra esperanzas en que ciegos como estamos, podamos educar.

Maigo

Sentido interno

No es que me falte tiempo, más bien dejé de ser dueña de mí.

 

Maigo